El ajolote incorporado a la familia de billetes
Por Manuel Garcés Jiménez*
Hace poco tiempo llegó a mis manos el nuevo billete de nominación de 50 pesos donde salta a la vista el anfibio llamado por los mexicas axólotl, es el «xólotl de agua», popularmente conocido como ajolote, de donde se desprenden muchas e interesantes y hermosas leyendas del mundo mitológico del México prehispánico de hace más de mil 200 años de la ciudad sagrada de Teotihuacan.
Se hace referencia que la deidad Xólotl, hermano gemelo de Quetzalcóatl o, más precisamente, su doble como el monstruoso y el deforme, además es considerado deidad de los mellizos y de los anormales[1], representa la idea de movimiento y de vida, es por esto que aparece la zona chinampera donde aún están presentes los vetustos ahuejotes, árboles gigantes que rodean la zona lacustre donde Xólotl, huexolotl y xoloitzcuintle representan los tres elementos de vida: «Los tres animales enunciados expresan la idea tanto de la muerte como la vida de las primeras comunidades de Mesoamérica. Cada uno se encuentra en un plano de la naturaleza: el ajolote en el agua, el xoloitzcuintle en la tierra, el guajolote en el aire»[2].
En este billete observamos la singular zona lacustre característica del centro de Tláhuac, Mixquic y Xochimilco con el Teuhtli al fondo, volcán mítico que une a las citadas alcaldías.
El maestro Adán Caldiño, conocedor del aspecto mitológico de Xólotl, considera que el significado etimológico no ha sido fácil de definir, a pesar de que los grandes conocedores del idioma náhuatl se han ocupado de él, llegando sólo a dar definiciones de carácter metafórico tales como: monstruo acuático, gemelo de agua, juguete del agua; además, es considerado compañero del Sol y de la caña de maíz, entre otros, en el entendido de que no se conoce la verdadera significación etimológica de xólotl.
Los dioses Nanahuatzin y Tecucitécatl se arrojaron en una enorme hoguera en la plazoleta (Ciudadela) para que se convirtieran en astros luminarios del día y de la noche (el Sol y la Luna), sucediendo que ya creados como el Quinto Sol, que alumbraban con la misma luz, no fue del agrado de otras deidades y se hizo necesaria una nueva reunión para que la primera salida fuera la del Sol, y tras él la Luna, situación que no gustó a los dioses. Por ello, al ver que los dos astros tenían la misma luz, deliberaron cómo podría corregirse tal fenómeno; uno de los sacerdotes reunidos salió corriendo hasta encontrar un conejo y aventándoselo cayó en la cara de Tecucitécatl (la Luna) oscureciéndole el rostro, hasta quedar como está en nuestros días.

Entonces nuevamente hablaron los sacerdotes y dijeron: «¿Cómo podemos vivir así? ¡Tiene que haber día y noche para que el hombre trabaje y descanse! ¡Acordemos morir todos y hagamos que, con nuestra muerte, el Sol y la Luna se tengan que mover!»
La deidad Ehécatl, divinidad del aire, se encargó de darle la muerte a Xólotl[3], pues éste se negaba al sacrificio, por lo que pidió a los dioses que le cambiaran la pena, de tal manera que se le hincharon los ojos y como querían matarlo, huyó y se transformó en una planta de maíz con dos tallos (xolotl), de esta manera quedó camuflado, por lo que los labradores de la caña de maíz, según fray Bernardino de Sahaugún (1499-1590) la llamaron xólotl.
Pero al ser descubierto entre los pies de la mata de maíz, otra vez huyó y pudo esconderse entre los magueyes, por su alto poder de transformación se convirtió en maguey con dos corazones o meyolotes[4], y quienes lo vieron lo llamaron mexolotl, nombre que se compone de la raíz de metl (me) maguey, y del nombre xolotl (deformación de meyolotl); formando el nombre náhuatl mexolotl. Actualmente deformado como mexiote o meziote.
En esta acepción se afirma que la x de Xólotl es y, y que en vez de xólotl es yolotl, igual a corazón, de manera que mexolotl debe ser meyolotl, o sea, el corazón del maguey, de donde se forma el mexicanismo meyolote; el corazón del maguey de donde se desprende para formarse un hueco (como forma de olla) para la concentración del aguamiel y convertirlo en pulque.
Nuevamente Xólotl fue visto y por miedo a la muerte, otra vez echó a correr, pudo meterse al agua donde se hizo anfibio, adquiriendo el nombre de axólotl, palabra formada por «a», raíz de atl, agua, y de xólotl, de este término se forma el mexicanismo de ajolote. Al llegar al agua logró su transformación, pero aun así lo atraparon y lo mataron, se dice que fueron muertos los sacerdotes, pero no se movió el Sol.
De las transformaciones, la más expresiva es cuando Xolotl se introduce al agua y se convierte en ajolote, animal acuático en el que más comprensivos son sus cambios.
El padre Francisco Javier Clavijero dice del ajolote que es un lagarto acuático de los lagos mexicanos. Su figura es fea y su aspecto ridículo; llega a medir hasta 20 centímetros, su piel es blanca y negra, su cola es larga, nada con sus cuatro patas como la rana. Lo más singular de este singular anfibio, es tener el útero como el de la mujer y menstrua cada mes como todas las mujeres. Su carne es buena para comer, es sana. Tiene la boca siempre abierta y por su agilidad en el agua lo llaman «juguete de agua».
El pueblo mexicano al conocer la leyenda de la transformación del personaje mítico de Xólotl y por la manera de presentar los cambios referidos, la filosofía popular la presenta con otras transmutaciones que los cronistas no incluyen en sus tratados, pensando en que tal vez contando todas la fábulas que se conocen sobre el personaje Xólotl, bien podría ser muy prolija; a pesar de ello, se dice que Xólotl siguió huyendo y escondiéndose para no ser atrapado. Se escondió donde las mujeres preparan la comida transformándose en un texólotl (tejolote), nombre compuesto con la raíz «te», de tetl, piedra, y con el agregado de xolotl, formándose la presentación de texólotl, el tejolote, con el que se muele la salsa en molcajete para hacer más sabrosa la comida.
Como Xólotl se percató de que aún querían matarlo, en su violenta fuga se metió en los corrales y ahí se convirtió en un huexolotl (guajolote). Estos fenómenos que describe la metamorfosis mítica del animal acuático coinciden con dos acontecimientos históricos que sucedieron en el proceso de la vida social del México antiguo.
Como vemos, el dios Xólotl es un mito ligado al México prehispánico que pasa a ser un misterio científico que intriga a los naturalistas, dando motivo a observar más detenidamente el billete de cincuenta pesos que dará la oportunidad para en otro artículo abundemos en la historia, leyendas y la mitología del Teuhtli.
Nos queda claro que el poblado de San Pedro Atócpan, en la Alcaldía Milpa Alta, ha puesto el nombre de Xólotl a la escuela secundaria para trabajadores, que se localiza a un costado de la parroquia de San Pedro Apóstol.
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* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta
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Bibliografía:
Bartra, Roger. Axolotiada, vida y mito de un anfibio mexicano. Editorial: Fondo de Cultura Económica, INAH. México, 2011.
Ramírez Rodríguez, Rodolfo. «Ajolote, perro, guajolote, avatares del dios Xólotl en el México antiguo».Revista Relatos e historias en México. Año XV. Número 178.
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Agradecimiento al cronista Adán Caldiño Paz de San Salvador Cuauhtenco.
[1] Axolotiada, Roger Bartra, Pág.35.
[2] Revista Relatos e historias en México, página 70.
[3] Divinidad que representa el viento. Advocación de Quetzalcoatl.
[4] De este nombre se desprende la palabra mexiote.

Muy interesante!
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