Xochimilco, para asombro de propios y extraños. Historia del turismo

Por Irene López Medina* | Revista Nosotros Núm. 54 | Octubre de 2002
Xochimilco forma parte de la Cuenca del Valle de México. Su delimitación hidrológica contiene varias corrientes, desde su origen hasta su desembocadura entre los distintos lagos hoy extintos, estaba integrada por varias cuencas menores por donde drenaban las diferentes fuentes de agua que alimentaban a cada uno de los lagos, entre los cuales figuraba el de Xochimilco. En la actualidad, y dado el nivel de desecación del gran sistema lacustre regional, el de Xochimilco es prácticamente el único vaso lacustre que persiste con ciertas características de funcionamiento hidrológico natural. Este funcionamiento permitió que el líquido infiltrado durante años y años de precipitación se fuera almacenando en el manto acuífero, una especie de lago subterráneo, que conforme se fue saturando, rebosó las aguas de sus entrañas y dio paso a la formación de numerosos ojos de agua o manantiales como el de San Luis, el de Quetzalapa y el de Santa Cruz, entre otros. Gracias a ellos el lago de Xochimilco no se vio tan afectado, hasta principios del siglo pasado, por la desecación registrada en el resto de las lagunas de la Cuenca del valle de México.
Varios elementos han sido determinantes de tan privilegiada situación en la que se encuentra Xochimilco. El primero: los rasgos edafológicos de las serranías meridionales en que predominan formaciones basálticas y andesíticas, que explican la alta permeabilidad del terreno, gracias a la cual las aguas de siglos de precipitación pluvial se fueron infiltrando hasta la base de la serranía, donde se encuentra el manto que todavía sacia la sed de los capitalinos. El segundo elemento clave en el mantenimiento de infiltración y largo de la serranía, conformado por cedros, madroños, encinos y ahuejotes, especies que permiten también proteger el suelo contra la erosión. Asimismo, el lago sirve como drenador de las aguas pluviales, como almacenador y como amortiguador de las corrientes acrecentadas durante las lluvias. Esas características naturales han hecho que la región de Xochimilco sea un lugar privilegiado por la naturaleza, para la suerte de sus habitantes debido a que les ha permitido llevar a cabo diversas actividades para su supervivencia. Una de ellas el turismo, del cual hablaremos en esta ocasión.

Antecedentes del turismo
El turismo ha sido una de las actividades económicas más importantes de la población. Esa actividad se remonta a finales del siglo XIX. Con la llegada de los barcos de vapor, Porfirio Díaz lo descubrió como lugar turístico. De acuerdo a la crónica del profesor Plácido Villanueva, en su libro Xochimilco, una ciudad típica del México de ayer y de hoy, algunas empresas y compañías de navegación de la Ciudad de México, en su afán por impulsar la comunicación entre la metrópoli y los pueblos de su alrededor a través de los canales, utilizaron el barco de vapor y organizaron excursiones regulares con itinerario y tarifa establecida, ya fuera para el público en general o, bien, para funcionarios del gobierno.
El 19 de septiembre de 1853 el barco de vapor «Santa Anna» condujo en sólo dos horas al ministro de Relaciones Exteriores, al propio Santa Anna y a su distinguida esposa, acompañados del doctor Arriaga y del licenciado Rodríguez de San Miguel, entre otros, a Xochimilco.
En 1905 con la construcción del pequeño ferrocarril de abastecimiento de agua para la Ciudad de México, dio inicio el turismo masivo en la región. Ese ferrocarril fue utilizado también para el acarreo de los materiales de construcción del acueducto que conduciría el agua potable de los manantiales de Xochimilco a la Ciudad de México, de esa manera dio inicio la actividad turística, al transportar en trajineras a nacionales y extranjeros por los canales, para que estos disfrutasen en los días festivos y conmemoraciones religiosas de las bellezas naturales.
El atractivo principal de aquella época fueron los manantiales de Nativitas, debido a la cantidad de ojos de agua existentes en el lugar, así como los canales, lagunas, Ciénegas, diques de contención de las aguas de los canales, chinampas cultivadas de verduras, legumbres, maíz y toda clase de hortalizas, terrenos firmes, planos cubiertos de pasto junto a los cerros y esos poblados de abundante vegetación. Los ojos de agua vaciaban su líquido en los grandes canales y por otros más angostos que a veces formaban cascadas. A los ojos de agua los paseantes tiraban monedas de plata, que al refractar los rayos solares a través del agua parecían un juego multicolor, juego que recreaba la vista de quienes lo observaban.

La inauguración del servicio de tranvía eléctrico de México a Xochimilco (uno de julio de 1910) jugó un papel muy importante en el desarrollo de la industria sin chimeneas, debido a que coadyuvó al incremento de la afluencia de visitantes hacia la demarcación.
El turista abordaba en Xochimilco las canoas enfloradas que recorrían los canales para llegar a los manantiales de Nativitas, en donde comía en espléndidos y agradables días de campo y se deleitaba hasta extasiarse con los manantiales, de aquí se regresaba a Xochimilco, también en canoa, para abordar el tranvía de regreso a la capital.

El viaje de Xochimilco a los manantiales podía hacerse al gusto, en canoa o tranvía, ya que en 1912 fue inaugurada la vía de trenes eléctricos a Xochimilco-Tulyehualco, que pasaba precisamente por los manantiales. Esa nueva vía proyectada para llegar hasta nPuebla, fue establecida fundamentalmente para comunicar a todos los pueblos orientales de Xochimilco con la capital. Por ese medio toda clase de productos de la zona regional de Xochimilco pudieron transportarse más rápidamente hacia los diferentes mercados de la Ciudad de México.
En los primeros años de la década de los 10 comenzaron a construirse los primeros embarcaderos, los cuales fueron utilizados como punto de partida de un paseo que llegaba hasta los manantiales de Nativitas. El embarcadero Zacapa fue el destino principal de los paseos de los embarcaderos de San Cristóbal, Salitre y Caltongo. También en esa época se plantó el bosque y se fundó un vivero de árboles. En los últimos años de la década de los veinte, se levantaron los restaurantes «Moctezuma» y «Las Flores», respectivamente; el «María Candelaria» y el «Manantiales» vinieron después.

Entre tanto, la Ciudad de México siguió creciendo. En 1921 en la capital se notó una alarmante escasez de habitaciones, motivada por la aglomeración tan fuerte que hubo de emigrantes provenientes de diversos estados de la República, los cuales se concentraron en el Distrito federal, como lugar más seguro, en vista de todos los movimientos revolucionarios nque se estaban efectuando.
Para resolver semejante problema, el entonces gobernador del Distrito Federal, general Celestino Gasca, proyectó y llevó a cabo la expedición de una ley de exención de contribuciones para todos los que construyeran nuevas fincas destinadas a habitaciones, y ese fue el punto que marcó el gran desarrollo que de entonces a la fecha se observa en las zonas urbanas. Con el decreto de referencia fueron construidos más de seis mil edificios, lo cual dará una idea de la bondad de la medida adoptada, y que trajo consigo la creación de «colonias» como la ampliación de la Roma Sur, La Condesa, Los Pinos, Lomas de Chapultepec y otras que en la actualidad son modelos de urbanización.

Ese fenómeno de crecimiento de la capital dio lugar a que el turismo hacia Xochimilco aumentara en forma gradual al crecimiento de la Ciudad de México, pero a la vez aceleró la extinción de los manantiales y del deterioro ambiental de ese hermoso lugar, pues ante la escasez de agua y la necesidad de dotar del vital líquido a los habitantes de la gran ciudad, se incrementó la capacidad de extracción de agua del sistema porfirista (que dio inicio entre 1902 y 1903, y concluyó en 1913, bajo la dirección del ingeniero Manuel Marroquín, y fue inaugurado más tarde por Francisco I. madero en 1914), que afectó los manantiales de La Noria, Nativitas, Santa Cruz y San Luis.
A partir de los años 30 las autoridades posrevolucionarias incrementaron el caudal aún más con la perforación de pozos más profundos, lo que representó graves amenazas para la actividad turística, debido a que con el paso del tiempo se tenía la tendencia de la desecación de la zona; a pesar de ello, las autoridades continuaron con la sobre explotación de los mantos acuíferos.
Dicha política extractiva desde el punto de vista de impacto en el ciclo idrológico, condujo a la desaparición de los hermosos y abundantes manantiales que eran principal atractivo de Xochimilco; por otro lado, la modernidad y el desarrollo urbano entre 1929 y 1941, con el pavimentado de las avenidas, se coadyuvaba a un mayor incremento de visitantes a la región. El trazado y asfaltado de la nueva Avenida La Noria-Centro de Xochimilco, y la construcción de los puentes de San Marcos y San Antonio, sin duda alguna facilitó el acceso a Xochimilco muy a pesar de la destrucción de chinampas y el relleno de canales. En 1940 comenzó a notarse la disminución en el nivel del agua de los canales, poniendo en alerta a los prestadores de servicios turísticos. Asimismo, como producto de su progresivo deterioro, el Canal de la Viga, aquel que condujera a las canoas de Xochimilco a Jamaica y fuera parte de un bello recorrido turístico, ya no pudo ser navegado y fue rellenado en 1945 al ser convertido en tiradero de basura. También en ese año dio inicio el dragado periódico de los canales mayores de Xochimilco, con la intención de facilitar el tránsito de las canoas turísticas.
Entre 1949 y 1950 se dio la primera desecación crítica del lago de Xochimilco, situación que propició protestas y manifestaciones de chinamperos y prestadores de servicios turísticos, por lo que las autoridades respondieron reforzando la vigilancia militar de los pozos, y ante la necesidad constante de suministro de agua hacia la Ciudad de México fue incrementado el caudal extraído de los mantos acuíferos con la apertura de nuevos pozos.
Ante la escasez de agua en los canales, en 1957 comenzó la introducción de las aguas negras del Río Churubusco al área lacustre, lo que afectó la agricultura y propició la desaparición de la flora y fauna, lo que trajo como consecuencia el decaimiento de la actividad turística, así como de la agricultura, debido al deterioro ambiental y de la imagen de Xochimilco. A principios de los 60 la Comisión Hidrológica de la Cuenca del Valle de México reconoció la desaparición de los manantiales de Xochimilco. En 1969 se dio comienzo con las obras de construcción de la planta de tratamiento del Cerro de la Estrella, la cual empezó a suministrar agua de nivel secundario a los canales en 1971. En 1989 comenzó su operación la planta de tratamiento de agua residual a nivel terciario de San Luis Tlaxialtemalco, la cual produce agua de muy alta calidad y con la que se dio inicio a la recarga artificial permanente del acuífero para mantener el nivel de los canales de la zona turística y chinampera de Xochimilco, mejorando si calidad y ofreciendo un riego más confiable para cultivos.
Con ese acontecimiento cerramos el capítulo de una hermosa ciudad lacustre, aquella que tenemos presente en la memoria de nuestros abuelos y en aquellos prestadores de servicios que comenzaron en esa actividad a muy temprana edad y de quienes hemos recopilado información específica del origen de cada embarcadero y que a continuación haré mención.
Embarcadero Santa María Nativitas Zacapa
En 1926, aproximadamente, dicho embarcadero comenzó a conformarse como organización con un número aproximado de 20 canoas. A unos pasos de éste existía un manantial de aguas cristalinas con peces de colores y una laguna de agua dulce donde existía un ojo de agua, del cual los habitantes tomaban el vital líquido para saciar su sed.
En 1945 el presidente Miguel Alemán ordenó cegar el manantial y ante la oposición de los lugareños, se optó por colocar unos potentes dínamos para captar el agua y enviarla a la Ciudad de México, siendo cegados con el paso del tiempo.
En 1946 dieron inicio los trabajos de construcción del actual embarcadero, el cual fue inaugurado en 1947 por el entonces regente de la Ciudad, Fernando Casas Alemán, Para el embellecimiento del mismo fueron arreglados dos jardines y construidos dos cocodrilos de piedra muy cerca de la casa de las bombas de Nativitas.
En 1956 fueron levantadas las vías del tranvía y realizado el tendido de la carretera Xochimilco-Tulyehualco.
En 1973 el embarcadero fue remodelado por mariano Velasco Mújica, construyéndose los arcos y más tarde, en el año 2000, por la maestra en Urbanismo Estefanía Chávez Barragán, delegada en turno, con la construcción de una rampa en el lado oriente.
Actualmente, existen 126 trajineras, aproximadamente, que prestan el servicio.
Embarcadero Salitre
Entre los años de 1922-1923 fue construido el embarcadero Salitre por órdenes expresas del general Álvaro Obregón, y su nombre se debe a que en el lugar se encontraban una salitrera. En ese tiempo existían ocho trajineras, propiedad de los señores José Pérez, Raymundo Pérez, Inocencio Miranda, Elpid9io Miranda y la familia Torres Contreras. El embarcadero era casi exclusivo para lanchas colectivas con motor Ford, modelo T con mecanismo de pedales (freno, clutch y reversa), primeros motores que Henry Ford introdujo en el mercado. Esas lanchas eran denominadas peseras, medían de cinco a seis metros de largo, armazón de madera y toldo cubierto por tela parafinada. Existían un total de 30 lanchas con motor propiedad de los señores Rosendo pacheco, Ángel Pacheco, Félix Flores, Concepción Mejía, Francisco Mejía, Eleazar Mejía, Florencio Contreras, Javier Contreras, Alfonso Contreras, Alberto Contreras, Abundio Garcilazo, Andrés Garcilazo, Daniel Garcilazo, Vidal López, Horacio López, Francisco López, Luis Tercero, Juvenal Romero, Alejandro Romero, Lucio Gutiérrez, Abraham Contreras, Manuel Pérez, Galo Cortés, Felipe Cortés, Justino Sandoval y Raymundo Ramírez, entre otros.
En 1980, siendo delegada em Xochimilco Autora Arrayales, fueron construidas las escalinatas de concreto y se continuó su remodelación hasta 1985, siendo reinaugurado por el doctor Héctor Luna de la Vega.
A la fecha se encuentran dando servicio 55 trajineras, aproximadamente, y 13 lanchas colectivas.
Embarcadero San Cristóbal
Es uno de los más antiguos de Xochimilco. En 1930 sólo existía una ribera con acequias a la cual llegaban los campesinos a dejar sus legumbres, hortalizas y zacate. Los paseos se empezaron a brindar a los familiares de los campesinos que llegaban de visita. Para ese fin habilitaban sus canoas de trabajo y les colocaban dos pequeños troncos y una viga para brindar asiento a sus visitas.
De 1935 a 1940, viendo el beneficio económico, comenzaron a colocar sillas en las canoas y una pequeña cubierta de manta. Por aquel tiempo era conocido con el nombre de «el viejito», en virtud de que fue un viejito el primero en traer a los visitantes hasta el mercado de Xochimilco, debido a que anteriormente llegaban sólo a la ribera.
En 1950 fueron construidas unas escalinatas de madera donde podían estacionarse únicamente tres canoas, siendo en esa época cuando recibió el nombre de San Cristóbal, por localizarse en ese barrio.
Es importante dar el crédito a los iniciadores de esa actividad en dicho embarcadero, como fueron los señores Esteban Arellano Sánchez, Secundino Arellano Velasco y Matías Miranda, quienes trabajaban con cuatro canoas y brindaban un paseo de dos a tres horas, hasta Zacapa, por un costo de un peso con 50 centavos.
En 1955 comenzaron a colocarse toldos en las canoas y las portadas hechas de zacate y vara adornadas con flores naturales, renovándolas cada ocho días.
Más tarde, en 1980 fue construido un pequeño embarcadero en forma con escaleras de concreto. En 1982 fue ampliado y remodelado, como actualmente se encuentra, con 43 trajineras al servicio del turismo.
El embarcadero Aarón Sáenz, en Caltongo
Dicho embarcadero, al igual que el anterior, era utilizado para el desembarque y embarque de las legumbres provenientes de los pueblos de Mixquic, Santa Cruz, San Gregorio y San Luis, así como de los barrios de Xochimilco.
En 1935 dieron inicio los paseos por los canales, proporcionando el servicio en canoas cubiertas por una manta pintada con congo color amarillo y asientos de vigas y troncos del árbol de ahuejote.
Fue en 1940, durante el gobierno del general Lázaro Cárdenas, cuando se construyó el embarcadero y fue utilizado por él mismo en sus días de descanso en Xochimilco. Era tan querido este lugar por el presidente que mandó construir frente a las chinampas del embarcadero tres casas estilo Michoacán (de adobe y teja), debido a que le recordaba su muy querido Lago de Pátzcuaro.
Ya en 1943 existían 14 socios que proporcionaban servicio con 14 canoas; actualmente existen alrededor de 207 trajineras.
A raíz de la sequía de 1949 se sumaron a este embarcadero la Unión de Canoeros Xochimilquense, procedentes del embarcadero de San Cristóbal.
Embarcadero Fernando Celada
Por la década de los años 30, en el lugar que actualmente ocupa dicho embarcadero, solamente existía la laguna de San Juan y se extendía hasta las calles de Guadalupe I. Ramírez y Pino, donde los campesinos efectuaban la carga y descarga de sus productos agrícolas, existiendo para tal fin una pequeña escalera de madera. De la laguna hacia el Canal de Circunvalación, el cual desembocaba en el embarcadero de Belem, dicho canal fue rellenado y ahí se construyó la actual Avenida Margarita Maza de Juárez.
En 1936 dieron inicio los paseos turísticos en canoas con techo de lona o manta, existiendo un total de 90 propietarios y 100 canoas, aproximadamente. El paseo tradicional se realizaba hacia Cuemanco, con un tiempo de recorrido de tres a cuatro horas.
Durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, en 1966, siendo delegado en Xochimilco Mariano Velasco Mújica, dio inicio la construcción del actual embarcadero. Para ello fue necesario rellenar el 75 por ciento de la Laguna de San Juan, suspendiéndole temporalmente los servicios que se ofrecían.

El nuevo embarcadero fue inaugurado en 1967 con una mínima asistencia de prestadores de servicios, en virtud de que muchos se emplearon en otra actividad en la Ciudad de México. Tuvo gran auge en los años de 1968, 1969 y 1970, decayendo la actividad turística en esta última década, por lo que muchos prestadores decidieron regresar a su embarcadero de origen.
En 1973 fueron quitados los puentes de El Mesón, San Marcos y San Antonio, del viejo camino real a Xochimilco. Luego, en 1974 fue rellenada con piedra y tierra la mitad de la laguna frente al embarcadero con el fin de ampliar la Avenida Guadalupe I. Ramírez.
La renta de trajineras es el servicio que predomina con más de 141 embarcaciones.

El embarcadero Belem
Dicho embarcadero surgió como consecuencia del crecimiento del embarcadero San Cristóbal. Los fundadores fueron los señores Julio López, Antonio López y Secundino Arellano, quienes tuvieron que pasar sus embarcaciones a este lugar al ser rellenado el canal que actualmente ocupa la calle de Nogal.
En 1982 fue construido el actual embarcadero y las obras se realizaron al mismo tiempo cuando se llevó a cabo la ampliación del embarcadero San Cristóbal. En el de Belem existen actualmente 130 trajineras.
Embarcadero Nuevo Nativitas
Para su construcción fue necesario abrir un canal a un costado del Canal de Nativitas y, a los extremos de éste, dos accesos, por los que fluye el agua hacia el interior de la misma. El 12 de noviembre de 1958, siendo presidente de la República Adolfo López Mateos, se dio inicio con la construcción del embarcadero, el mercado de artesanías y el estacionamiento, como regalía por llevarse el agua de Xochimilco a la gran Ciudad, siendo inaugurados por el licenciado Adolfo Ruiz Cortinez.
Las primeras personas que prestaron servicios en ese lugar fueron los señores Rogaciano Jiménez Olivares y Reyes Arteaga, con un total de 12 trajineras que provenían del embarcadero Zacapa.
En 1968 se fundó la Unión del Embarcadero Nuevo Nativitas con 105 agremiados, de los cuales 69 continúan prestando su servicio al turismo con 231 trajineras.
Embarcadero Cuemanco
Dicho embarcadero fue inaugurado el cinco de junio de 1993 como parte de las acciones complementarias del Plan de Rescate Ecológico de Xochimilco con el fin de apoyar la industria familiar a través del desarrollo de la actividad turística, aprovechando la gran afluencia de visitantes a la región, junto con un mercado de productos típicos.
El embarcadero se conformó con 112 propietarios de canoas de los diferentes embarcaderos, quienes tuvieron derecho a registrar y usufructuar únicamente dos embarcaciones para evitar el congestionamiento, debido a que se trata de una zona de reserva ecológica. Cabe señalar que ante la poca afluencia de visitantes, únicamente el 50 por ciento de trajineras brinda el servicio.
En la actualidad, y a pesar de toda la problemática, debemos reconocer que Xochimilco sigue siendo un lugar mde recreo para las clases populares de la Ciudad de México, fuente inacabable de asombro para el visitante nacional y extranjero por su sistema de producción agrícola basado en las chinampas. Es un lugar muy concurrido en días festivos y domingos debido a su amplio patrimonio, historia, cultura, bellezas naturales, arquitectura y gastronomía, que son recursos fuertes que motivan el desplazamiento del turismo en todas sus modalidades hacia la región (turismo arqueológico, turismo religioso, turismo artesanal, turismo de aventura y turismo ecológico, entre otros), lo que nos ubica a la vanguardia turística y nos coloca fuera de la competencia por ser Xochimilco único en el mundo, por lo que debemos pugnar por su rescate y conservación, garantizando un patrimonio para las futuras generaciones. ♦
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* La licenciada Irene López Medina es asesora en la Dirección de Fomento Económico de la delegación Xochimilco.
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Bibliografía
Villanueva P., Plácido. Xochimilco, una ciudad típica de ayer y hoy. Cihuacoatl, AC, Año 1, México, 1974, 43 pp.
Grupo de Estudios Ambientales, AC. Plan para la Regeneración Ecológica y el Desarrollo Regional de la Cuenca Hidrológica de Xochimilco. México, 1990, 127 pp.
Departamento del Distrito Federal. Rescate Ecológico de Xochimilco. México, 1989, 30 pp.
Tradición oral de Prestadores de Servicios Turísticos: Marcelo Vargas Pacheco, Guillermo González García (qepd), profesor Julio López, Pascual Campos Altamirano y Luciano Mendoza Martínez.


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