Xulaltequetl. Memorias de vida San Pablo Oztotepec
Por Manuel Garcés Jiménez* | Revista Nosotros Núm. 106 | Septiembre de 2007
Xulaltequetl. Memorias de vida San Pablo Oztotepec, cuyos coordinadores son Noelia Cañedo Lozada y Rodrigo García Fernández, es el título del libro que llevó poco más de seis años de esfuerzos para recopilar interesantes documentos, fotografías, así como investigar y registrar los testimonios por parte de los integrantes de la Casa de la Cultura Axayopa de San Pablo Oztotepec, delegación Milpa Alta. Su publicación fue gracias al Programa de Apoyo a Pueblos Originarios del Gobierno del Distrito Federal, saliendo a la luz pública con el nombre náhuatl de «Xulaltequetl», que tiene como significado «trabajo común», el cual contiene interesantes datos proporcionados por personas nativas del lugar y edad promedio de 65 años, testigos del desarrollo y transformación de su tierra natal.
El opúsculo contiene interesantes y añejas fotografías con narraciones que van de los años del México convulso al movimiento revolucionario, en el que los sanpablenses fueron testigos de las batallas entre zapatistas y carrancistas, por lo tanto se sienten orgullosos que en ese lugar fuera el escenario de la ratificación del Plan de Ayala encabezado por el general Emiliano Zapata, acompañado por sus leales campesinos agrupados en el Ejército Libertador del Sur, quienes con el documento previamente elaborado en Ayala, Morelos (19 de julio de 1914) es ratificado, quedando como testigos las firmas de tan destacados y valerosos hombres el día 28 de noviembre de 1911. A la muerte del Caudillo del Sur se retoma la lucha con la elaboración del Plan Milpa Alta, firmado en 1919. Ante estos acontecimientos vale la pena adentrarnos en el contenido de este texto.
Cabe hacer hincapié en que este libro tiene en común que el índice esté en lengua original con su respectiva traducción, lo que significa que aún se mantiene latente el náhuatl: Tlazohcamatiliztli –agradecimientos–; Ixpantiliztli –presentación–; Pehualiztli –introducción–; Yayoicniutzin –revolución–; Altepenemiliztli –vida comunitaria–; Tlacanechicoliztli –organización comunitaria–; Cenyelnemiliztli –vida en familia– y, finalmente, In EZLN ipan toaltepetl Oztotepec –el EZLN en San Pablo–.
En varias ocasiones hemos hablado de la historia de cada uno de los doce pueblos que conforman esta demarcación lleva de historia con profundas raíces prehispánicas que descubrimos constantemente, quedando al descubierto cuando se van atando los cabos al hurgar en la memoria de los testigos de «carne y hueso» y en adentrarnos en los archivos que nos llevan de la mano al mundo pretérito, como logra hacer esta interesante obra presentada en la vetusta Quinta Axayopan, testigo mudo de la Revolución y tomado como aposento de las fuerzas zapatistas.

Pehualiztli
El texto inicia con la palabra Pehualiztli, es decir, introducción, donde se explica la toponimia del poblado: «Encima de la gruta, en la montaña, sobre la tierra, se levanta el pueblo de San Pablo Oztotepec, cuyo nombre significa ‘en el cerro de la cueva’». Es por esto que su glifo está representado con la entrada de una cueva y encima un cerro. El glifo es parte de la escritura ideográfica del pueblo mexica originario del antiguo señorío de Malacachtepec Momozco.
A medida que nos vamos adentrando en cada una de sus páginas vemos las atrayentes fotografías que como imán nos atrapan para darnos una idea de la vida pretérita de los abuelos con sus vestimentas de la época, cuando los hombres estaban más tiempo dedicados a trabajar la tierra –arando, sembrando y cosechando–, por lo que en cada fotografía se ve un fragmento de la vida diaria. El señor tlachiquero que camina o montado a caballo con sus cueros llenos de pulque; los cincolotes, enormes huacales con mazorcas de maíz; los techos de las casas de una sola inclinación o de dos agüitas cubiertas con tejamaniles o simplemente con láminas de cartón enchapopotado y piedras sobrepuestas para no ser levantadas por el viento, y como de película de la época de oro del cine mexicano aparecen fotografías de animales de carga: caballos, mulitas y burros, junto al hombre del campo en sus actividades cotidianas.
Sin faltar los baños de temascal, utilizados con frecuencia en Oztotepec para el aseo personal o para la mujer que después de ser mamá, es ingresada con el bebé para bañarse con hierbas silvestres recomendadas por las abuelas para recuperar la energía perdida durante el embarazo y el parto. Actualmente existen más de 200 familias que cuentan con este baño ancestral.
En una de tantas memorias que aparecen en el libro está la del señor Hilario Olivares: «Se bañaban las mujeres recién paridas, a quienes llevaban cargando en un ayate con un palo atravesado que le llamaban morillo, de su casa al temascal. Al primero que bañaban era al bebé. Posteriormente, bañaban a la enferma, la hojeaban con hojas de maíz o hierba de ángel, se hacía un manojo y con eso le bajaban el vapor al cuerpo y eso les hacía bien; decían los abuelos para qu4e se le cociera la leche para amamantar al bebé (…) Las personas mayores de antes no se bañaban con ninguna ropa, nomás se ponían unas hierbas enfrente, con eso se tapaban y eso era todo».

San Pablo Oztotepec es un mosaico de fiestas donde se vive y se disfruta de la amistad de los sanpablenses, además de la convivencia hay cohesión y engarce con el pasado a través de sus manifestaciones populares como la fiesta de Pentecostés, en honor al Señor de Chalma, al que se le visita en peregrinación durante los primeros días de enero; además de las visitas al Señor de Tepalcingo, en el estado de Morelos, y a Taxco, Guerrero. No puede faltar la fiesta al apóstol San Pablo, el carnaval bullanguero y cadencioso, así como las fiestas de los barrios.
Oztotepec parece ser venero de personajes que dejaron huella entre la gente del pueblo, como el general Francisco Domingo y el coronel Silvestre Aguirre; los zapatistas Juan Aguirre, Valentín García, Brígido Gómez y Tomás García. Como igual han quedado perpetuados el profesor y presidente municipal Juan Molina, el señor Feliciano Fernández, quien enseñó a sus alumnos una canción relacionada con el vital líquido y que iniciaba con vivas al agua cuando ésta llega al poblado el 12 de octubre de 1934, fecha memorable ante el sufrimiento que por años se había padecido[1].
El deporte ha sido uno de los pasatiempos favoritos de la comunidad, atletas que han participado en juegos nacionales y panamericanos, teniendo como base de motivación la conmemoración de la ratificación del Plan de Ayala, en memoria y como un hecho trascendental se realizó la primera carrera de relevos del majestuoso Monumento de la Revolución al centro de Oztotepec.
Para darse una idea del esfuerzo de los atletas de los clubes Vaqueros y Venados, entre otros, que realizan la ruta, aquí la registramos: inicia en Avenida Juárez, Madero, Plaza de la Constitución, 20 de Noviembre, Tlaxcoaque, San Antonio Abad, Calzada de Tlalpan, Huipulco, carretera a Xochimilco, Nativitas –hasta la desviación de la carretera a San Lucas Xochimanca– y luego el entronque con la carretera a San Pablo Oztotepec.

La vida cotidiana fue de penurias y de tragos amargos al no poder contar con el agua potable necesaria para las actividades diarias del hogar, el escaso líquido la gente lo obtenía del tanque de Tzitzicuintla, que venía del Cerro del Tulmiac a través de una cañería abierta. En época de escasez del citado tanque se compraba el bote de agua de lluvia que se depositaba en enormes aljibes. Por ello, los vecinos decían con justa razón que «antes la gente sólo se bañaba cada ocho días porque no había agua potable, sólo había agua en las llaves de las esquinas del pueblo, el baño era los sábados o domingos».
«Los alimentos se cocinaban con leña en ollas, cazuelas y comales de barro que se ponían sobre el tlecuil; las brasas que quedaban después de que se quemaba la leña se cubría con ceniza y encima se ponía el fondo de una olla o de una cazuela vieja de barro, esto era para conservar el fuego y no costara trabajo prender la leña al día siguiente, una vez que rehiciera la comida se apagaban las brasas, entonces teníamos que ir a pedir lumbre con los vecinos y para esto llevábamos un plato de barro, un mesote o cualquier trasto viejo en que echar las brasas».
Finalmente, esta obra nos recuerda la fecha del 18 de febrero de 2001, cuando el EZLN llevó a cabo en Oztotepec la asamblea comunitaria con el propósito de iniciar la organización de la marcha zapatista rumbo al centro del Distrito Federal.
La interesante monografía se puede consultar en el Museo Cuartel Zapatista, Casa de Cultura Quinta Axayopan, biblioteca pública y Coordinación del poblado.
Xulaltequetl. Memorias de vida San Pablo Oztotepec, primera edición, 2006, Casa de Cultura de San Pablo Oztotepec, Avenida Fabián Flores número 47, Milpa Alta. ♦
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* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.
[1] Ya que tocamos el tema del agua debo señalar que oficialmente la inauguración del servicio de agua potable fue el 27 de noviembre de 1934, motivo por el cual se realizaron varios eventos en Tecómitl. Posteriormente, a las 12 horas en San Pedro Atocpan y, por último, a las 13 horas en Villa Milpa Alta, con la asistencia de Aarón Sáenz y del delegado del Departamento del Distrito Federal, Francisco del Olmo. La fiesta culminó con jaripeo y carreras de caballos, según consta en la invitación que obra en poder del cronista de San Bartolomé Xicomulco, profesor Abelardo Jurado Jiménez.


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