Registrarán embarcaciones históricas bajo el mar de Baja California
Un equipo de arqueólogos subacuáticos del INAH registrará embarcaciones de diversas naciones que daten de ambas centurias en el litoral del Pacífico norte, las cuales yacen bajo el azul intenso del mar de Ensenada, en las costas de Baja California.
La superficie arenosa y profunda guarda una inmensa cápsula del tiempo con historias intactas de barcos de diferentes épocas y latitudes que, mientras navegaban por esas aguas de múltiples corrientes, fueron enviados por algún accidente al fondo marino.
Descenderán varios metros tras los pecios, en el arrecife Sacramento, ubicado en El Rosario, donde podría haber hasta cinco embarcaciones históricas hundidas.
El arrecife Sacramento fue bautizado con ese nombre luego del naufragio, en diciembre de 1872 del SS Sacramento, un sidewheeler construido en 1864, en Nueva York. Hacía viajes regulares de carga y pasaje de Nueva York a San Francisco, California, para lo cual rodeaba hasta el Estrecho de Magallanes, en el sur del continente. Es una de las naves que la SAS podría localizar este año, a sólo cinco metros de profundidad.

La ubicación geográfica de Baja California la colocó, en los siglos XIX y XX, como paso obligado de las embarcaciones que durante más de 300 años se enfrentaron a una ruta de islas, arrecifes, bajos de arena y otros elementos de la geografía única de la península.
Los barcos podían sondear en las cercanías y eso propició también un sitio ideal para la caza de lobos marinos y otros animales que fueron comercializados por los balleneros norteamericanos, canadienses e, incluso, rusos, con una presencia importante en la costa norte de México.
Las investigaciones, de acuerdo con la arqueóloga subacuática Mariana Piña Cetina, y quien encabezará el inventario de pecios de los siglos XIX y XX en el Pacífico mexicano, dará inicio a fines de mayo y principios de junio del presente año.
«Iniciaremos el inventario con énfasis en dos puntos de alto potencial arqueológico: las islas Todos Santos, en la bahía de Ensenada, y en el arrecife Sacramento, en la bahía de El Rosario, luego de haberse realizado exploraciones iniciales durante 2021 y 2022, y de percatarnos de la necesidad de explorarlos por su riqueza para la investigación».
Dijo que por las investigaciones realizadas, en el arrecife Sacramento podrán encontrar hasta cinco barcos de diferentes nacionalidades del siglo XIX o principios del XX.
Refirió que en 2021 recibieron el reporte de pescadores del lugar sobre la existencia de una vasija, por lo que tras realizar una visita de reconocimiento encontraron al menos dos contextos arqueológicos que podrían pertenecer a barcos diferentes.
«Es un área que presenta obstáculos únicos, lo que requiere una temporada completa de exploración, debido a las corrientes, los sedimentos y las dificultades para llegar a los lugares de buceo en el arrecife», explicó quien confía en la estrecha relación con la comunidad de pescadores para llevar el proyecto a buen puerto.

Aunque entre 2016-2019 y 2021, el área de arqueología subacuática del INAH ha registrado pecios en esa región, en esta ocasión utilizarán estrategias y técnicas arqueológicas de vanguardia, como el uso de sistemas de información geográfica y el registro mediante fotogrametría. Así como la evaluación y posteriores recomendaciones de la conservación y restauración de los bienes que se lleguen a registrar.
En Bahía de Todos Santos, en 2022 el buzo José Sierra avisó de la presencia de un barco hundido en la bahía de Ensenada. Los arqueólogos subacuáticos hicieron el reconocimiento y el barco fue ubicado a 35 o 37 metros de profundidad. «Lo que nos llama la atención es que, de acuerdo con él, se trata de un barco de construcción mixta con madera local. En esta temporada pretendemos registrarlo, ver de qué nación es, a qué venía y toda la información que podamos recuperar de su contexto», concluyó Piña Cetina.
El proyecto «Inventario Arqueológico de Pecios de los siglos XIX y XX en el Pacífico Mexicano» es impulsado por la Secretaría de Cultura federal, a través del INAH, la Subdirección de Arqueología Subacuática y el Centro INAH Baja California. ♦

Deja un comentario