Cangrejos de agua dulce, todo un manjar para la elite y deidades de Palenque

• En depósitos rituales del Palacio se recuperaron más de un millar de restos usados como un marcador simbólico de regeneración

Entre las especies de agua dulce que solía degustar la elite de la antigua Lakamha’, «lugar de las grandes aguas», tenía predilección por un cangrejo endémico, el cual consumía en ceremonias privadas que conmemoraban momentos relevantes en las adecuaciones del Palacio, el mayor complejo arquitectónico de la Zona Arqueológica de Palenque, en Chiapas.

Estos pormenores sobre la dieta que mantuvo la clase gobernante y sacerdotal derivan de las excavaciones se recuperaron profusas ofrendas que se realizaron para inaugurar o clausurar construcciones dentro de este conjunto, en el auge de la urbe maya del periodo Clásico (600-850 d.C.).

Zona arqueológica de Palenque, Chiapas

Entre los restos zooarqueológicos hallados en esos depósitos destacan especies dulceacuícolas que proceden de los arroyos cercanos al sitio, entre ellos sardinas, langostinos y jutes, pero destaca la presencia de los cangrejos que, debido a la fragilidad de sus restos, son uno de los grupos animales escasamente recuperados en contextos arqueológicos de las Tierras Bajas mayas.

El equipo de investigadores encabezado por el director del proyecto arqueológico Palenque, Arnoldo González Cruz, descubrió entre otros interesantes hallazgos una cabeza antropomorfa de estuco con la probable representación de Pakal II, un vaso cerámico con la representación del dios L y una pipa con la forma de un langostino de río.

Estos depósitos son producto de eventos que se caracterizaron por el consumo y quema de alimentos y otros objetos, los cuales fueron colocados sobre oquedades excavadas en los pisos de ocupación y cubiertos de nuevo con rapidez, lo que permitió una conservación excepcional del material arqueológico, aseguró Carlos Varela Sherrer.

Con respecto a las quelas de cangrejo recuperadas en las ofrendas conmemorativas, se han identificado un total de 1,365 restos de cangrejo.

La preponderancia de la tenaza más grande parece obedecer a que es la parte del crustáceo con mayor cantidad de carne, la parte más deseada.

Debido a la capacidad para reemplazar sus tenazas, el decápodo fue empleado como un marcador simbólico de regeneración, de ahí su presencia en depósitos que conmemoraban eventos en diversos recintos del Palacio.

En la actualidad, refiere, algunas comunidades choles y tzeltales del norte de Chiapas preparan grandes cantidades de alimentos en víspera de festividades como el Día de la Santa Cruz; al finalizar, vierten los restos en huecos excavados para compartir con las deidades, como ocurría en época prehispánica.

«Para los mayas antiguos era importante la celebración de banquetes rituales donde los alimentos se compartían entre los participantes y las deidades. Por lo tanto, la recuperación de los cangrejos en Palenque abre nuevas interpretaciones sobre el aprovechamiento de la fauna y su cocina», concluyó el investigador del Centro INAH Chiapas. ♦

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