Descubren tumba prehispánica en el Cerro del Marqués

• Xico significa «ombligo» y es un volcán inactivo, en época de lluvia su cráter se llenaba y cuando los prehispánicos subían a su cima, observaban una laguna, una de las conexiones con el inframundo

Publicado en Revista Nosotros Núm. 84 | Septiembre de 2005

Una tumba perteneciente a la fase Azteca I (1100-1200 d.C.) fue descubierta por arqueólogos del INAH en un montículo del Cerro de El Marqués en el Valle de Xico, estado de México, aunque de un período posterior, debido a que su arquitectura resulta similar a los sepulcros existentes en los Valles Centrales de Oaxaca, los cuales datan del Clásico.

El hallazgo fue realizado durante las excavaciones del proyecto San Martín Xico, en la parte conocida como El Peñasco. La estructura está compuesta por una cista (celda practicada en el suelo) que posee 49 centímetros en su lado norte y 58 en el sur, así como 96  en sus límites este y oeste, con una profundidad de un metro 40 centímetros.

Asimismo, cuenta con un par de jambas a los lados (pilares) y una cámara interior cuyas dimensiones son de un metro 30 centímetros de largo por otros 60 de ancho. La ofrenda ubicada dentro de la tumba estaba compuesta por cajetes, copas, figurillas, una nariguera de cuentas, un tepalcate de alabastro y huesos dispersos correspondientes a un individuo adulto y a un infante.

Entrada a la tumba en el Cerro del Marqués. Fotografía tomada de la publicación original

El arqueólogo Francisco Antonio Balcorta Yépez, coordinador de los trabajos del Frente 3, dio a conocer que este descubrimiento se dio por medio de la ubicación de un pozo que se encontraba justo entre los dos pilares de la tumba, detectándose su ofrenda en una primera instancia. Esta condujo posteriormente a la cista estucada, que en su parte inferior muestra un recubrimiento más fino que en la superior.

«Al momento de llevar a cabo la excavación, la tumba se encontraba rellenada con tierra y piedras, acomodadas de una manera meticulosa, y se procedió a liberar el piso sobre el cual se obtuvo la ofrenda. La cista cuenta en el centro del piso con una depresión que posiblemente fue utilizada para verter algún líquido.

»Por otra parte, en la cámara de la tumba también se detectó otra pequeña cista, la cual a diferencia de la principal sí tenía una tapa de tezontle. Dentro de ella se encontraron caracoles del tipo olivas y un dije de jadeíta de forma rectangular que presenta un par de orificios que hacen suponer era un collar», explicó el arqueólogo.

Precisó que la tumba se canceló en su momento, por lo que fue rellenada, y sobre de ella se realizó otra construcción que corresponde a la fase Azteca II, hacia el 1300 de nuestra era. De ahí que resulte importante su hallazgo puesto que son pocos los sitios arqueológicos de esta fase, ubicados en la Cuenca de México.

Cámara de la tumba descubierta. Fotografía tomada de la publicación original

«Cabe mencionar que la parte este de la tumba presenta una serie de manchas que se cree fueron producidas por las personas que la emplearon para la realización de rituales, por ello se ve la pertinencia de realizar análisis en un espacio donde consideramos observar huellas de una mano y la espalda, producidaspor la grasa liberada por los cuerpos ahí depositados».

Otros hallazgos en el Frente 3

Balcorta Yépez refirió que las labores arqueológicas en el Frente 3 del «Proyecto San Martín Xico» dieron inicio el pasado mes de diciembre, al momento de abrir una cala de exploración que permitió detectar la disposición del espacio.

Así, se localizó un patio central en el montículo y hacia su lado este un pequeño basamento que se presume debió tener un templo en su cima; en tanto en el límite sur se encontró un cuarto y en el poniente, un pórtico y unas escalinatas. Una vez definidas las dimensiones se liberaron los pisos y se detectaron los arranques de los pilares y un muro que rodea el templo por tres frentes.

En lo que respecta a las ofrendas, frente al templo fueron descubiertas una veintena de jarras, de las cuales siete contenían restos de individuos cremados; además de cajetes y una olla. Cerámica Azteca II y Chalco policromo.

«Al centro del patio se encontró una ofrenda con jarras de Tláloc, un collar de jadeíta y distintas piezas y figurillas, en las que destaca la representación de una mujer con un perrito. Esta pieza es significativa debido a que en la parte norte del basamento se ubicaron alrededor de 400 a 500 mandíbulas de perro [xoloitzcuintle y loberros, estos últimos mezcla de perro común y coyote] en disposición radial y algunas cremadas.

»En el espacio limitado por el patio y el pórtico, también se dio el hallazgo de cráneos en conjuntos de tres con una disposición hacia el oriente, acompañados con cerámica Azteca II. A su vez, en la parte baja de las escalinatas se halló otra ofrenda de tres cráneos que incluía un cajete también Azteca II, pero estas osamentas estaban orientadas al poniente», explicó el especialista del Centro INAH México.

Acerca de la connotación de esos hallazgos, Antonio Balcorta precisó que el sitio tiene una posición que astronómicamente es importante. Sus muros están en alineación con la elevación del Iztaccihuatl, y una piedra acanalada ubicada en una de las esquinas del patio corresponde al Popocatépetl, por lo que tiene una perspectiva que domina el movimiento del sol durante todo el año.

«La zona es sumamente importante, hablamos que tuvo una ocupación de más de cuatro siglos. Desde la época en que Chalco comienza a elaborar su cerámica con influencia de Cholula. Sin embargo, el sitio sufre la invasión de la Triple Alianza, por lo que se da la introducción de la cerámica denominada Rojo Texcoco.

»Por el carácter de los hallazgos es posible que se trate de un espacio ceremonial muy importante para su época. Como se conoce, Xico significa ombligo y es un volcán inactivo, en época de lluvia su cráter se llenaba y cuando los prehispánicos subían a su cima, observaban una laguna, una de las conexiones con el inframundo. Tal vez de ahí las mandíbulas de perro, pues era un animal guía en este viaje».

El responsable de las excavaciones informó que al finalizar la temporada de campo dará inicio una etapa de investigación, sobre todo en fuentes históricas, para llevar a cabo una interpretación más precisa de los hallazgos y una reconstrucción hipotética del lugar. Asimismo, se hará el análisis de los materiales encontrados.

Por último, hizo hincapié en la necesidad de unir voluntades para evitar el saqueo en el sitio, que traería por consecuencia la pérdida de valiosa información del contesto arqueológico; por lo que el interés del equipo de trabajo es consolidarlo y buscar su acondicionamiento –previa autorización de las instancias competentes–, para abrirlo al público. ♦

Portada de la Revista Nosotros número 84 correspondiente al mes de septiembre de 2005. Máscara de diablo, DF, elaborada por Saulo Moreno, técnica: papel

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