Catarino Erasmo Garza Rodríguez, un revolucionario en el olvido

• La historia regional se propone hacer una historia diferente a la que nos habían contado en cuanto a reconocer a los personajes que han sido excluidos, casi todos ellos con fuerte impacto en alguna región

Por Manuel Garcés Jiménez

Fue el 11 de abril del 2016 cuando asistí a la presentación del libro: Catarino Erasmo Garza Rodríguez, ¿Revolucionario o bandido?, escrito por Andrés Manuel López Obrador, donde llama la atención el nombre del texto, jamás lo había oído. Pasaron los años, a finales del mes de mayo de este año (2024) me enteré en los medios periodísticos que el presidente de la República, anunciaba la repatriación a nuestro país de los restos del revolucionario mexicano que se encontraban en Panamá.

En la citada obra, el autor nos comenta la interesante reflexión: «Recrear la historia de Catarino Erasmo Garza en estos tiempos, cuando se pretende borrar del pensamiento las gestas de los revolucionarios o no informar a las nuevas generaciones de los grandes sacrificios de los próceres, significa no solo reafirmar nuestro pasado glorioso, sino demostrar que, en cualquier lugar de la tierra, y en los momentos de mayor autoritarismo y desdicha, han surgido hombres extraordinarios, guías espirituales o líderes políticos que, desafiando todo, enaltecen la dignidad y el decoro de los pueblos».

Catarino Erasmo Garza Rodríguez nació el 24 de noviembre de 1859, en un rancho de su familia cerca de Matamoros, Tamaulipas, muy cerca del Río Bravo y del Valle de Texas, en la frontera de México con los Estados Unidos.

La historia regional se propone  hacer una historia diferente a la que nos habían contado en cuanto a reconocer a los personajes que han sido excluidos, casi todos ellos con fuerte impacto en alguna región, siendo la historia oficial la de los vencedores, había que saber entonces ¿quiénes son los vencidos?, de ahí la pregunta: ¿Quién fue Catarino Erasmo Garza Rodríguez? 

Cabe recordar, que al inicio del Porfiriato, se otorgaron contratos a 29 compañías para medir, fraccionar y valuar los terrenos baldíos de propiedad nacional que hubiese en la República; en pago por dichos  trabajos, las compañías deslindadoras  se quedaban con la tercera parte de las tierras. Como resultado de la celebración de estos contratos, las compañías deslindadoras, en el periodo 1884-1892 con una superficie de 50.631,565 hectáreas. De esta cantidad se apoderaron de conformidad  con la ley (es decir, sin pago alguno), de 16.643,120 hectáreas. Además, el gobierno vendió, en este mismo periodo, a las compañías deslindadoras y a particulares, amigos del dictador, a un precio promedio de 50 centavos por hectárea la cantidad de 18.474,758 hectáreas. De esta forma, a finales de 1892, la nación sólo poseía del total deslindado, 15.513,865 hectáreas, dejando 35.117,879 hectáreas; o sea el 18% del total del territorio nacional en manos de un número reducido de personas.

Catarino Garza Rodríguez

Respecto a Catarino Erasmo, fue un hombre que se enfrentó al gobierno de Porfirio Díaz organizando una revuelta en su contra 18 años antes de que lo hiciera Francisco I. Madero en 1910 con su Plan de San Luis. Personaje que se adelantó al movimiento revolucionario (1910-1917).

En esos años Catarino Erasmo cruzaba la frontera con los Estados Unidos donde todavía era imaginaria, no existía impedimento alguno, recordando que Texas se había separado de México en 1837 y se anexó a Estados Unidos en 1845, a 14 años antes que de que Catarino llegara al mundo, esa frontera, llamada Paso del Norte (hoy Ciudad Juárez), se refugiaron el presidente Benito Juárez y su gabinete, cuando ocurrió la invasión francesa. Allí se exiliaron lerdistas e iglesistas, fue el lugar donde lucharon contra la dictadura los magonistas y, desde esos estados de la Unión Americana, Francisco I. Madero preparó y se introdujo a territorio nacional para iniciar la revolución en 1910.

Posiblemente la inquietud social de Catarino Erasmo lo demuestra en 1885, en una carta que escribe a su padre, Encarnación Garza, desde un barco rumbo a Veracruz, le recuerda: «No olvido que nací en un rancho. Me eduqué y me crie en él; pero sin embargo la humildad de mi cuna es probable que sea una estrella precursora que más tarde me guíe al punto que ambiciono»[1].

La inquietud por participar durante los primeros años del porfirismo fueron los movimientos oposicionistas desde Texas, Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila entre 1892 y 1893. Su precursor fue el doctor Ignacio Martínez, paradójicamente apoyó a Porfirio Díaz en la insurrección de 1871 y en la que en 1876 lo llevó a la presidencia; es importante señalar que fue por el convencimiento de la «no reelección», que pronto caería en desuso con los graves problemas que ese proceso generó. Sin embargo, al percatarse de la táctica de Porfirio Díaz de permanecer indefinidamente como presidente y del amplio control que éste pretendió ejercer sobre el ámbito político-económico nacional, el doctor Ignacio Martínez se convirtió en uno de sus más recalcitrantes oponentes.

Hacia 1885, debido a su activismo periodístico, fue obligado a refugiarse en Brownsville, Texas, donde fundó el periódico El Mundo, órgano desde el cual continuó con sus críticas al régimen porfirista, hasta su muerte el 3 de febrero de 1891. La muerte del doctor Ignacio Martínez nunca logró esclarecerse, aunque se especuló con el posible involucramiento del general Bernardo Reyes, entonces procónsul del norte de México, y hasta del mismo Porfirio Díaz. Bajo este panorama Catarino Erasmo intensificó los preparativos para el levantamiento armado. En ese tiempo vivía en el rancho de su suegro y allí tenía una imprenta para editar su periódico que, incluso, se siguió publicando en los meses de mayor confrontación.

Catarino Garza el día de su boda

Su participación fue inicialmente como periodista; en 1890 publicó en El Mundo y El Libre Pensador artículos en los que incitaba a tomar las armas contra el régimen porfirista. Se dedicó a esa labor desde 1887, cuando fundó junto con Rafael Botello El Libre Pensador, órgano que estuvo dedicado en primer momento a difundir los abusos del gobierno de Coahuila. Al respecto, Gilberto Urbina señala: «Sus ataques fueron tan severos que el gobierno mexicano solicitó, al de Estados Unidos, su extradición. Varias veces fue encarcelado, pero logró en todas salir bajo caución. Sin embargo, su imprenta fue confiscada, y ante el temor de extradición decidió trasladar su lugar de residencia a Corpus Christi, Texas, a donde llegó… el 24 de diciembre»[2] de ese año.

Su labor fue incansable a través del periodismo haciéndose acreedor a persecuciones políticas, por lo que tuvo que trasladarse a San Diego, Texas, donde las autoridades pidieron que no actuara con sus ideas revolucionarias. De ahí pasó a «Palito Blanco», rancho de su suegro Alejandro González.

Fue un 15 de septiembre cuando se levanta en armas contra don Porfirio Díaz en el festejo del inicio de nuestra Independencia y el 61 cumpleaños, ese día con 60 hombres armados, cruzó la frontera por el Río Bravo en un punto llamado «Las Lajas» de Ciudad Mier, Tamaulipas, proclamando su plan revolucionario con el fin de desconocer totalmente a Porfirio Díaz como presidente. Su Plan establecía:

Que: «Al tomar  posesión de la capital de la República convocaría a un Congreso Constituyente para revisar la Carta Magna  de 1857, elevando a preceptos constitucionales la no reelección, la no elección de caudillos militares después de su triunfo, dar amplia libertad a los partidos políticos, suprimiendo la “ley fuga”, quitar toda clase de trabas al comercio y a la industria, dar soberanía a los estados e independencia a los municipios y basar las reformas constitucionales en principios democráticos.

»Al triunfar la revolución sería deslindados los terrenos baldíos para repartirlos entre los mexicanos que se comprometieran a cultivarlos y, por último, que las autoridades que conocieran el Plan, siempre y cuando hubiesen actuado honradamente, serían conservadas en sus cargos».

La actividad de Catarino Erasmo Garza fue activa y constante al sublevar a la población con varios fracasos, pero aun así no se daba por vencido, tal es el caso en Palito Blanco donde organizó a su ejército en ocho cuerpos militares:«Libres Fronterizos, de Zaragoza, de Hidalgo, de Matamoros y de Nuevo León; los guerrilleros de Coahuila, Tiradores de Chihuahua y Carabineros de Guerrero, así como una plana mayor con el jefe supremo al frente y trece jefes más».

Con su Ejército Constitucionalista Mexicano dio a conocer el siguiente Plan Revolucionario:

«Sacar al Gral. Porfirio Díaz y poder establecer en el país la Constitución de 1857:

»Art. 1. No reconoceremos al Gral. Porfirio Díaz como presidente de los Estados Unidos Mexicanos; en su captura será tratado como traidor  a su país, a la Constitución que juró defender y al Plan de Tuxtepec, que lo elevó al poder.

»Art. 2. Igualmente no reconoceremos a los secretarios de Estado y a los gobernadores y serán juzgados de acuerdo a los cargos a que sean culpables.

»Art. 3. Los jefes militares o autoridades civiles de cualquier categoría, que tomen las armas en contra de éste plan, serán considerados traidores y serán juzgados como tal.

»Art. 4. A la publicación y circulación de este Plan, la nación está en estado de guerra y para ejecución de ello, se convoca al pueblo mexicano a las armas.

»Art. 5. Con el mismo propósito, es solicitada la cooperación de la prensa independiente.

»Art. 6. El cuerpo armado tendrá por nombre ‘Constitución de 1857 e Integridad Nacional’.

»Art. 7. Don Catarino Erasmo Garza Rodríguez será nombrado jefe del ejército Constitucional del Norte y don Francisco Ruíz Sandoval, director supremo de la guerra, quien usará el título de general en jefe del Ejército Constitucional y director supremo de la guerra.

»Art. 8. Al tomar posesión de la capital de la República, el jefe supremo de la guerra convocará al país a elecciones para una convención constitucional que se reunirá en la Ciudad de México dentro de los cuatro siguientes meses después de la ocupación.

»Art. 9. Esta convención constitucional procederá a la revisión de la constitución de 1857, agregando o reformando lo que se considere conveniente, pero siempre en acuerdo con las ideas de los delegados y en conformidad del sistema libre federal.

»Art. 10. De acuerdo con lo anterior, los siguientes principios constitucionales serán elevados a preceptos:

»1. Absoluta prohibición de reelección a cualquiera funcionario público del país.

»2. Absoluta prohibición de elección a la presidencia de los Estados Unidos Mexicanos a cualquier jefe u oficial revolucionario después del triunfo, será calificado únicamente después del periodo presidencial.

»3. Se dará libertad completa a todos los partidos políticos y será suprimida para siempre ese asesinato político conocido con el nombre de la Ley fuga.

»4. Remover toda clase de obstáculos al comercio y a la industria.

»5. Hacer soberanos a los estados e independientes a las municipalidades.

»6. Basarse en los principios democráticos a adiciones y reforma.

»Art. 11. Cuando la revolución triunfante y el gobierno estén constituidos, todas las tierras libres serán distribuidas a los mexicanos que deseen cultivarlas.

»Art. 12. El gobierno y otras autoridades que desde hoy reconozcan el plan, conservarán sus puestos, previa demostración que se han portado honorablemente durante el plan de Tuxtepec y serán tratados según su obediencia y respeto al plan anterior y será usado como circunstancias mitigantes; de igual manera, todo militar que se adhiera a él le serán reconocidos sus grados y sus declaraciones».

Al no lograr sus objetivos, Catarino Erasmo Garza arriba a San José de Costa Rica y se encuentra con el revolucionario cubano José Martí y otros exiliados, con la idea de una colaboración internacional entre ellos, para después continuar con el proyecto contra el porfirismo. Además participó en la llamada Guerra Civil Colombiana; después partió de Bluefields, Nicaragua, con tropas hacia Bocas del Toro (hoy Panamá), en donde cayó en combate el 8 de marzo de 1895.  Falleció en Matina, un pueblo de la costa atlántica de Costa Rica, y fue sepultado en Panamá, en el panteón de Bocas del Toro. ♦

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Bibliografía:

López Obrador, Andrés Manuel. Catarino Erasmo Garza Rodríguez, ¿Revolucionario o Bandido? Editorial Planeta, México, 2016.

Revistas: Relatos e historias en México, números: 187, 189.

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*  Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.


[1] Catarino Garza, carta a su padre Encarnación Garza, en Celso Garza Guajardo, En busca de Catarino Garza (1859-1895), Monterrey, Universidad Autónoma de Nuevo León, 1989. Citado por Andrés Manuel López Obrador en su libro: “Catarino Erasmo Garza Rodríguez”.

[2] Gilberto Urbina, La Revuelta de Catarino Erasmo Garza G. Una revolución que nunca fue. Tesis de Licenciatura. Escuela Nacional de Estudios Profesionales Acatlán, UNAM, 2001.

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