Historia de vida del campesino maicero. Centeotl, deidad mexica del maíz
Por Manuel Garcés Jiménez*
Tercera de seis partes
Mesoamérica ha sido cuna del origen y centro de diversidad genética de algunos de los cultivos alimentarios más importantes para la humanidad. Basta sólo con mencionar el maíz y el frijol, otros cultivos como el tomate, el chile, la calabaza, el amaranto, el cacao, la vainilla, deferentes cactáceas y diversos alimentos preparados a base de insectos y hongos comestibles, para dar cuenta de sólo una muestra de la riqueza alimentaria y nutracéutica que nuestra región ha aportado al mundo[1]
En el caso del maíz fue la base alimentaria por lo que fue venerado por el dios mexica del maíz Centeotl, de la mazorca en mensaje de esperanza sobre la alimentación abundante y sana de la población. Esta deidad está relacionada con otras de la agricultura: Chicomecóatl (representa la vegetación) y Xochiquetzal (la belleza, las artes, el amor y las flores).
Posiblemente el origen del molcajete fue el resultado de la molienda del teocentli, los chiles y tomates. El surgimiento del metate fue por la molienda del maíz nixtamalizado para la elaboración de tamales y tortillas[2].
Fue en la antigua Antequera donde se tenía a la deidad del maíz a Centéotl o Xilonen, fue ahí donde se instaló durante el gobierno de Moctezuma Iihuicamina una guarnición militar a la que pusieron por nombre Huaxyácac (Oaxaca), cuyo propósito era asegurar un punto de apoyo para los comerciantes que viajaban entre Tenochtitlan y la región del Soconusco, hoy parte de Chiapas.
Una de las fiestas que se realizaba en el octavo mes de su calendario, en fecha correspondiente al 16 de julio del actual calendario, consistía en elegir, sacralizar, honrar y sacrificar a una mujer que era considerada la personificación de Xilonen, advocación de Centeotl en su faceta de diosa del maíz tierno, pues esas fechas, los cultivos de maíz ya tenían jilotes (xilotl, en náhuatl).
Al respecto la descripción de esta fiesta del maíz lo describe Francisco Javier Clavijero:
«En el octavo mes, que comenzaba el 16 de julio, hacían una solemne fiesta a la diosa Centéotl, bajo el nombre de Xilonen porque, como insinuamos en otro lugar, le mudaban el nombre según el estado en el que se hallaba el maíz. En esta fiesta la llamaban Xilonen porque la mazorca del maíz cuando está en leche, como sucede en este tierno maíz, se llama xilotl. Duraba la fiesta ocho días, en los cuales había danza casi continua en el templo de aquella diosa».
Al paso de los años, no sabemos si los miembros del clero encargados de la evangelización esta ermita la eligieron deliberadamente a consagrar a la Virgen del Carmen. El templo que levantaron pocos años después no deja de llamar la atención que éste se construyera en el mismo lugar donde había estado el adoratorio de Centeotl.
Nos lleva a considerar que su interés por la veneración de la Virgen del Monte Carmelo fue producto de la identificación que hicieron de ella, con Xilonen, pues ambas figuras religiosas son del mismo sexo, se festejaban en misma fecha y tuvieron el mismo lugar de culto.
La advocación a esta deidad fue la raíz y razón de la fiesta del Lunes del Cerro de Fortín en Oaxaca conocida como la Guelaguetza.
Las evidencias indican que el consumo del maíz como principal alimento ha sido constante a partir del momento en que se inició la sedentarización de lo que hoy es México; el maíz ha hecho posible la sobrevivencia y reproducción biológica de la sociedad mexicana.
Asimismo, tomemos conciencia que si el hombre dejara de sembrarlo y cultivarlo, el maíz desaparecería como planta, ya que es el único cereal que no puede reproducirse por sí mismo desde la siembra, el cultivo, la cosecha y desprenderlo del totomoxtle.
No hay la menor duda que el maíz es originario del continente americano y, seguramente de Mesoamérica, aunque su domesticación pudo realizarse de modo simultáneo o autónomo en los lugares del sedentarismo. Su migración posterior explica la gran diversidad de razas, variedades, colores y tamaños, así como su capacidad para adaptarse a diferentes climas y condiciones. En efecto, la planta se cultiva en climas que van desde los ecuatoriales hasta los subárticos, inclusive en zonas en extremo áridas.
Este hecho refuerza la tesis de que esta planta es una creación cultural, una creación humana de las culturas prehispánicas.
La secuencia arqueológica de la domesticación del maíz en México se conoce por el estudio de tres regiones: Tamaulipas, Tehuacán y el valle de Oaxaca. En las tres regiones altas y secas, donde se conservan muy bien los materiales orgánicos, entre ellos semillas diversas. Gracias a ello se pudo obtener una visión general de la evolución social de hace más de 10,000 años.
Los primeros cultivos realizados en México datan desde hace unos 8,000 años, pero fueron intentos que tardaron mucho en desarrollarse. Ello explica que los primeros grupos sedentarios, es decir, aquellos que podían vivir de la agricultura, tengan una antigüedad de sólo unos 6,000 años.
El proceso de domesticación del maíz propició el surgimiento de aldeas sedentarias, el desarrollo de variedades más productivas, la creciente urbanización y la especialización del trabajo. Contar con excedentes agrícolas, condujo al florecimiento de las grandes civilizaciones urbanas.
Es generalmente aceptado que el hombre entró en América, por primera vez, hace unos 60,000 años, cruzando el estrecho de Bering, en el noroeste de Alaska.
Según los arqueólogos, los hombres llegaron a la posteridad con la molienda del maíz-nixtamalizado en metates con el metlapil donde convertían los granos en masa para la elaboración de tamales y tortillas puestas en el comal de barro sobre él tlecuil. ♦
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* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.
Bibliografía:
«Centeotl. En los Lunes del Cerro en Oaxaca». Sánchez Islas, Prometeo A. Acevedo Conde, Ma. Luisa, entre otros. «A contragolpe», Letras, Oaxaca de Juárez, Oaxaca, México, 2019
[1] «Los alimentos mágicos de las culturas indígenas mesoamericanos».
[2] De acuerdo a investigaciones realizadas en sedimentos localizadas en ollas y en comales de barro localizadas en el interior de cuevas se considera que el hombre primitivo primero consumió los tamales y después las tortillas.

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