El beso que favoreció la creación de Aguascalientes a propósito de febrero

• Por ello, es que el escudo de Aguascalientes contiene un beso, unos labios rojos que simbolizan el beso que protagonizaron Antonio López de Santa Anna y doña Luisa Fernández Villa de García Rojas

Por Efrén Camacho Campos

En muchas ocasiones resulta difícil seleccionar un tema, a efecto de desarrollar un escrito que pueda resultar de interés para quienes hacen el favor de leernos, sobre todo cuando lo que campea en los medios masivos es lo relacionado a la violencia, los chismes de espectáculos y toda ese merde que caracteriza a la política, nacional e internacional. Es por esta cuestión que reiteradamente se aconseja entre los grupos de amigos y familiares, no hablar ni de política ni de religión, sí es que no se quiere perder la amistad.

Después de la temporada decembrina, los fríos intensos y enfermedades ocasionadas por la estación invernal, en mi caso, no lograba conectar los dos hemisferios de mi cerebro, aunado a que seguramente un buen número de los «86 mil millones de neuronas» que lo conforman ya no interactúan adecuadamente con las demás, me ha resultado complicado definir sobre qué escribir, por lo que después de plasmar algunas ideas, concluí en hablarle a mi gran amigo Sergio Antonio, para que me recomendará algún tema para desarrollar y, dado que está próxima la celebración del Día del Amor y la Amistad, que como bien sabemos tiene un propósito netamente comercial o como elegantemente se dice, para incentivar la economía interna, decidí buscar datos  sobre los besos icónicos que se recuerdan, por ser representativos de algún acontecimiento en particular o, bien, porque despiertan cierta picardía.

Como lo mencioné anteriormente, omitiré hablar de religión y, por ende, del famoso beso de Judas, pero sí señalaré, a manera de ejemplos, algunos de ellos considerados como de «los 50 besos más icónicos que hemos visto a través de la historia», tal es el caso del beso de la Segunda Guerra Mundial, el beso Socialista (entre del líder soviético Leonid Brezhnev y el presidente de Alemania Oriental Erich Honecker –guácatelas–, el beso final de la película Ghost, el de la Enfermera y el Marino, y algunos otros más.

Sin embargo, como desde hace once años me avecindé en el estado de Aguascalientes, gradualmente mi familia y el que esto escribe, nos hemos ido empapando de la cultura del lugar, incorporando un poco el acento que caracteriza a los oriundos de la zona, conocidos como aguascalentenses, ​acuicalitenses o hidrocálidos, así como de su historia y leyendas que han dado vida a este bello territorio, ubicado en el centro de México.

Para quienes visitan Aguascalientes, como en cualquier otra parte de nuestra República, un recorrido en el autobús turístico resulta una valiosa fuente de información primaria para conocer aspectos relevantes del lugar que se visita, porque aparte de conocer los lugares o barrios más distintivos, se comparten hechos y leyendas que dan orgullo de pertenencia a sus habitantes.

De acuerdo al sitio denominado como «El beso que Santa Anna le dio a una mujer y que originó el estado de Aguascalientes», en México Desconocido, se señala la leyenda que Aguascalientes fue el resultado de un beso entre doña Luisa Fernández Villa de García Rojas y el mismísimo presidente Antonio López de Santa Anna, el 1 de mayo de 1835, por lo cual los medios locales señalan que el día en cuestión «Santa Anna viajó rumbo a Zacatecas junto con tres mil hombres, con el afán de sofocar una rebelión en contra de su gobierno por parte del gobernador zacatecano Francisco García Salinas», por lo que tuvo que pernoctar en Aguascalientes, donde fue hospedado en la residencia de una familia de abolengo.

«Por esas fechas, Aguascalientes era un territorio agregado a la ciudad de Zacatecas y sus habitantes deseaban, desde hace mucho tiempo atrás, que su ciudad se independizara del yugo zacatecano». Dentro de la cálida bienvenida que se le dio, doña Luisa Fernández Villa de García Rojas, aprovechó sus cinco minutos con el presidente para comentarle, además de las carencias del lugar (falta de empleos, escuelas, pero sobre todo de cómo la administración zacatecana se quedaba con gran parte de la recaudación del ayuntamiento Aguascalientes) que «Aguascalientes busca ser independiente, basta que usted lo quiera general, que en este pueblo todos lo anhelamos, llegaríamos hasta el sacrificio para obtenerlo».

–«¿De veras hasta el sacrificio?», le contestó López de Santa Anna, tomándole la mano a doña Luisa.

–«¡Hasta el sacrificio, general!», le recalcó doña Luisa.

«López de Santa Anna, deslumbrado por la belleza y la pasión de doña Luisa al hablar, acercó sus labios a los de la señora y le dio un prolongado e impetuoso beso que sólo fue interrumpido por los pasos de don Pedro, quien se acercaba al comedor».

Al entrar el esposo a la escena, doña Luisa se acercó a él y le dijo emocionada:

«¡Por fin Aguascalientes es independiente! ¿Verdad, general?». El presidente asintió con la cabeza, y contestó: «Verdad, es».

«El 23 de mayo de 1835, se expidió un decreto confirmando la independencia de Aguascalientes. Don Pedro García Rojas, fue nombrado su primer gobernador». Es por ello que el escudo de Aguascalientes contiene un beso, unos labios rojos, que simboliza el que protagonizaron Santa Anna y doña Luisa.

Así que, apreciable lector, para este próximo Día del Amor y la Amistad, no se mida en demostraciones de amor, ya sea a través de un obsequio, simbólico u ostentoso, o bien, con un gran beso que tienda a convertirse en icónico, que sea recordado al paso del tiempo. ¡Hasta la próxima! ♦

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