José Luis Martínez Galicia, una vida de servicio y militancia en el PAN~Tláhuac
Por Sergio Rojas | Revista Nosotros Núm., 26 | Abril de 2006
Es un panista con más de 30 años de militancia. Profesor jubilado por la SEP, en donde también fue inspector de zona escolar, fue postulado por el Partido Acción Nacional como candidato a la Jefatura Delegacional. José Luis Martínez Galicia, originario de Tláhuac, aceptó una entrevista con Nosotros, la cual se llevó a cabo en sus oficinas del Colegio Francisco Larroyo, del que es director y dueño, y en la que habló acerca de sus planes y proyectos en caso de ganar las elecciones el próximo dos de julio.
Quien fue diputado federal en la L Legislatura, es un hombre que está seguro de que será el próximo delegado. De carácter recio, impetuoso, siempre dispuesto a mantener la ofensiva, el profesor Martínez Galicia respondió rápidamente a las preguntas que quizás él esperaba escuchar, pero que en otras tuvo que cambiar el tono de acusación y denuncia sobre la marcha para asumir una actitud más reflexiva.
Con el libro La lucha por la libertad de cátedra de Manuel Gómez Morín, sobre su escritorio, como el crucifijo de cabecera para alejar de su entorno todos los maleficios, Martínez Galicia se mostró como un hombre sencillo, sin el saco y corbata de otras ocasiones; vestido con impecable camisa azul y pantalón blanco, como los colores de su partido, y una mirada que por muy ruda que pareció ser no pudo esconder las tribulaciones de un hombre solitario o, quizá, de alguien que ha guardado un torrente de secretos propios del oficio político.
Y es que uno puede tener percepciones diversas acerca de una persona, pero cuando se le conoce todo juicio de valor cambia.
En la entrevista Martínez Galicia estuvo acompañado por dos personas de su confianza, y después por otras dos, amigos comunes, quienes hicieron posible que se concretara la plática. Al final, todos quedamos como amigos.

¿Por qué quiere usted ser delegado?
—El principal motivo es por servir a mi pueblo, a mi delegación (Tláhuac), a mi patria chica. Siempre he servido a mi patria. Tengo 43 años de profesor, aunque actualmente estoy jubilado. Los últimos 18 años fui inspector de la sección escolar. Pero ahora quiero servirle como administrador, como jefe delegacional, con los principios de Acción Nacional, que son los del respeto a la dignidad humana.
Por eso me acercaré a la gente con respeto y humildad. No voy a ejercer presiones sobre ella para que vote por mí.
Quiero ser delegado para realizar el bien común. Voy a aplicar el principio de la subsidiaridad. No debemos de pensar que la pobreza se va a terminar obsequiando de manera paternal las cosas, sino mediante el asesoramiento adecuado a la gente para que ésta tenga elementos que le permitan administrarse. Y para eso le voy a ofrecer una administración más justa. Porque por un principio de justicia se le debe dar a cada quien lo que le corresponde, principalmente a la gente menesterosa.
¿Hay gente menesterosa en Tláhuac?
—¿Por supuesto!
¿Usted sabe en dónde se encuentra esa gente menesterosa?
—En las colonias nuevas.
¿Cómo cuáles?
—Bueno, en la Ampliación La Conchita, en La Estación, que no tienen ni servicios; en la Torres Bodet, Peña Alta en Ixtayopan; en la Quiahuatla, en la San José donde no tienen drenaje; cerca de Los Olivos…
¿Y cómo ha registrado esas carencias?
—He tenido recorridos constantemente por todo Tláhuac. Hasta el momento llevo veintitantas reuniones con la gente de San Bartolo, Mixquic, en Los Olivos, en el Barrio de San Juan; con 700 profesores jubilados y 160 mujeres deportistas. También he estado en Santa Catarina, otro de los lugares olvidados, por mencionarle algunas reuniones.
En su opinión, ¿cuáles son los cinco principales problemas que enfrentan los habitantes de Tláhuac?
—Antes que nada déjeme decirle que los problemas los atendemos con el presupuesto que nos otorgue la Asamblea Legislativa. Tenemos que ser honestos, hablar con la verdad. Respetar el presupuesto que la Asamblea legislativa le otorgue a Tláhuac, porque por ejemplo el de este año no sabemos de cuánto fue. Ese es el problema. Los ciudadanos no sabemos en qué se ha invertido ese dinero ni en qué se ha utilizado.
En mi administración no va a ser necesario que le gente me pida cuentas. Les informaré oportunamente en qué se gastará el presupuesto y cuánto queda para otras cosas.
Eso sería un cambio sustancial en el Gobierno de la Ciudad. Porque siempre hemos visto cómo llegan los funcionarios al Gobierno, con las manos en las bolsas, y después los hemos visto cómo salen con las bolsas en la mano… Eso ha sido un atraco sistemático. Por eso el próximo dos de julio votaremos por un cambio.
Entonces dígame cuáles son los problemas prioritarios…
—El problema prioritario, aunque no depende de la delegación, es el de la salud. No puede ser posible que en Tláhuac haya puros centros de salud, centros comunitarios, y ninguna clínica del ISSSTE o del Seguro Social. Hay el Hospital Materno Infantil, el que está rumbo a la salida a Chalco, pero nada más. Ninguno de esos centros cumple con los requisitos mínimos indispensables para que funcionen como tal. No tienen el instrumental básico ni los especialistas que deberían tener. Por eso voy a buscar tener una buena relación con el Sector Salud para que nos apoye y podamos mejorar ese importantísimo rubro.
¿Pues no dice Rosario Robles que los perredistas ya crearon la Secretaría de Salud para el Distrito Federal?
—Pero aquí en Tláhuac no se ha sentido esa Secretaría. Al menos en el Hospital Materno Infantil hay una ambulancia sin gasolina, y un representante médico que no le permite al personal ir a cursos de actualización.
Por eso le vamos a pedir a Santiago Creel, cuando esté como jefe de Gobierno, ojalá y sea así, que nos apoye para que el sector salud en Tláhuac funcione adecuadamente.
Por otra parte, el segundo problema es el de la educación. Hacen falta escuelas en Tláhuac, porque las que ya se tienen se están cayendo. Hay escuelas como la de San Juan Ixtayopan que tienen aulas prefabricadas. De plano ya no sirve. La 126, desde 1986 se está cayendo. Como está en dos módulos pues se está abriendo. No tiene ni vidrios ni hay bancas. Los sanitarios en las escuelas son apestosos y denigrantes. Nos damos cuenta de que nos acercamos a una escuela por lo apestoso del ambiente.
Luego emprenderé gestiones para que en nuestra delegación podamos tener una escuela de educación superior. Los jóvenes la demandan y exigen. Por eso me voy a acercar con la Universidad Nacional Autónoma de México y con el Politécnico.
Posteriormente, el tercer problema es el de la inseguridad pública. Deseo que los tlahuaquenses podamos transitar por todas las calles sin temor a ser asaltados.
Pero también es necesario que la gente que nos va a cuidar sea más profesional, y para eso debe estudiar la carrera policíaca. Debe tener vocación de servicio y reconocer a la ciudadanía, que tenga bien claro que está para cuidarla y no para seguir asaltándola. Que la policía ya no tenga relación alguna con los pillos de la ciudad. Ya no.
Asimismo, debemos tener módulos de vigilancia eficientes y suficientes, con un teléfono que no esté cambiando a cada momento, al que uno pueda llamar y no le digan que marque otro número porque ese ya está fuera de servicio. Porque en todo eso el ladrón ya nos dejó sin nada.
¿Lo han asaltado?
—Dos veces, aquí, en mi oficina. Por eso busco el bien común, que la ciudadanía pueda transitar sin miedo y a la hora que sea.
¿Otro problema?
—Los campos deportivos. Porque en la actualidad son un asco. En febrero loco y marzo otro poco las tolvaneras que se levantan son insoportables para los vecinos de los alrededores. Y en la noche se convierten en lugares de prostitución y drogadicción. La gente tiene miedo acudir a esos deportivos porque, en primer lugar, no cuentan con alumbrado. Debieran ser centros para la recreación y esparcimiento familiar. Lugares donde las familias pudieran caminar a cualquier hora del día sin ningún problema.
Necesitamos ciudades deportivas funcionales. Sobre todo cuando en Tláhuac no tenemos ni una sala de teatro y la andamos mendingando en Milpa Alta o Xochimilco. Lo que hay es de la delegación y ésta niega sistemáticamente sus recintos.
Para que los niños puedan ser el futuro de México debemos de acercarlos a la actividad cultural.
¿Otro problema?
—¡Bueno! ¡Es que pudiéramos pasarnos un largo rato hablando de problemas!
Pero yo nada más quiero que me diga cinco.
(Luego de pensarlo unos segundos, el profesor responde.)
—…Una vía alternativa, porque sólo tenemos la Avenida Tláhuac. El problema es para el grueso de la población, la que se transporta en microbuses y en camiones, y que siguen una ruta determinada.
Existe ya el proyecto, sólo hace falta presentarlo, concretarlo, para que se construya una vía que irá de la Villa Centroamericana hasta Mixquic. Ya está el trazo, sólo hace falta demostrar la necesidad de dicha arteria vial. Pero el problema es que los presupuestos han sido otorgados a las delegaciones con un criterio de percápita. Por eso las delegaciones más pobladas lo tienen todo, nunca les falta nada. El presupuesto es abundante. Ahí está la Cuauhtémoc, tiene todos los servicios, y delegaciones como Tláhuac, Milpa Alta y Cuajimalpa les falta todo. Tienen un presupuesto ecléctico que no corresponde al número de necesidades de la comunidad.
Yo propuse que a las delegaciones más pobres se les otorguen más recursos, más presupuesto, y que se acabe con ese criterio de que una jurisdicción porque tiene más habitantes debe tener mayor monto presupuestal.
El cambio se hará por Acción Nacional. Vamos a acabar con 60 años del PRI, y con el PRD que es el hermano menor de aquel. El PRI y el PRD son simplemente la pechuga y la alita. Entre ellos se acusan de deshonestidad, pero en el PRD tienen las mismas mañas.
Habrá veneno para ratas si la gente vota por el PAN.
¿Qué opinión tiene de Graciela Rojas y de su administración?
—A Graciela le faltó preparación, experiencia. Le sobró miedo a la ciudadanía. Los problemas le han tronado en las manos. Por eso debió acercarse más con la gente y no lo hizo.
Yo como jefe delegacional no tendré poder, tendré autoridad moral.
¿Podría decirse que hubo retroceso de tres años con la administración perredista en Tláhuac?
—No fue más de lo mismo, fue peor de lo mismo. Sólo que unos ya tienen experiencia, pero a los perredistas les llegó la papa caliente y no supieron cómo enfriarla. La ley dice que tiene que haber audiencias públicas y en esta administración no se hizo ninguna. Además, hay aviadores, hay robos de material de construcción.
¿Tiene pruebas?
—He visto cómo se roban la malla ciclónica, los focos del alumbrado. No hay vigilancia como tampoco hay gente responsable.
¿Me está hablando de la gente sindicalizada? ¿Quiere usted decir que es ella la que se roba todo esto?
—Yo pondría una línea directa con todos mis subdelegados para estar supervisándolos constantemente. Y a la gente sindicalizada habrá que motivarlos, decirle que tenemos que ir por el camino recto, porque las escaleras se barren de arriba hacia abajo, y con respeto podremos llevar la fiesta en paz.
¿Qué opina de su contrincante, el perredista Martínez Rojo?
—A Martínez Rojo debería acusársele de deshonestidad, porque dice en su propaganda que él solo en dos años ha legislado 85 leyes, y no dice que esas leyes fueron legisladas por todos los diputados locales de todos los partidos políticos. Él nada más presentó una propuesta para legislar en materia de desarrollo rural, pero fue una ley tibia en la que no pudo hacer más.
Debería presumir que siempre ha sido un invasor de tierras, y que hasta su propia gente le ha dicho que mejor hable de lo negativo que resulta.
¿Y qué opina de Enrique Larios?
—Por lo que toca a Larios, o el que sea del PRI, pues no hay candidato. El PRI ya es un cadáver. Hay unos que cobran en la Asamblea, en la delegación… Hay quienes cobran como maestro después de ser jubilado.
Pero dígame nombres…
—No, mejor simplemente le digo que es de Tláhuac…
¿De San Pedro? ¿De dónde?
(José Luis Martínez prefiere no responder y en lugar de eso le da un giro a la charla.)
—Hay gente que ve a la política como oportunidad de servirse. No la ve como la actividad humana superior, como la oportunidad de servir a la comunidad. El que la entienda de otra manera la denigra..
Sin embargo, cuando vimos hoy por la mañana en el noticiario de López Dóriga el pleito de lavadero entre López Obrador y Diego Fernández de Cevallos, como que queda la impresión de que los políticos, todos sin excepción, siempre esconden algo. ¿Usted no?
—Depende de lo que se quiere esconder. Si hablamos de la familia ésta tiene que ser respetada. En Acción Nacional no somos químicamente puros. Entendemos que un partido político es una comunidad de principios.
Yo como político no tengo nada que esconder. Pero, ¡no somos santos!, aunque siempre hay que actuar con entereza.
A propósito de santos, ¿qué va a hacer usted con todos los giros negros que han proliferado en todo Tláhuac, muchos de ellos disfrazados de loncherías?
—Todo lo que esté dentro del estricto derecho se autorizará, incluyendo las vinaterías. Si Cristo convirtió el agua en vino en las bodas de Caná…
Los giros negros que se establezcan con base a la mordida no los aceptaremos.
¿Cuál será su postura con relación a la construcción de futuras unidades habitacionales?
—A futuro haremos que se respeten las reservas ecológicas, y no lo haremos para impedir que la gente resuelva su problema habitacional, no. Pero en Tláhuac ya no hay agua, y la que tenemos es de mala calidad. Pensábamos que las unidades habitacionales habían sido cosa de priistas, pero ahorita están comenzando la construcción de otras. Tan malo el pinto como el colorado… ¿Cuánto le tocó a Graciela? Esto es un delito, no un deleite. Tenemos que cuidar que ya no siga creciendo la mancha urbana porque luego no les podemos dar escuela, agua potable o drenaje. Anda mal la situación.
¿Qué tan cierto es que en Tláhuac son más los Amigos de Fox que los militantes del PAN?
—¡Nunca! A los Amigos de Fox se les reconoce su labor, pero lo que a ellos les falta es lo que al carrizo. No conocen ni nuestros principios ni los estatutos. Los Amigos de Fox pensaban que la Luna era de queso y se la quisieron comer. Pero la puerta por la que hay que entrar al PAN es por la del comité delegacional, donde hay que trabajar muy duro. Se requiere saber qué es la política. En Acción Nacional no vemos qué nos vamos a llevar sino en qué podemos servir. Aquí hay que dar un precioso tiempo de nuestras vidas, una determinada cantidad de horas a la semana, eso tiene un costo.
Hay que enseñar que vamos a servir, no que va uno a servirse.
¿Es usted un hombre ideológicamente de derecha?
—Siempre me he considerado como partidario de una doctrina solidarista. Es importante la persona mientras no se vulnere a la sociedad, y eso importa a la sociedad mientras ésta no lastime a la persona.
¿Finalmente?
—Decir que Vicente Fox es un extraordinario líder, que tiene su propia manera de pensar, y que lleva la batuta. Mientras que Santiago Creel tiene carisma y una popularidad que va en aumento. Haremos una triada para hacer factible el cambio tanto para México como para el DF y el compromiso en Tláhuac. Estoy decidido. ♦
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Fotografía superior: Pablo Juárez González. Tomada de la publicación original en el número 25 de la Revista Nosotros


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