Antiguo centro ceremonial de Costa Chica, Guerrero, registrado por el INAH

• Ubicado en Tlacoachistlahuaca, fue un antiguo centro ceremonial, de posible culto al agua y al sol, y es un área arqueológica poco conocida. Fue espacio de convivencia entre grupos amuzgos, mixtecos y los extintos ayacatecos

Tlacoachistlahuaca, Gro.~ Piedra Letra, un antiguo centro ceremonial, de posible culto al agua y al sol, área arqueológica poco conocida, pese a su importancia como espacio de convivencia entre grupos amuzgos, mixtecos y los extintos ayacatecos, ubicado en este municipio de la Costa Chica, fue registrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Seis comunidades de dicho municipio –Huehuetónoc (donde se ubica Piedra Letra), Limón Guadalupe, Jicayán de Tovar, Santiago Yoloxóchitl, San Cristóbal y Guadalupe Mano de León– fueron inspeccionadas por los arqueólogos Cuauhtémoc Reyes Álvarez y Miguel Pérez Negrete, del Centro INAH Guerrero, quienes reconocieron once sitios prehispánicos, en los que se observa cerámica en superficie, manifestaciones rupestres y estructuras arquitectónicas.

Personaje con tocado en la derecha del bloque. | Fotografía: Centro INAH Guerrero

El recorrido de superficie surgió de la mesa de trabajo «Cultura e identidad», en el marco de los acuerdos del Plan de Justicia y Desarrollo del Pueblo Amuzgo, durante la cual, el presidente municipal de Tlacoachistlahuaca, Emmanuel Cuevas Rodríguez, comunicó al Centro INAH Guerrero la existencia de los vestigios.

Algunas de las características culturales de Tlacoachistlahuaca, en lengua amuzga sei’ chue («llanura de los tlachuaches»), sólo se conocen por fuentes históricas, como Relaciones Geográficas del siglo XVI.

Piedra Letra, afloramiento con motivos rupestres. | Fotografía: Centro INAH

A decir de Reyes Álvarez, «si bien la Costa Chica de Guerrero ha sido recorrida por investigadores desde los años sesenta del siglo XX, la región no cuenta con un registro extenso de sus sitios arqueológicos, el cual es el primer paso para su investigación, protección y conservación».

Un crisol cultural

Hoy en día, la región se mantiene como un crisol cultural, debido a que grupos amuzgos se concentran en Tlacoachistlahuaca y Huehuetónoc, y los mixtecos en la parte norte, como en Limón Guadalupe y Santiago Yoloxóchitl. Además, hay vínculo con nahuas descendientes de los pastores de haciendas volantes en El Carmen, en el municipio de Xochistlahuaca.

Representación de un jaguar en Piedra Letra. | Fotografía: Centro INAH Guerrero

Su territorio integra formaciones montañosas de la Cordillera Costera del Sur y valles pequeños. En la cúspide de un cerro, cercano a Huehuetónoc, está Piedra Letra, conjunto ceremonial que, durante ocho siglos, funcionó como lugar de culto al agua y al sol, según se infiere por los motivos de varios petrograbados.

En la cima hay una plataforma amplia, con dos basamentos y otras estructuras menores, asociadas a un afloramiento rocoso que se usó para plasmar los petrograbados, los cuales datan de los periodos Epiclásico-Posclásico Temprano (650-1150 d.C.) y Posclásico Tardío (1150-1521 d.C.).

Representación del sol con rostro. | Fotografía: Centro INAH Guerrero

Los motivos rupestres más tempranos aluden a espirales, cuentas circulares para contabilizar el tiempo, gotas, la maqueta de un juego de pelota, un personaje con pectoral circular y tocado de plumas, y el perfil de un jaguar, cuyo tronco se observa decorado con puntos, a manera de manchas.

Otro motivo en Piedra Letra es un sol con rostro, el cual se estima, por su técnica de manufactura, como perteneciente al Posclásico Tardío, que refuerza la idea que en la cima del cerro se hacían ceremonias relacionadas con el calendario solar y el ciclo agrícola, la petición de lluvia y la fertilidad de cultivos.

Vista de Jicayán de Tovar. | Fotografía: Centro INAH Guerrero

De la inspección arqueológica también sobresale el registro de un par de sitios con arquitectura monumental. En el primero, San Cristóbal, además de montículos se observan estelas lisas de granito –de hasta 2 metros de alto– y piedras grabadas con espirales y círculos. En el segundo, Guadalupe Mano de León, se localizó una plataforma con restos de muros y un hacha de piedra.

Los arqueólogos refieren que los motivos de los petrograbados y otros contenidos en bloques constructivos son los primeros elementos rupestres conocidos para el municipio. De ahí que, para enriquecer la identidad gráfica de Tlacoachistlahuaca, se integrarán a un catálogo iconográfico.

Mano de león, bloque labrado. | Fotografía: Centro INAH Guerrero

Al respecto, el arqueólogo Pérez Negrete concluyó al señalar que «este acercamiento a Tlacoachistlahuaca permitirá adentrarse en el origen de la nación amuzga, tema arraigado en la memoria de los pueblos, a través narrativas, muchas veces contradictorias entre sí, por lo que es necesario contar con datos duros, procedentes de la arqueología, para aportar información al respecto». ♦

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