San Francisco Tlaltenco (antes Tetlalpa) celebra a San Francisco de Asís
Investigación y recopilación de documentos: Lic. Sahuri de la Rosa Montes | Fotografías realizadas con el apoyo de Adrián de la Rosa Guzmán
Orígenes
El origen de los pueblos establecidos en la serranía del Ahuizotl, hoy Sierra de Santa Catarina, tiene su inicio desde hace cientos de años, si no es que miles, prueba de ello es el asentamiento humano encontrado en lo que denominamos Terremotitla, Tlaltenco, el cual fue una isla artifician a las orillas de la sierra y el lago, de uso habitacional, del periodo 1500 a 600 antes de Cristo. Posteriormente, desaparecieron sin dejar rastro.
Sin embargo, unos siglos más adelante nos encontramos con un registro del establecimiento de un grupo de personas en lo que hoy llamamos Tlaltenco (Tetlalpa). La historia de Tlaltenco se narra a través de una fuente histórica denominada Relaciones Originales de Chalco Amaquemecan, escrita por Domingo Francisco de San Antón Muñón Chimalpain, historiador nacido en 1579, perteneciente a la nobleza chalca.
En su obra se indica por primera vez el asentamiento de un grupo de personas, denominados chichimecas, los cuales se establecieron en el lugar al cual denominaron Tlaltenco, en el año 10 pedernal, para nuestros ancestros equivalente al año 1268 del año gregoriano que utilizamos en la actualidad.
La fuente histórica ya citada nos puede narrar cómo fue ese primer contacto con el lugar en donde hoy vivimos y quizás una de las primera personas que hicieron contacto con la misma.

Año 10 pedernal 1268
Los chichimecas decidieron establecerse en Quauhxayacatitlán (el lugar donde está la máscara labrada en el árbol) y desde ahí marcharon a poner revestidas de papel pintado a la piedra de Tlaltenco. Esta fecha se toma como de fundación del pueblo (Sexta Relación de Chalco Amaquemecan).
Año 11 casa 1269
Entonces ocurrió que los chichimecas llegaron hasta arriba del cerro. Allí hicieron ofrendas de fuego a Atonaltzin y Tliltecatzin (durante la época colonial este cerro, el más grande, se le conocía con el nombre de Totlama o Tetlamantezon (Relaciones Originales de Chalco Amaquemecan, Francisco de San Antón Muñón).
El pueblo de Tlaltenco se estableció frente al cerro grande llamado Totlama (Tetlaman), el Mazatepec, Tetecón y Cuitlalxochitl (Relaciones Originales de Chalco Amaquemecan). Bien sabemos que el nombre de las cosas las da el propio habitante, de acuerdo a las características del lugar o cosa, por lo que Tlaltenco tiene un significado de acuerdo a su geografía, esta situación nos la explica de manera magistral el doctor en Historia Baruc Martínez Díaz, al cual me permito citar:
«…Tlaltenco se conforma a partir de tres raíces, a saber, co, en, lugar; tentli, labio u orilla, y tlalli, tierra. Junto estos tres componentes nos da como resultado: ‘en la orilla de la tierra’, cualidad geográfica que describía su condición al estar ubicado en las faldas de los cerros Tetlaman, Tecuauhtzin y Mazatepec, y a la orilla de los lagos de Chalco y Xochimilco…»

Tlaltenco y Asís, dos poblados separados en espacio mas no en el tiempo
Cuarenta y dos años antes del establecimiento de los primeros pobladores, quienes denominaron al lugar Tlaltenco, para ser más específico el tres de octubre de 1226, en Asís, una ciudad medieval situada justamente en la cima de una colina en el centro de lo que hoy conocemos como Italia, en la región de Umbría, provincia de Perugia, casualmente rodeado por un cuerpo de agua denominado Mar Mediterráneo, moría Giovanni di Pietro di Bernardone. Pero, ¿quién fue este personaje que con dicho nombre no nos indica nada?
La santificación
Giovanni di Pietro di Bernardone fue un santo umbro (italiano), diácono, también conocido como «El Padre Francisco», apodado «el pobrecillo de Asís», y fundador de la Orden Franciscana, de una segunda orden conocida como Hermanas Clarisas y una tercera conocidas como Tercera Orden Regular y Tercera Orden Seglar, todas surgidas bajo la autoridad de la Iglesia Católica en la Edad Media. Destaca como una de las grandes figuras de la espiritualidad en la historia de la cristiandad, nació en 1181/1182, en un pueblo denominado Asís, que se encuentra en el centro de Italia, en la región de Umbría, provincia de Perugia.
Pasó de ser hijo de un rico comerciante de Asís a vivir en la más estricta pobreza y observancia de los Evangelios. Su vida religiosa fue austera y simple, por lo que animaba a sus seguidores a hacerlo de igual manera.
Tal forma de vivir no fue aceptada por algunos de los nuevos miembros de la orden mientras ésta crecía; aun así, Francisco no fue reticente a una reorganización.
Es el primer caso conocido en la historia de estigmatizaciones visibles y externas. Después de intensas oraciones, entonces en un trance profundo, supuestamente se le presentó un serafín rodeado por seis alas angélicas, y le imprimió las señales de la crucifixión en las manos, los pies y el costado; posteriormente, sus hermanos vieron los estigmas de Francisco, que él conservó por el resto de su vida. Sin embargo, se dice que Francisco –al igual que otros santos estigmatizados– hizo todo lo posible para ocultarlos a la vista de los demás por considerarse indigno, no del dolor que sentía, sino de ser portador de las señales de la Pasión de Cristo. Por eso, fue desde entonces con las manos metidas entre las mangas del hábito, y con los pies cubiertos por medias y zapatos.
Fue canonizado por la Iglesia católica en 1228, bajo el nombre de Francisco de Asís y su festividad se celebra el 4 de octubre.

¿Legado de un hombre o de un santo?
El legado de Francisco de Asís resulta ser muy importante para la Iglesia Católica y cumple un fin tan importante, ya que a través de que fundó la Orden Franciscana (congregación religiosa católica) se cumplió con una fundamental misión de la religión católica consistente en la evangelización de la hoy América, en específico México; fue la primera orden religiosa fundada en la época colonial de la entonces Nueva España en 1524.
Tras la derrota bélica de los pueblos mesoamericanos fue necesario imponerse no sólo a través del medio violento como la guerra, esta última fue el principio por el cual el europeo pretendía someter no sólo política, económica y social a los pueblos mesoamericanos; tenía que haber algo más que tuviera un efecto contundente en la sujeción y dominación de la sociedad mesoamericana, esto fue a través de una conquista denominada espiritual, con la finalidad de imponer una cosmovisión traída por los europeos para poder sepultar a la anterior cosmovisión, por lo que la ideología del cristianismo es traída a través de sus estudiosos o teólogos, es decir, a través de las órdenes religiosas, una de ellas tal vez una de las más importantes: las orden franciscana.
Se tiene conocimiento que quienes se encargaron de evangelizar la región de Cuitláhuac hoy Tláhuac fue la orden religiosa formada por doce misioneros dirigidos por fray Martin de Valencia, Francisco Jiménez y Francisco de Soto:
«…y así anduvieron los franciscanos por todos aquellos pueblos de la laguna dulce que son ocho principales y cabezas de otros pequeños que le son sujetos. Y entre ellos el que más diligencia puso para llevar los frailes a que les enseñasen, y en ayuntar más gente y en destruir los templos de los demonios con más voluntad, fue Cuitlahuac, que es un pueblo fresco y todo él fundado sobre agua…»
Fray Gerónimo de Mendieta, Historia eclesiástica indiana
Los misioneros muy inteligentes y con la habilidad e interés de conocer tanto la lengua náhuatl como sus costumbres, procedieron a evangelizar la nueva cosmovisión cristiana a través de la propia lengua originaria de estas tierras mediante el teatro, las oraciones y comparando las costumbres ya existentes adecuándolas a las cristianas.
Pero para tener una mayor convocatoria, en principio la enseñanza se empezó hacia los señores principales, los señores que gobernaron antes de la caída de los pueblos mesoamericanos, es aquí donde sale a la luz y se distingue un antiguo gobernante que fue evangelizado y adoptó la religión cristiana católica, aceptando ser bautizado con el nombre castellano de Francisco, quizás en honor al santo patrono fundador de quien le hizo conocer la ideología cristiana, San Francisco de Asís, siguiendo su obra promoviendo la creación de diversas iglesias que hoy por hoy se encuentran en Tláhuac. Fue el máximo promotor para la edificación del templo edificado en Tlaltenco, alentando a la gente originaria del citado pueblo a convertirse a la religión católica y apoyar para hacer el nuevo templo cristiano, desde luego con la promoción de los misioneros llegados de Europa, siempre a través de los mecanismos de la enseñanza y muy poco a través de la violencia. Quizá por eso Tláhuac y los pueblos sujetos fueron considerados, por tener una voluntad y animo de convertirse pronto al cristianismo.
«…Este entre los otros dio muestras de gran cristiandad, porque mientras él vivió, aquel su pueblo hizo mucha ventaja a todos los de la laguna por su buen ejemplo y gobierno, y envió muchos niños al monesterio de S. Francisco de México. Y tanta diligencia puso con ellos en que aprovechasen, que precedieron a los que muchos días antes se estaban enseñando. Y demás de otras iglesias que hizo edificar, fundó una de tres naves en la cabecera del pueblo a honra del bienaventurado S. Pedro, príncipe de los apóstoles…»
Fray Gerónimo de Mendieta, Historia eclesiástica indiana

La iglesia de San Francisco Tlaltenco
Como señalamos en líneas anteriores, los naturales de cada pueblo, en este caso de Tlaltenco, iniciaron la construcción del templo dedicado a San Francisco de Asís y con él adoptaron el nombre completo del pueblo a San Francisco Tetlalpa, no Tlaltenco; esto de conformidad con lo establecido en la época colonial; que después se le cambió el nombre a lo que hoy conocemos como San Francisco. Lo anterior se corrobora de conformidad a lo señalado en un mapa de San Pedro Tláhuac (originalmente, Cuitláhuac) que se encuentra en el Archivo General de la Nación. Se trata de una copia de un mural que se pintó en el convento de San Pedro en una época anterior a 1656. Otros pueblos aparecen alrededor del perímetro, entre otros pueblos se encuentra San Francisco Tetlalpa (Tlaltenco).
San Francisco Tetlalpa. En esta pintura se puede apreciar que se adoptó como patrono del pueblo de Tlaltenco, antes Tetlalpa, a San Francisco de Asís. La iglesia se construyó a favor de dicho santo patrono, la cual se construyó en el siglo XVI, aproximadamente en 1549 (tal como lo indica la parte trasera de la iglesia, en la cual se encuentra una cruz con la fecha de su construcción ya indicada).
En esta imagen, la pintura de 1656, copia de una más antigua, se puede apreciar la primera imagen conocida de lo que es nuestra actual iglesia de San Francisco Tlaltenco, la iglesia y los edificios circundantes. La glosa identifica este asentamiento como San Francisco Tetlalpa. La iglesia tiene una gran torre y está pintada de color rosa y el techo es de un rojo más oscuro. Los edificios que rodean la iglesia también están pintados de un rosa rojizo.
Arte sacro en la iglesia de San Francisco Tlaltenco Tetlalpa
La iglesia de San Francisco Tlaltenco Tetlalpa es basta en arte clerical, sin embargo, muchos de quienes habitamos este pueblo originario desconoce, ya sea por desinterés o, en su defecto, por falta de información de las propias personas que ostentan dicho conocimiento o de los clérigos en turno.
Resulta importante saber cuál es la riqueza cultural que tiene nuestra iglesia, saber qué somos, nuestros orígenes y hacia dónde vamos; es importante que tanto la gente mayor como los jóvenes detenten la información indicada para poder sentirnos orgullosos de nuestro pueblo y así poderlo cuidar y proteger. Parte de este conocimiento es la iglesia de San Francisco Tlaltenco y más aún en la fiesta del cuatro de octubre, toda vez que no sólo son mañanitas ni un montón de eventos y bandas (que si bien es cierto tienen su importancia como medio de cohesión y pertenencia social), también resulta importante que además de dichos eventos se encuentre aparejada la divulgación histórica de los pueblos originarios, en este caso de San Francisco Tlaltenco.
A continuación, de manera general, ya que posteriormente se realizará un trabajo más detallado, se enuncian las obras de arte que se encuentran en el multicitado templo católico. Los datos son tomados de un trabajo realizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, en específico de la Dirección de Monumentos Históricos catálogo de Bienes Inmuebles. En ella se puede dilucidar la importancia y la riqueza cultural y artística que tiene la iglesia de Tlaltenco. En principio, el inmueble sabemos que fue construido en el siglo XVI (1501-1600). Así mismo, en su interior se encuentran obras en su mayoría anónimas, pero de una antigüedad del siglo XVII, XVIII, XIX. (1600, 1700, 1800); obras de arte realizadas aun cuando esta nación no tenía una identidad como tal y, por consiguiente, no tenía el nombre de México, si no de Nueva España.
La construcción original de la Parroquia de San Francisco de Asís, en cuyo atrio y plaza que la rodea se desarrolla primordialmente el festejo, se llevó a cabo en el siglo XVI.
De acuerdo a la información proporcionada por el INAH, el inmueble sufrió transformaciones en los siglos XVII y XVIII y alteraciones en los siglos XIX y XX. Empero, la edificación se conserva en buen estado.
Durante la Revolución fue ocupada por las tropas zapatistas y carrancistas como campamento de paso; de 1919 a 1921 fue escuela de monjas, y de 1925 a 1929 permaneció cerrada, año en que fue reabierta otra vez al culto. El 13 de agosto de 1933 fue declarada monumento.
A continuación se presentan las obras de arte las cuales fueron catalogadas por el INAH.
Se hace un llamado a la conservación de las reliquias religiosas; así mismo, es importante que algunas sean restauradas por el Instituto, ya que varias presentan daños, los cuales aún pueden repararse.
Por último, las piezas que aquí se presentan no son las únicas y en posteriores trabajos se presentarán otras de mayor actualidad, pero con un trabajo artístico fenomenal.
Celebración, fiesta o conmemoración, sinónimos con particularidades diversas aplicables al cuatro de octubre en San Francisco Tlaltenco.
Conclusiones
Muchos podremos decir que en la madrugada del 3 de octubre se celebra a San Francisco de Asís, no de Tlaltenco, ya que como hemos indicado en líneas anteriores, el Pueblo de Tlaltenco escogió a San Francisco de Asís como su Santo Patrono y protector de donde habita, por lo que en el pensamiento colectivo y en la actualidad, el ofrecer que toquen las bandas las Mañanitas en dicho día en la madrugada es porque es la conmemoración del nacimiento del Santo Patrono; sin embargo, de acuerdo a las fuentes históricas, podemos determinar que lo que se conmemora es el aniversario luctuoso de San Francisco de Asís, toda vez que las mismas indican que un tres de octubre de 1226, en Asís, una ciudad medieval de lo que hoy conocemos como Italia, en la provincia de Perugia muere Francisco de Asís.
Quizás por eso en un principio no se le denominaba como tal celebración a este evento y quizás en el pueblo no se festejaba como hoy, a través de una fiesta patronal.
Más bien se conmemoraba a partir de misas y liturgias dentro de la iglesia de San Francisco Tlaltenco, recordando, conmemorando y reviviendo pasajes en los que San Francisco de Asís fue protagonista.
Lo anterior se puede observar en una fuente histórica del periódico La Voz de México del año 1885:
«Panegírico
»Del glorioso patriarca de los menores
»San Francisco de Asís
»Predicado por el presbítero Luis G. Terreros, el día Cuatro de Octubre de 1885, en la Iglesia de Tlaltenco, perteneciente a la iglesia de Tláhuac».
Sin embargo para que los habitantes se encuentren más identificados con esta conmemoración es necesario que exista un jolgorio y sentimiento de alegría, no de tristeza como en un velorio, por lo que la gente del pueblo y un poco las autoridades eclesiásticas promovieron y transformaron una conmemoración luctuosa en una celebración quizás conmemorando la muerte y a la vez la vida eterna que promete la religión Católica, el nuevo nacimiento, el cual no sólo promete la citada religión, si no muchas más incluyendo algunos pueblos mesoamericanos.
«Domingo 12 de octubre de 1913.- El Imparcial informa. Por ser hoy el último día de feria en el pueblo de Tlaltenco, Municipalidad de Ixtapalapa, las autoridades del lugar han organizado para dar por terminadas las fiestas, una corrida de toros, peleas de gallos y otras diversiones. Los trenes para Tlaltenco se toman antes de llegar a Ixtapalapa (El Ferrocarril Mexicaltzigo-Zapotitlan y el San Rafael Atlixco)».
El festejo como medio de identidad de la población
San Francisco Tlaltenco es un pueblo originario, denominado así por diversas costumbres, antecedentes históricos y hasta condición geográfica; una de ellas es el festejo que se lleva cada cuatro de octubre, fiesta patronal en la que se rinde culto a San Francisco de Asís.
En el sentido antropológico social, esta fiesta patronal es una tradición que se ha transmitido de generación en generación. Para los habitantes que dieron origen al pueblo de San Francisco Tlaltenco o quienes tienen una larga ascendencia familiar que vivió en el mismo, resulta de suma importancia este festejo, ya que ha sido una de las piezas clave para que sus habitantes hayan creado:
1.- Un sentido de pertenencia al mismo
2.- La conformación de una comunidad a través de sus fiestas patronales y en específico de carnavales, dichos festejos fungen como un hilo conductor entre la población y el propio espacio tiempo en el que se desenvuelven.
Como se asevera, las fiestas patronales aparecen desde la llegada de los españoles y se da este entrecruzamiento de culturas prehispánica-española. Asimismo, el término de «patronal» se relaciona con que había un patronazgo, es decir, alguien que patrocinaba la festividad o la construcción de la iglesia.
En este caso, «la iglesia se construyó promovida por los misioneros franciscanos y el primer bautizado que adoptó el nombre de Francisco, el cual motivo la construcción de la hoy iglesia de San Francisco Tlaltenco el santo específico, la iglesia llevará el nombre de ese santo, al que se le tiene fe para proteger a la comunidad, convirtiéndose en su advocación», explica.
Asimismo, estas fiestas patronales van conformando un espacio territorial, una identidad, una pertenencia e, incluso, una función económica y social.
Se observa en el hecho de que los santos son paseados alrededor de los terrenos de labranza o por los lugares o calles que conforman la unidad devocional, remarcando así su pertenencia.
«Con esta acción simbólicamente se confirma que esos colonos pertenecen a la iglesia y quedan protegidos por el San Francisco de Asís, es como una identificación de parentela; aún las nuevas colonias, si el santo llega hasta ellas quiere decir que se pertenece a esa comunidad». ♦
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Bibliografía:
Álvaro Pombo Ariel. Vida de San Francisco de Asís y un prólogo político.
Fray Gerónimo de Mendieta, Historia eclesiástica indiana.
Martínez Díaz, Baruc. Tláhuac. Atisbos históricos de un pueblo chinampero. Gobierno de la Ciudad de México, 2019.
Mancilla Castañeda, Carlos. Cronología Histórica de San Francisco Tlaltenco y Pueblos Circunvecinos.
Mari Carmen Sierra Puche. Los recursos lacustres de la Cuenca de México durante el formativo.
Hemeroteca Nacional Digital de México. Universidad Nacional Autónoma de México.
Catálogo Nacional de Monumentos históricos inmuebles «Tláhuac», Difusión, INAH.
Visita a la iglesia de San Francisco Tlaltenco Tláhuac y toma de fotografías de las imágenes y pinturas que se encuentran en la propia iglesia, con apoyo del Catálogo Nacional de Monumentos Históricos Inmuebles «Tláhuac», Difusión, INAH.
Artículo publicado por la Revista Nosotros, en la sección Historia, denominado «San Francisco Tetlalpa Tlaltenco, su historia», publicado el 20 de abril de 2021.
Archivo General de la Nación. Tierras. Mapas, planos e ilustraciones.

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