Cumple 50 años la Secundaria 180 ‘Octavio Paz’ de San Lucas Xochimanca
Corría el año de 1975 durante la administración del presidente Luis Echeverría Álvarez, época histórica para el pueblo de San Lucas Xochimanca, Alcaldía de Xochimilco en la Ciudad de México, cuando se termina de construir la Escuela Secundaria Número 180, en terrenos ejidales del pueblo durante el periodo del subdelegado Alberto Inclán Carrasco.
El inmueble escolar se levantó a escasos metros del acueducto porfiriano, muy cerca de la presa San Lucas, alimentada por los ríos de temporal Santiago y San Lucas, a un costado del campo deportivo.
El poblado mantiene latente sus orígenes prehispánicos con la existencia de un adoratorio en el paraje conocido como «El mirador», donde se localizaba un teocalli; ahí se ofrendaban cientos de perfumadas flores, posiblemente a Quilaztli, deidad de Xochimilco, y de cuyo nombre se desprende el del pueblo: Xochimanca, que tiene como significado «lugar donde se ofrecen flores».

Cabe señalar que a pocos metros del plantel corre la carretera con una pendiente conocida como la Cañada, donde caminaban los pochtecas en su tránsito de la ciudad de Tenochtitlan rumbo a Tierra Caliente. Con la llegada de las órdenes religiosas a la Nueva España el camino es convertido en uno de promesas, es decir, es el paso de peregrinos rumbo a Chalma y hacia Taxco, entre otros sitios del catolicismo.
Durante el inicio de labores escolares se admiraba en lo alto un obelisco con los nombres de los estudiantes que en 1913 se organizaron y rebelaron contra el usurpador Victoriano Huerta. Actualmente, el monumento fue trasladado al centro del poblado, frente a la iglesia de San Lucas Apóstol. La avenida principal rememora el nombre de Guadalupe Inclán Ramírez, primera delegada de Xochimilco y nieta de Ignacio Ramírez el «Nigromante».
El pueblo se caracteriza por ser tierra de grandes y excelentes músicos, sobresaliendo la familia Meléndez, artistas integrados en las famosas orquestas y grupos de renombre nacional e internacional. Es en esta tierra donde encuentran las raíces de los familiares del escritor Jesús Sotelo Inclán, autor del libro Raíz y razón de Zapata.
Durante los primeros meses de actividades escolares se iniciaron en la Escuela Secundaria Número 107, que amablemente se dio albergue a la primera generación, en el gimnasio, donde se impartieron las clases mientras culminaban los últimos detalles del nuevo inmueble.
Fueron pocos meses de albergue hasta que por fin se llevó a cabo el traslado a «nuestra casa». Al llegar a ella aún se percibía el olor a cemento y pintura, pero con el entusiasmo de los primeros docentes, personal administrativo, de limpieza y alumnos, todos no cabíamos de gusto por estar en un nuevo plantel rodeado de malla alámbrica.
Aún con ciertos detalles se disfrutaba el nuevo ambiente adornado con un enorme y frondoso árbol de capulín en el centro del patio, el cual, al paso de los años, inexplicablemente se fue secando y dando paso a un árbol de ahuehuete, cuyo cuidado estuvo a cargo del maestro y subdirector Erasto Antúnez. El árbol creció frondoso, ahora sus ramas dan sombra a los estudiantes y por este hecho se le conoce como «El Ahuehuete Antúnez».
Para poder llegar a la secundaria se tenían dos alternativas, una era caminando, de la parada que se encontraba a la entrada de Santiago Tepalcatlalpan se caminaba un tramo en asfalto, después se atravesaban las milpas de maíz. La otra alternativa era bajarse en el puente del Río San Lucas, luego se caminaba sobre orilla del acueducto y en cuyo trayecto se escuchaba el cacaraqueo de cientos de gallinas de una extensa granja.
A sus 50 años, recordamos con afecto y cariño a los directivos, maestros: Esperanza Peña (primera directora), Carmen Bassols (primera subdirectora), Carmen Temélo, Erasto Antúnez, Nemesio Alquicira, Santos Enrique Chapa, Jovita Luna A., Luciano Aguilar J., Fernando Vara, Fausto Membrillo Peñaloza, Ricardo Calderón, Yolanda Castañeda Camacho, Inocente Jacal Santillán, Martha Evelia R., Carlos Rodríguez, Mireya Vaca, Raquel Meza, Alfredo Escandón y Francisco Tapia.

Al igual que a los maestros fundadores: Katty Fernández G., Margarita Ortiz L., Carmen Camacho, Graciela Sánchez, Silvia Núñez P., Josefina Barriga, Armando Saldaña, Bernabé García A., Antonio Chícharo, Víctor Hidalgo P., Abel Gómez, Issac Rodríguez, Reyna y Elizabeth Hernández, así como quien escribe la presente crónica.

Loa inmarcesible a todos mis compañeros directivos, docentes, administrativos y manuales, quienes en su mayoría nos reencontraremos el 5 de diciembre de 2025 para celebrar el medio siglo, lapso en el cual egresaron cientos de estudiantes de los pueblos aledaños a San Lucas Xochimanca, quienes en su mayoría hoy son profesionales en todas las ramas del conocimiento humano, así como a quienes por azares del destino no culminaron alguna profesión, pero alcanzaron un alto y honroso conocimiento de la vida, pero todos ahora son los sabedores de lo aprendido en este plantel que ha servido de bastión para la buena educación de sus hijos y nietos.
El aniversario estará engalanado por la escolta integrada por los exalumnos de la primera y segunda generación, 1975-1978 y 1976-1979, respectivamente.
Agradezco a la maestra Margarita Ortiz Lozano y al biólogo Esteban Gómez Belmont sus valiosos aportes. ♦
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¿Quién es el autor del presente artículo?

Manuel Garcés Jiménez. Nativo de San Antonio Tecómitl, es profesor activo en el CECyT Número 15 del Instituto Politécnico Nacional. Fundador y presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta de 2002 a la fecha, ha sido vicepresidente de la Asociación de Cronistas de la Ciudad de México durante dos períodos; actualmente funge como secretario de los Cronistas Cabildos de la Ciudad de México. Contribuyó en la impresión de cinco libros: Memorias, 5a Reunión Nacional, La Ciudad de México y la Revolución en 1914, Tlacuilos (crónicas sobre los barrios del Distrito Federal), Lo que en el corazón está, en la boca sale (crónicas acerca del patrimonio intangible de la Ciudad de México), y 690 años de la Ciudad de México (memoria del Primer Congreso de Crónica). Fue nombrado Custodio Voluntario del Patrimonio; en 1992 obtuvo el primer lugar (por Tecómitl) en el concurso Historias de mi Pueblo, coordinado por el Centro de Estudios Históricos del Agrarismo en México (CEHAM). Colaborador en periódicos como Excélsior, El Sol de México y El Azotador; y en revistas como Nosotros, Rescate Ecológico, Xochimilco Ayer y Hoy y Crisol Mágico. Es autor de los libros Conoce la historia de México I, y El zapatismo en Milpa Alta, del Chichinautzin al Zócalo. Ha dictado varias conferencias en distintas delegaciones de la Ciudad de México.

Se vuelcan recuerdos conmovedores y entrañables de mi paso por esa escuela, será un gusto estar ahí otra vez a sus 50 añotes.
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