La lengua náhuatl en nuestra historia, el tiempo y el aprendizaje en Milpa Alta

Un pueblo que no tiene pleno conocimiento de su pasado, no siente el orgullo de su propia vida y del origen de la tierra que lo vio nacer, carece de identidad de grupo o de sociedad

Por Manuel Garcés Jiménez*

Nuestra historia es el conjunto o acervo de bienes tangibles e intangibles donde deberá considerarse al estudio en la enseñanza de la educación básica prehispánica donde el náhuatl lograr conducirnos a la vida cotidiana. Así como estudiamos la historia de nuestro país e historia universal, es muy importante estudiar la historia ancestral del lugar de origen, de la región donde nacimos y vivimos, dado que nos da identidad a través del tiempo prevaleciendo la lengua madre que sigue presente, considerando que «la Cultura es la huella digital de la persona; es algo inherente al ser social que siempre lo identificará, sin importar a qué parte del mundo o empresa se traslade para desenvolverse»[1]

Un pueblo que no tiene pleno conocimiento de su pasado, no siente el orgullo de su propia vida y del origen de la tierra que lo vio nacer, carece de identidad de grupo o de sociedad.

Estamos viviendo el siglo XXI, es la era espacial, digital, nuclear, la inteligencia artificial (IA) y la plutocracia mundial, el náhuatl aún sigue presente por su suave y armónica pronunciación. Confirmado por el historiador Remí Simeón que nos dice: «La palabra náhuatl en su pronunciación es armoniosa, que agrada al oído por su fluidez», lo comprobamos en los siguientes nombres que podrían ser rescatados en los nombres de las niñas, ejemplos:

Tonalxochill (flor del sol), Ehecatl (viento) Atloxitl (flor de agua), Xiutonaltl (luz de turquesa), Citlalmina (flecha de estrella), Atemoztli (descenso del agua), Cozcatl (piedra preciosa), Ilhuitl (día o fiesta), Teoxihuitl (turquesa sagrada), Ayauhcihuatl (mujer de niebla), Tlazalteo (diosa del deseo), Teoxihitl (turquesa sagrada), Cozcatl (joya preciosa), Xihuitl (turquesa o año), Atlatonan (la que brilla en el agua),  Mayahuel (maguey) Iztapalotl (mariposa de obsidiana), Atlatonan (la que brilla en el agua), Ilamatecuhtli (señora antigua, sabiduría), Citlalli (estrella),  Xochitl (flor), Tlalli (tierra, naturaleza), Ameyalli (manantial), Nelli (la verdad).   

En la pasada publicación de la Revista Nosotros con el título: «En busca del pasado a través de la lengua materna, el náhuatl», se enumeran algunas toponimias de nuestro país. Ahora se enlistan algunas palabras comunes de una cauda de nombres que existen en todo el país, siendo sólo el iceberg de nuestro lenguaje cotidiano:  

Apapacho, achiote, huehuete, ahuautli, alcahuate, ahuejote, amate, acocote, ameyal, aguacate, ajolote, acocil, atole, achicopalen, alcahuete, citlali, bisnaga, comal, chocolate, cuate, copal, chanté, cuchitril, cogote, cocol, chipote, chinamitl, chincual, chiluca, chitamal. chipote, chapulín, cuatatapa, papalote, chapopote, chileatole, chilaquil, chocolate, chachalaca, chayote, chiquihuite, cíhuatl, citlalli, capulín, jilote, cacles, cacomixtle, coyote, cenzontle, cincolote, cuautli, chichicuilote, chincual, chilpayate, chalchihuitl, chitón, chicle, chiquihuite, camoles, comal. cacahuate, coate, chahuistle, chiquihuite, chipilín, chatear, chilpayate, chincual, guajolote, nahual, tezontle, escuintile, xoloescuintle, zapote.   

Asimismo, elote, empacho, esquites, epazote, huitlacoche, huahuzontle, huacal, huaje, chahuiztle, chincual, itacate, jilote, jumiles, jícara, jicote, jacal, jitomate, jícama, molcajete, machote, malacate, machicuepa, milpa, mixiote, mole, mecate, mecapal, mayate, molcajete, mapache, matatena, metate, mezcal, mitote, memela, mixmole, huarache, chichón, metate, chocolate, chicle, tamal, teponaztle, chirimía, atole, chinampa, cihuamontle.    

Además, cuahpizote, nopal, nahual, nana, nixtamal, naca, nene, nipiquín, nonantzin, meziote, elote, olote, totomoxtle, ocelote, pepenar, paliacate, papalote, petate, pizca, popote, pepenar, pachichi, pozole, pinacate, pinole, quelites, quesquemitl, tezontle, tecomate, tomate, tapanco, tlacuache, tejolote, tepetate, tameme, tepalcate, temazcal, tamal, tecolote, taco, tapanco, tatema, tlecuil, tlapalería, tlapique. tata, tianguis, tocayo, toloache, tlacoyo, tinacal, totopo, tlachiquero, talacha, tenamaztle, temazcal, tlecuil, tescuino, toxtli, tejocote, tezontle, huahuzontle, huitlacoche, tlaconete, tapanco, cihuapatle, tompiate, mezcal, mamey, guaje, tepezhuitl, teporingo, tejamanil, xoloescuintle, xoconochtle, xochitl, aguacate, pachón, pachonudo, pepena, carcañal, choya, chayote, guaje, chamagoso, chonchón, chocho, chile, tomate, calabaza, popote, petate, petaca, tlaxacal, mecate, xoco, xocoyol y zopilote.     

El significado de cada palabra se lo dejamos a los estudiosos del náhuatl, a los nahuablantes, profesores e investigadores: Javier Galicia Silva, Francisco Morales Baranda, Sergio Sevilla Peña y Adán Caldiño Paz, entre otros, quienes mantienen viva nuestra Lengua Madre.

Reconocimiento al maestro Librado Silva Galeana, quien recopiló las palabras del náhuatl clásico dadas a conocer en el Diccionario del náhuatl en español de México editado por la UNAM y el gobierno de la Ciudad de México. ♦

____________________

* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.

____________________

Bibliografía:

Rémi Siméon. Diccionario de la lengua náhuatl. Editorial Siglo XXI, México, 1994.

Caldiño Paz, Adán. Toponimias de poblados, barrios y parajes de Milpa Alta. Sederec, Gobierno de la Ciudad de México, México 2016.


[1] Gilda Chávez. Cross cultural. Pitahaya Editores; Chihuahua, México, 2013.

Deja un comentario