Muchosbiografía | Historia para que el lector interprete lo que no se dice
Por Adán Echeverría
Tocó muchas puertas con su manuscrito original engargolado; esperaba la oportunidad para poder verlo publicado. Todas las editoriales que visitó le dijeron que no. Él jamás claudicaría en su deseo.
Siguió escribiendo cada vez más y más horas. Revisando palabra por palabra, rayando hojas una y otra vez.
Hasta que llegó el día en que alguien se acercó a él. De sus manos cogió el manuscrito; él creyó que su momento por fin había llegado.
La persona, sin hojear el documento, caminó al rincón de la habitación, abrió el bote de la basura y le dijo: «¡Nos tienes hartos!», echando el engargolado hasta el fondo del bote, luego lanzó un cerillo prendiéndole fuego.
Ahora el escritor en ciernes deambula de taller literario en taller literario sin querer jamás mirarse en los espejos. ♦

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