Porque estamos hechos de maíz, somos como una mazorca: Baruc Martínez

• Tláhuac se prepara para celebrar la vida el día de muertos con cuatro momentos que empiezan con la colocación de estrellas

Tláhuac con júbilo en su corazón recibirá a sus visitantes con motivo de día de muertos, señaló el doctor en Historia, Baruc Martínez Díaz, quien comentó que a través de la venerable fiesta de los difuntos, se podrá conocer y ver «cómo hasta el día de hoy seguimos celebrando la memoria de  nuestros antepasados, de nuestras abuelas y nuestros abuelos.

Durante el anuncio del programa de actividades con motivo del Festival de Día de Muertos en Tláhuac, el historiador por le UNAM subrayó que todos los habitantes de Tláhuac –como los demás pueblos de origen mesoamericano– tienen la convicción de que nuestras familias «no se componen solamente de los integrantes vivos, sino también de los parientes muertos. Porque nosotros creemos, debido a que así nos enseñaron nuestros mayores, que por lo menos una vez al año podemos convivir todos juntos».

Nos enseñaron, dijo, que «podemos platicar y reflexionar, llorar y hacer fiesta una vez al año… Y es precisamente a fines de octubre y principios de noviembre cuando se da esta reunión. Nosotros creemos que nuestros parientes que están en el más allá los debemos ayudar a regresar aquí a la tierra (tlalticpac), para que su camino sea lo más recto posible».

El más acucioso investigador de la historia de Tláhuac desde los tiempos de Faustino Chilampopoca Galicia, refirió que los pobladores ponen una serie de elementos que los caracterizan como a ninguna otra de las alcaldías rurales de la Ciudad de México.

«Son cuatro momentos los que ustedes van a poder conocer el día de muertos durante el Festival Internacional de Día de Muertos. El primero inicia el 19 de octubre con la colocación de las estrellas. En algunos puntos de Tláhuac, sobre todo en San Pedro y en San Andrés Mixquic, se colocan unas estrellas con armazones de carrizo y las forramos con papel de china para ponerlas en nuestras casas con un foco encendido, y es uno de los elementos más importantes porque permite que los muertos pasen de uno a otro mundo. Esta acción señala al antiguo gemelo de Quetzalcóatl llamado Xolotl, que es un perro, una estrella».

Posteriormente, el 28 de octubre llegarán los muertos accidentados, y el 31 de octubre los niños. El primero de noviembre llegarán los adultos mayores, por lo que la gente «se va preparando de casa en casa para comprar en el mercado los productos típicos que se ponen en las ofrendas, con algunos elementos que también son tradicionales de la zona sur de la Ciudad de México, como son las cañas con pan (molletes) que representan al antiguo zompantli mesoamericano, el altar de cráneos».

El historiador Baruc Martínez en su intervención en la conferencia de prensa

«El tercer elemento importante en la región de Tláhuac –destacó Martínez Díaz– es la alumbrada y se lleva a cabo en dos pueblos originarios de la Alcaldía: San Pedro Tláhuac y San Andrés Mixquic. Se alumbra a los muertos durante toda la noche. En el caso de San Pedro la celebración más grande está en la noche del día uno al dos de noviembre, es cuando se junta la mayor cantidad de gente en el panteón con tumbas adornadas y se comparte comida y bebida con los difuntos y, también, se les ofrece la música que a ellos les gustaba».

Por ese motivo, recordó, es que en el panteón de San Pedro Tláhuac se pueden encontrar tríos o grupos norteños, bandas de música de viento y mariachis. «Esa noche todo mundo se vuelca hacia el panteón vecinal que se convierte en una auténtica fiesta», dijo.

«En el caso de Mixquic la alumbrada ocurre el dos de noviembre y es la mayormente conocida en México y cuya fama ya es internacional por el colorido, misticismo y religiosidad de los pobladores», apuntó.

Finalmente, «el cuarto elemento y al encontrarse en una alcaldía rural como lo sigue siendo Tláhuac, es la pixca o la cosecha del maíz. Para nosotros como habitantes de Tláhuac según lo que nos decían los mayores es que estamos hechos de maíz, y somos como una mazorca. Cuando somos pequeños nos parecemos a un jilotito, y cuando vamos creciendo nos volvemos elote; cuando maduramos nos volvemos mazorca y nos cortan para morir como muere el maíz».

«Por eso –concluyó– en la región de Tláhuac en estos días también es tiempo de pixca, de cosecha». Estos cuatro elementos los podrán conocer quienes visiten Tláhuac con motivo de la celebración de día de muertos. ♦

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