En México sigue siendo el tapir objeto de estudio para evitar su extinción

• Los tapires son considerados fósiles vivientes que han cambiado muy poco en los últimos 20 millones de años; sus parientes más cercanos son los rinocerontes y los caballos y cebras

En abril de 2024 un tapir centroamericano de 19 años de edad que habitaba en Chapultepec, viajó al ZooMAT de Tuxtla Gutiérrez para iniciar un proceso de acoplamiento con las hembras que habitan en ese centro de conservación de la fauna silvestre chiapaneco a fin de lograr su reproducción, mientras que «Kinich», de seis años de edad, otro tapir de la misma especie, llegó de visita en el bosque tropical de Chapultepec para que los visitantes lo pudieran conocer y aprender de esa especie en riesgo de extinción.

Los tapires son considerados fósiles vivientes que han cambiado muy poco en los últimos 20 millones de años; sus parientes más cercanos son los rinocerontes y los caballos y cebras. Al nacer, a diferencia de los adultos, las crías tienen un pelaje con marcas –puntos y rayas– como camuflaje, para esconderse de sus depredadores. Su nariz es alargada y es prensil, la usan para arrancar hierbas fruta y sus alimentos en general, además de ser excelentes nadadores. Se les conoce como los jardineros del bosque, ya que juegan un papel muy importante en dispersar las semillas de frutas y moras en el territorio en donde habitan; actualmente las cuatro especies que existen en el mundo se encuentran amenazadas o en peligro de extinción por la cacería ilegal y la pérdida del hábitat

Por lo anterior, como parte de un acuerdo de colaboración y con el propósito de continuar con la reproducción de especies en peligro de extinción, la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) de la Ciudad de México, a través de la Dirección General de Zoológicos y Conservación de la Fauna Silvestre, dio la bienvenida a «Kinich», al Centro de Conservación de la Vida Silvestre de Chapultepec.

Se trata de un macho que ya puede ser apreciado en el bosque tropical del Centro de Conservación de la Vida Silvestre de Chapultepec proveniente del ZooMAT, otro centro de conservación de la vida silvestre en Chiapas que tiene como misión impulsar acciones de conservación de la fauna nativa del estado, con especial énfasis en las especies amenazadas y su entorno.

Fotografía: Sedema, Ciudad de México

El acuerdo de colaboración entre los centros de conservación de la Ciudad de México y Tuxtla Gutiérrez contempló, por primera vez entre estas instituciones, el intercambio de ejemplares de tapir, motivo por el cual «Cayos», conocido y querido en Chapultepec, viajó al ZooMAT para iniciar un proceso de acoplamiento con las hembras que habitan en ese centro chiapaneco para lograr su reproducción.

Otros esfuerzos en favor del tapir

En noviembre de 2018, el doctor Eduardo Mendoza Ramírez, director del Museo de Historia Natural «Manuel Martínez Solórzano» de Morelia, Michoacán, aseguró que la protección ambiental trasciende a la vegetación, por lo que es necesario incorporar el entendimiento de las interacciones entre plantas y animales para poder mitigar los daños al medio ambiente.

El profesor investigador de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) y miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), se dedica al estudio de las interacciones entre plantas y mamíferos, en particular en cómo los patrones de consumo de plantas por parte de la fauna afectan características de su hábitat como es la diversidad florística. Porque asegura que a pesar de ser un tema foco de interés de los científicos por largo tiempo, no existe la suficiente información cuantitativa sobre qué animal come qué planta o fruta.

«Para hacerlo, utilizamos fototrampas, que son cámaras dentro de una caja impermeable con un sensor de movimiento que colocamos debajo de algunos árboles para conocer qué animales se acercan. Esta tecnología es fantástica porque nos permite obtener una gran variedad de información ecológica que permite desde realizar estimaciones de la abundancia relativa de la fauna hasta describir con gran detalle su conducta», señaló.

El doctor está especialmente interesado en la especie de mamífero terrestre más grande que hay en la región tropical de México, el tapir, un pariente del caballo y el rinoceronte. Pertenece por lo tanto al grupo de los perisodáctilos, uno de los grupos de mamíferos más amenazados en el mundo por la cacería y la destrucción de su hábitat.

«Se trata de un fósil viviente porque es un representante de la megafauna, convivió durante la época de la glaciación con los perezosos gigantes, los tigres dientes de sable, los camellos y mamuts, pero estos desaparecieron debido a los cambios climáticos y sus efectos en la vegetación», dijo.

¿Cuáles son las estrategias clave para salvar al tapir?

En México, las acciones para salvar al tapir se centran en el sureste (Oaxaca, Chiapas, Campeche y Quintana Roo). Las estrategias clave incluyen el Programa de Acción para la Conservación de la Especie (PACE) de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), monitoreo con cámaras trampa, reproducción en zoológicos y protección de su hábitat.

Las iniciativas más destacadas incluyen la protección del hábitat a tra vés de la creación y preservación de Áreas Naturales Protegidas (ANP), como la Reserva de la Biosfera de Calakmul, a fin de evitar la deforestación y fragmentación de la selva.

Asimismo, el monitoreo y rescate, por lo que las autoridades ambientales instan a la población a reportar avistamientos para asegurar la hidratación de los ejemplares ante las altas temperaturas y reubicar o atender a los heridos.

Reproducción en cautiverio, la cual consta de intercambio de ejemplares entre centros de conservación, como el de Chapultepec en la Ciudad de México y el ZooMAT (Chiapas), para lograr la reproducción exitosa de la especie.

Y por último la cooperación internacional, a través de la vinculación con el Grupo de Especialistas en Tapires (TSG) para desarrollar estrategias conjuntas y conservar a este mamífero clave para la regeneración de los bosques. ♦

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