En busca del pasado a través de la lengua materna, el náhuatl

• Fueron los «altépetl», los primeros poblados con sus respectivos «» «calpullis» que se mantuvieron unidos a través de la lengua del náhuatl, y que hoy son alcaldías de la Ciudad de México

Por Manuel Garcés Jiménez*

Decía el filósofo Cicerón, «La historia es la maestra de la vida», aunque también es recuerdo, recuperación, análisis, reflexión científica y humanística, puesto que es la depositaria de la totalidad de los logros humanos y el sedimento de los grandes valores heredados de generación en generación, sobresaliendo el lenguaje náhuatl.

Nuestro país es un mosaico de razas históricas con sus respectivas lenguas, se tiene conocimiento que actualmente existen 68 etnias con 15 millones de indígenas en todo el territorio nacional, donde prevalecen 68 lenguas, siendo el náhuatl la madre de todas en Mesoamérica; además, en menor medida, el otomí, huasteco, mixteco, zapoteco, mixe, mayo, tzotzil, tzetzal, tojolabal, tarasco y totonaca.

¿Por qué es interesante aprender la lengua original?

Se dice que un pueblo que pierde su memoria pierde la oportunidad de comprender su presente y proyectarse hacia el futuro. Al respecto, el oficio del historiador es un quehacer fascinante, se hace preguntas continuamente, busca, indaga y rescata entre fuentes y testimonios del devenir de los hombres en el tiempo y lugar.

Nuestra historia tiene profundas y arraigadas sus raíces desde hace miles de años, donde los historiadores lo dividen en tres grandes periodos, siendo el posclásico con el florecimiento de la ciudad de Tenochtitlan y los pueblos (altépetl) asentados en las orillas del gran lago. Fueron los altépetl, los primeros poblados con sus respectivos calpullis que se mantuvieron unidos a través de la lengua del náhuatl, y que hoy son alcaldías de la Ciudad de México: Azcapotzalco, Iztacalco, Coyoacán, Iztapalapa, Tlalpan, Xochimilco, Tláhuac, así como las milpas altas de Malachtepec Momozco, hoy Milpa Alta, de cuyos nombres de sus poblados, parajes y cerros, son la reminiscencia del glorioso pasado prehispánico.

A la llegada de las tribus del norte de nuestro territorio al gran lago del Anáhuac, los aztecas guiados por el sacerdote Mexi ya se comunicaban a través de la lengua náhuatl[1], a la medida de sus conquistas en el territorio denominado Mesoamérica, en el que imponían el tributo y su lengua a todos los lugares conquistados; de esta manera, en lo largo y ancho del territorio mexicano existe la presencia de esta lengua en nombres de  estados, ciudades, pueblos, montañas, cerros, volcanes, selvas, ríos, lagos, parajes, frutas, flora, fauna y comidas. Nombres históricos que aún prevalecen en nuestro lenguaje común de todos los días, siendo las aportaciones de nuestra identidad.

Actualmente existen personas que se han preocupado e investigado para preservar esta lengua náhuatl para que no perezca, son los maestros de nuestra lengua madre, los promotores de la enseñanza, personajes que prevalecen en algunos pueblos de Milpa Alta sobresaliendo Santa Ana Tlacotenco, con destacadas personalidades.

Se nos aclara que el nombre azteca, en sentido literal, es «el habitante de Aztlan», lugar mítico de la tribu chichimeca en busca de la tierra prometida, hasta establecerse como mexicas de donde se desprende México, que en lengua original quiere decir «el ombligo de la luna», del prefijo meztli (luna) y xico (ombligo).

A través de nuestra historia, esta nos lleva a recordar las palabras más utilizadas en nuestro lenguaje cotidiano de los mexicanos; al paso de muchos años, en su mayoría se han deformado en su pronunciación original y algunas se convirtieron en hibridas. Aún así, son la herencia que nos dejaron nuestros antepasados, palabras que siguen vivas.

Vocabularios que a través del tiempo se citan como parte esencial del lenguaje que hablaron los tlatoanis, pochtecas temachtiani, tamemes quienes las utilizaron para enlazarse entre ellos y ante miles de habitantes desde lejanas e intrincadas regiones del territorio, hasta lo que hoy es Nicaragua.

Iniciamos con la toponimia, los nombres propios de lugar, en base a su conformación morfológica y a sus características naturales que determinan su significado; palabras de uso común, es el iceberg, o una «pizca» de la lengua de los mexicanos:

Atlántico, México, Ayapango, Atocpan, Azcapotzalco, Atlixco, Anenecuilco, Apatlaco, Atotonilco, Ahuizotl, Ayotzingo, Acamapixtle, Cuijingo, Tehuantepec, Cuauhtémoc, Cuautla, Cacama, Culhuacán, Cuitláhuac, Cuautitlán, Coatepec, Cocotitlán Coacalco, Coyoacán, Chimalhuacán, Chichinautzin, Cocotitlán, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Colima, Cuauhtenco, Cocoyoc, Cocotitlán, Cuernavaca, Chapultepec, Chiconcuac, Chinameca, Campeche, Churubusco, Durango, Chichonal, Mixcoac, Mezquital, Metepec, Michoacán, Meztitlán, Memetla, Mazatlán, Mixquic, Mazatlán, Michoacán, Moctezuma, Oaxtepec, Oztotepec, Oaxaca, Huehuetoca, Huiltzizingo, Popotla, Pantitlán, Popocatépetl. Texcoco, Teotihuacan, Querétaro, Popotla, Pantitlán, Popocatépetl, Yautepec, Huilzicingo, Ayotla, Ayotzingo, Yautepec, Amecameca, Tenango, Atlazalpan, Xico, Tláhuac, Tlaltenco, Zapotitlan, Culhuacán, Tlatelolco, Ixtacalco, Tlaxcala, Tepeyac, Tianguis, Tehuacán, Tezompa, Ocuilan, Xolalapa. 

Asimismo, Atocpan, Actopan, Apatlaco, Mexicalcingo, Nepanapa, Citlaltepec, Noxcalco, Ixtayopan. Iztacalco, Nicaragua, Itzcóatl, Iztaccíhuatl, Juchitán, Jalisco, Juchitepec, Teotihuacan. Tláloc, Tepozteco, Teuhtli, Tlanepantla, Tlacotenco, Tepenahua, Tecoxpan, Tlalpan, Tlacoyucan, Tenochtitlán, Tepoztlán, Tetelco, Tecómitl, Tezompa, Tlanepantla, Tlaltenco, Tepoztlán, Texcoco, Tenango, Tulyehualco, Tlaxialtemalco Tlalpan, Tuxtepec, Tlaxcala, Tultitlán, Tizapán, Tepepan, Nahualpa, Caltongo, Tamaulipas, Yautepec, Xico, Xochimilco, Xochicalco, Xicotencatl, Xochicalco, Xochitepetl, zapote, zopilote, Zapotitlán, Zacatlán, Zacatenco, Zacatlán, Zacatecas. Zapotitlán, Zapopan, Xochimanca, Xalpa y Xala. ♦

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* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta

Bibliografía:

Caldiño Paz, Adán. Toponimias de poblados, barrios y parajes de Milpa Alta. Sederec, Ciudad de México, México 2016.

Rémi Siméon. Diccionario de la lengua náhuatl. Editorial Siglo XXI, México, 1994.


[1] De acuerdo con Rémi Siméon, la palabra náhuatl significa lengua armoniosa que agrada al oído.

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