¡Salvemos la Sierra de Santa Catarina de sus depredadores de Tláhuac!
Por Manuel Garcés Jiménez*
La Alcaldía de Tláhuac, históricamente Cuitlahuacatl, mantiene sus raíces históricas cimentadas en el posclásico donde sus primeros pobladores demostraron excelentes cualidades en las actividades, dedicados a la agricultura en zona lacustre, conjuntamente con los xochimilcas, quienes construyeron el sistema agrícola de chinampería en las lagunas de Chalco y Xochimilco, desarrollando en aquellos años una alta tecnología[1] a fin de sembrar durante todo el año y cosechar lo fundamental para la supervivencia cotidiana mediante la siembra de maíz, frijol, amaranto, verdolagas, quelites, calabazas, chilacayotes, chayotes, jitomates, tomates y una variedad de chiles. Proliferaron los cercos de plantas de tules para la elaboración de petates y cestos, entre otros enceres, así como una gama de árboles de huejotes, acompañada con grandes extensiones de flores de cempazuchil y cuetlaxochitl[2] dando el toque de atracción natural de la zona.
En los albores del siglo XXI todavía la actividad chinampera sigue activa, produciendo verduras, además de las traídas de Europa por los españoles, como acelgas, lechugas, rábanos y brócoli. Además, con la construcción del sistema de terrazas en las laderas de los cerros se amplió el área de cultivo y de poder retener la humedad del suelo y la erosión.
El origen de Tláhuac es sui géneris al ser fundado en un enorme islote dentro de los lagos de Chalco y Xochimilco, lo mismo que las poblaciones de Xico y Mixquic; San Pedro Tláhuac se encuentra situada a 28 kilómetros de la histórica Ciudad de México-Tenochtitlan. Sus colindancias son, al norte con Iztapalapa, al oriente con el Valle de Chalco en el estado de México; al poniente con Xochimilco y al sur con las milpas altas de Malacachtepec Momozco, hoy Alcaldía de Milpa Alta.

Sobre su significado, el maestro Juan Ruiz Ramos, oriundo de San Pedro Tláhuac, argumenta que su etimología establece lo siguiente:
«Sin que mi posición sea del todo extrema, por no aceptar que ‘cuitlahuac’,antecedente de Tláhuac, sólo signifique cuitla-excremento y huac-agua, esta acepción de la palabra Tláhuac, aunque desde el punto de vista de su origen sería correcta, no puede aplicarse en forma estricta, en todos los casos, ya que Tláhuac fue formada en un pequeño islote, rodeado de aguas cristalinas, limpias transparentes, porque las aguas permanentes de esta zona provenían del escurrimiento de la zona volcánica y demás cerros que forman los montes del sur del Distrito Federal (hoy ciudad de México) y que originaban una serie de manantiales de agua potable. Debido a esto no puede haber excremento en esta región, ya que era una región naturalmente limpia.
»Cabe señalar que literalmente la palabra quiere decir: lugar de excremento, donde los glifos así lo representan. El Códice Mendocino, este Cuitláhuac, Cuitlahuacan o Tláhuac, como lo encontramos escrito en varias crónicas, está representado por un apantli en medio del cual sobrenada o emerge un excremento rodeado de agua o surgiendo de ella[3]».
No nos enfrasquemos en ello, dejemos como la población en general de Tláhuac la define cariñosamente como: Tlahuita la bella, integrada por históricos calpullis: Tecpan, residencia de la nobleza; Ticic, sitio del encendido del fuego; Atenchicalcan, sitio a orillas del agua, y Teopancalco donde se localizaba el teocalli[4]. El folleto 52 años de Fiesta y Tradición de San Pedro Tláhuac, le agrega los barrios de Aticpan, Copilco, Cihuatecpan y Cueyotlan.[5]
Cabe señalar que al sur se localizan las elevaciones de cerros y volcanes de Guadalupe, Yuhualixqui (lugar donde se da sombra), Xaltepec (cerro de arena), los cerros Tecuautzi y el Tetecón en la Sierra de Santa Catarina, serranías que han sido explotadas desde hace décadas hasta hoy en día, con la extracción de materiales pétreos como el tezontle, arena, y basalto.
En las elevaciones volcánicas que dividen a Tláhuac con Iztapalapa se ve claramente cómo éstas han sido destruidas por décadas, lo que se observa a la distancia, al viajar, por ejemplo, en la Línea 12 del Metro, específicamente en el tramo comprendido entre las estaciones Tlaltenco y Olivos, porque es ahí donde mejor salta a la vista cómo a través de los años dichas elevaciones han desaparecido debido a la extracción indiscriminada de toneladas de material pétreo.
El antecedente de la devastación establece que ésta dio inicio en la década de los años 60, y ante la desaparición del paisaje natural dio paso a los asentamientos irregulares controlados por la mafia del poder político.

La catástrofe natural comenzó con Emiliano Aguilar Garcés, quien ocupó el cargo de delegado del Departamento Distrito Federal (DDF) en Tláhuac, de 1937 a 1941. Nativo de San Andrés Mixquic, fue quien se apropió ilegalmente de las minas, con lo que fortaleció su poder político como diputado federal, por parte del Partido Revolucionario Institucional (PRI). A su deceso, el negocio de la extracción de material pétreo pasó a manos de Teófilo Aguilar Rioja, quien también se identificaba como propietario y ejidatario de tres minas, recurriendo a los amparos para continuar con la explotación, a pesar de que la Sierra de Santa Catarina había sido declarada como Área Natural Protegida en 1994.
Con el pretexto de ser ejidatario, no ha cesado la degradación de volcanes y cerros, a pesar de que en 2025 la Secretaría del Medio Ambiente clausuró las 17 minas; pero en este caso, uno de los descendientes continuó con el saqueo a ojos vistos de las autoridades y habitantes nativos de los pueblos de Tláhuac.
Al respecto, el 3 de agosto de 2025, en la página Tlaltenco Unido, vecinos compartieron un video en el que se observa cómo grúas extraen diferentes materiales del Cerro Xaltepec, luego de una presunta clausura por parte de las autoridades capitalinas en el 2019[6]. Los saqueadores y destructores de la naturaleza se han burlado descaradamente por décadas de las autoridades federales, regionales y locales.
Al respecto, Ángel Bolaños Sánchez hace una interesante investigación periodística en la que señala lo siguiente:
«En un exhorto de 2019, el Congreso de la Ciudad de México dirigió a las secretarías de Economía del gobierno federal para realizar inspecciones y proceder a la clausura de la mina Yuhualixqui, la entonces diputada de Morena Marisela Zúñiga refirió que el académico de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México Sergio Luna estimaba su explotación en alrededor de un centenar de camiones al día en 2006, con un permiso del desaparecido Departamento del Distrito Federal que no se renovó, pero la actividad ha continuado por medio de amparos»[7]
¿Qué pasará? ¿Continuará la familia Aguilar con la destrucción de lo que nos ha brindado la Madre Naturaleza, dando paso a nuevos asentamientos irregulares entre Tláhuac e Iztapalapa? ♦
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*Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.
Bibliografía:
Archivo Histórico San Pedro Tláhuac A.C. (2006-2008). 52 Años de Fiesta y Tradición, edición conmemorativa, 2008.
García Quintana, Josefina. Monografía de Tláhuac (Edición Especial) s/f.
Ruiz Ramos, Juan. Historia de Tláhuac, 2012.
Zamudio Orozco, Arturo. Cuitlauac y la Cuenca del Valle de México. México, 1982.
Periódicos La Jornada: 17 de mayo y 17, 18 y 19 de septiembre.
[1] Las chinampas se extendieron en toda la zona lacustre de Valle de Anáhuac sobresaliendo en los alrededores de la Ciudad de Tenochtitlan, Texcoco, Zumpango, Iztacalco, Iztapalapa y Xaltocan; Mixquic y Tetelco, entre otros lugares.
[2] El primer embajador de los Estados Unidos en México, Johen Ponseit, cambió el nombre a Noche Buena.
[3] Revista «Tláhuac informa». En Monografía Histórica de Tláhuac, D.F. por Josefina García Quintana, p. 50.
[4] Revista «Rutas y Servicios», número 149, p. 6.
[5] 52 Años de Fiesta y Tradición. Edición Conmemorativa, p. 4.
[6] Periódico La Jornada, 18 de septiembre de 2026.
[7] Periódico La Jornada, 19 de septiembre de 2026.

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