Opinión | «Tan lejos de Dios, tan cerca de los Estados Unidos»: Díaz Mori
Por Manuel Garcés Jiménez
Históricamente y geográficamente tenía razón don Porfirio Díaz Mori (presidente de 1876 a 1911) al referirse al vecino del norte, la Unión Americana, quien desde su fundación las 13 colonias inglesas se caracterizaron por su expansionismo, el esclavismo y el exterminio de los habitantes nativos.
Desde sus orígenes, los grupos anglosajones quienes llegaron al noroeste del continente americano se asentaron y extendieron sus dominios mediante la ocupación, la compra, la guerra y el despojo de tierras que no eran suyas. Infinidad de pueblos indígenas fueron desplazados, muchos de ellos aniquilados de los lugares en los que vivían desde siglos atrás.
El primer territorio que nos despojaron a los mexicanos fue Texas. Otros habían sido conquistados y colonizados pertenecientes a España, Portugal, Inglaterra, Holanda, quienes habían llegado antes que los estadounidenses, aunque habían seguido el mismo patrón de despojo de los territorios indígenas.
Durante la década de 1820 los primeros años del siguiente, los miles de colonos que ocuparon el territorio mexicano de Texas se empeñaron afanosamente en lograr la independencia texana respecto a México. La estrategia fue similar a la empleada en la Florida: ocupar el territorio, invadiéndolo con miles de familias, obtener concesiones de tierras, reclamar derechos que no existían, promover la sublevación de los residentes y dar ultimátum: la cesión territorial por la compra o la guerra, de esta manera se separaran de nuestro país.
Los gobiernos mexicanos de aquellos años por la inestabilidad política y la bancarrota financieras fueron incapaces de controlar la colonización de San Antonio Texas. Además de adueñarse de nuestros recursos petrolíferos, de ahí que Porfirio Díaz tenía razón en sostener que: «Tan lejos de Dios, tan cerca de Norteamérica».
Es importante recordar la invasión hecha del 21 de abril al 23 noviembre de 1914 en el estado de Veracruz, en pleno proceso de la Revolución Mexicana, meses antes del inicio de la Primera Guerra Mundial, comandada por una flota de decenas de buques de guerra en los que predominan los marines y soldados que ocuparon el puerto mexicano.
El gobierno de Woodrow Wilson buscó la manera de entrometerse directamente para presionar y deponer al gobierno del golpista Victoriano Huerta a pesar de que el embajador H. Lane Wilson había impulsado el golpe a don Francisco I. Madero, debido a que éste habría comprado un gran lote de armas a países europeos, después de encontrar el pretexto en la retención de algunos marinos estadounidenses en Tampico, arremete contra sitios estratégicos del puerto. A pesar de la debilidad de las fuerzas militares y de la Armada en Veracruz, encontró resistencia por parte principalmente de cadetes navales, pues el general Gustavo Maass recibió órdenes de retirarse; el comodoro Manuel Azueta Perillos dirigió la defensa en la que resultó herido, igualmente el cadete Virgilio Uribe quien cayó herido en la defensa.
Recordemos que los mapas del Primer Centralismo de nuestro país (1843-1846) se contaba con 24 departamentos incluyendo los extensos localizados en el norte del país: Departamentos de las dos Californias, de Sonora, de Nuevo México, de Chihuahua; Nevada, partes de Utah, Kansas, Oklahoma y de Texas[1], todo esto era México.
Por otro lado, la guerra contra nuestro país de 1846 a 1848 tomaron como asalto el ex convento de Churubusco, después el Castillo de Chapultepec, y Palacio Nacional donde ondearon su bandera. Bajo el delirio del Destino Manifiesto, Washington desarrolló una campaña de ocupación que culminó con el Tratado de Guadalupe Hidalgo y el arrebato de más de la tercera parte del territorio nacional. La victoria militar sentó un precedente político sobre el tipo de hemisferio que Estados Unidos buscaba construir. Como muestra de la defensa territorial lleva el nombre la calzada que une Tlalpan con el centro de Coyoacán; «Héroes de 1847», popularmente Héroes del 47.
El tratado de 1848, llamado Tratado de Paz, Amistad, Limites y Arreglo Definitivo entre la República Mexicana y los Estados Unidos México cedió, además de Texas, el territorio situado entre el Nueces y el Bravo perteneciente a Tamaulipas y a Coahuila; Nuevo México, Sonora, Chihuahua, parte de Nevada, Utah, Kansas Oklahoma, la Alta California, con excepción de una faja de territorio al sur que permitió que la baja California quedara comunicada por tierra con Sonora[2].
Además de México en América Latina las intervenciones de los Estados Unidos han continuado de más de dos siglos imponiendo su fuerza a través de la demagogia, la explotación de los recursos naturales, la venta de armas, el solapamiento de narcotráficos, la intromisión de la CIA y últimamente con so pretexto de tachar a gobiernos democráticos de «narco-gobiernos».
Al respecto, es persistente desde el siglo XIX hasta nuestros días, la región de nuestro continente ha vivido incursiones directas, ocupaciones prolongadas, golpes apoyados a distancia y despliegues «preventivos» y golpes mediáticos que han marcado de manera indeleble a nuestras naciones.
Veamos algunos casos. Iniciamos con Panamá, en la crisis de este país de 1885, Estados Unidos, mostró la hipocresía de sus compromisos de neutralidad con el desembarco de marines para asegurar el tránsito y proteger sus intereses capitalistas.
En Nicaragua, las ocupaciones de 1912-1925 y de 1926-1933 fueron parte de las llamadas Banana Wars. La presencia de marines sostuvo gobiernos afines, y en la segunda ocupación combatió de lleno a la guerrilla de Sandino, hasta su asesinato en 1934. La ocupación dejó una dictadura militar por décadas.
En el Salvador, en 1932, los Estados Unidos realizó un gran despliegue naval frente a las costas de este país durante la insurrección encabezada por Farabundo Martí. La represión del ejército salvadoreño dejó decenas de miles de muertos. La presencia de buques extranjeros afirmó la ecuación geopolítica de la época: proteger inversiones, contener la protesta social y enviar señales de poder.
Nuestro vecino Guatemala fue durante la guerra fría donde el repertorio cambió de forma. En Guatemala. La CIA promovió el derrocamiento de Árbenz en 1954 y clausuró una experiencia reformista incómoda para la Unión Fruit Company Norteamericana y la ortodoxia anticomunista.
En el caso de Cuba, en el año de 1961 tuvo lugar la fallida invasión a Bahía de Cochinos donde con patriotismo los cubanos se defendieron. Al respecto el embajador de Cuba en México argumenta: Cuba no desea la guerra, pero está preparada para defenderse de tener nuevamente una agresión militar a pesar de vuelos de espionaje y de décadas de bloqueo financiero y energético calificado como de genocida[3].
La República Dominicana. En 1965 se fraguó el golpe contra el presidente Bosch con el despliegue de más de 20 mil soldados (según los norteamericanos) para evitar otra Cuba y asegurar un desenlace favorable a Washington.
En Chile. En Chile facilitó el derrocamiento del presidente socialista Salvador Allende en 1973 y el asenso del militar augusto Pinochet imponiéndose a través la represión e inicio del neoliberalismo.
Así mismo en el Brasil con los golpes en 1964, en Uruguay en 1973 y Argentina en 1976 contaron con el beneplácito y asistencia estadounidense. En todos estos casos, la coordinación con Estados Unidos incluyó la persecución criminal de opositores. La consolidación de regímenes autoritarios, bajo la bandera de la lucha contra el comunismo, dejó una estela de violaciones a los derechos humanos y desapariciones forzadas en toda la región.
Una nueva oleada de intervenciones se dio de cara a las luchas revolucionarias en Centroamérica. En Nicaragua (1979-1990), donde la administración Reagan financió a la contra.
En el Salvador (1980-1992) proporcionó asesores y armamento para sostener una guerra anti insurgente de altísimo costo humano. La década de los 80 cerró con la ocupación militar en Granada (1983) y la invasión a Panamá (1989) con 27 mil marines y la captura de su vicepresidente Noriega.
En el segundo periodo presidencial de Donald Trump ha revivido su obsesión por posesionarse de Groenlandia y convertirla como el estado 51. En 2019, su idea de comprar la isla danesa fue ridiculizada, pero en 2025, con estimaciones de costos de hasta 700 mil millones de dólares y amenazas de anexión de una forma u otra, el tema ha escalado a un nivel alarmante a nivel mundial. Además de cambiar el nombre de Golfo de México por el de Golfo de América.
La situación aún esta candente ante la captura del presidente de Venezuela Nicolás Maduro mediante un operativo militar sin precedentes realizado en la capital de Caracas marcando un hito negativo en la historia mundial reciente.
Por otro lado, en Bolivia, el cambio de gobierno con Rodrigo Paz en 2025 rompió con el MAS del expresidente Evo Morales, abriendo las reservas de litio a inversores estadunidenses y alejándose de China donde Donald Trump aplaudió estas (según él) reformas históricas, que incluyen cortes a subsidios y privatizaciones, pero que también perpetúan las desigualdades sociales.
En apoyo de Trump a lideres de derecha extrema acelera esta tendencia. En Argentina, respaldó al ultraderechista y enemigo de México, Javier Milei, cuyo triunfo en 2023 y su consolidación en 2025 con un apoyo de 20 mil millones de dólares de Washington, le ha permitido impulsar reformas ultraliberales que han golpeado a la clase media.
En Chile, José Antonio Kast ganó en diciembre de 2025 con un discurso antiinmigrantes y promercado, inspirado en Trump, quien lo llamó «una gran persona». Kast voló a Buenos Aires para sellar una alianza con Milei, ondeando banderas estadounidenses y prometiendo mano dura contra el crimen.
En Honduras, Donald Trump amenazó con cortar ayuda si no ganaba su candidato Nasry Asfura, quien triunfó en medio de acusaciones de fraude electoral. Estas victorias resaltan como las izquierdas han fallado; en Honduras, Xiomara Castro prometió reducir violencia y corrupción, pero dejó un legado de crisis económica.
Contra Cuba, Trump ha sido implacable. Tras capturar a Nicolás Maduro, cortó el petróleo venezolano a la Habana, prediciendo su colapso y exigiendo un «trato» antes de que sea «demasiado tarde». Esto agrava la crisis cubana con apagones y escasez, pero también expone la crisis de un régimen que, como el venezolano enriqueció a élites mientras el pueblo sufre.
Afirmamos que nuestro país se encuentra en la mira de Estados Unidos, eso lo sabemos desde hace tiempo, aunque algunos lo niegan o descartan. Somos el vecino que con el paso de los días se ha convertido en incomodo y se aleja cada vez más del papel de aliado, incluso las llamadas con la titular del ejecutivo Claudia Sheinbaum ilustran esta presión quien argumenta: «Existe riesgo real de una intervención extranjera en comicios» refiriéndose a los próximos electorales.
Tomemos el caso en el año 2006 cuando Washington maniobró para financiar el gobierno de Felipe Calderón y en 2024 la administración de Joe Biden dio millones de dólares a organizaciones vinculadas al prianismo[4] para detener el México de la Cuarta Transformación. ♦
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Presidente de la Crónica de Milpa Alta. Vicepresidente de Cronistas Cabildos de la Ciudad de México.
Bibliografía:
Cué Cánovas, Agustín. Historia Social y Económica de México 1521-1854. Edit. Trillas.
O’ Gorman, Edmundo. Historia de las Divisiones Territoriales de México. Editorial Porrúa, México, 2007.
Periódico la Jornada, viernes 29 de mayo y sábado 30 de mayo de 2026.
[1] Edmundo O’ Gorman. Historia de las divisiones territoriales de México, p. 97.
[2] Agustín Cue Cánovas. Historia Social y Económica de México (1521-1854), p. 404.
[3] La Jornada del 30 de mayo del 2026, p. 10, sección política
[4] La Jornada, 29 de mayo de 2026, Pag. 2 y 3.
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Las opiniones aquí vertidas reflejan únicamente la opinión personal o punto de vista de su autor.

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