Semblanza biográfica del ensayista y poeta José Farías Galindo (1921~2004)
José Farías Galindo nació en Zumpango de la Laguna, estado de México, el día 21 de enero de 1921. Sus padres fueron el señor José Farías Barajas y la señora Antonia Galindo Díaz. Sus hermanos fueron Alfredo y Emma.
Inicia sus estudios primarios en su lugar de origen hasta el cuarto año de primaria, como un niño inquieto, atento, estudioso y reservado, gozando de la compañía de niños condiscípulos que guardaron amistad con él hasta sus últimos días. Su maestro Adolfo Vilchis lo apreció siempre, trasladándose con él como tutor para realizar sus estudios de 5° y 6° de primaria en la Escuela «Franklin D. Roosevelt» en Tacubaya.

Posteriormente se traslada junto con sus padres a Xochimilco en el año de 1937, ya que su papá trabajaba como tomador de tiempo en los dragados de los canales en Xochimilco. Desde entonces asimiló la tranquilidad, belleza de ese lugar, debido a que acompañaba a su padre al trabajo, conociendo amistades de jovencitos y personas mayores que le transmitieron su confianza.
La necesidad económica lo obliga desde adolescente a realizar actividades muy cerca de su padre, dando lugar para apreciar la naturaleza incomparable de los canales y que lo motivan en su obra humanitaria juvenil; continúa sus estudios de secundaria en la Nocturna Número 1, ubicada en la Calle de Regina y prosigue en la Normal de Maestros donde se titula, siendo la base para continuar adelante con las costumbres de Xochimilco, y la fogosidad de su carácter y juventud le hicieron tener amistad con jóvenes y adultos de gran valía para su formación académica y poética.
Principia su época romántica escribiendo Rosas de mi huerto tomos I y II (inéditos); estudia en el Conservatorio Nacional de Música y escribe algunas canciones como «Surgió», «La chinamperita» y otras grabadas en las que resalta su ennoblecido cariño a este bello lugar, a nuestra raza y a la mujer nativa.
Tocando piano, que fue su pasión, ingresa a la Escuela Nacional de Antropología e Historia, interesándose en la lengua nahuatl que llevaba para realizar los créditos correspondientes, naciendo en él la inquietud de escribir el Himno Nacional mexicano en lengua nahuatl, así como «Las mañanitas» con sus partituras correspondientes, alcanzando la autorización de la SEP para su impresión y distribución en algunas escuelas, para cantarse los días 15 y 16 de septiembre, para lo cual se hizo la debida promoción, pero pudo más la apatía de los maestros en las escuelas, por lo que continuó escribiendo poemas, como el que le dedicó a Cuauhtémoc, analiza la obra poética de Manuel Acuña y escribe un ensayo histórico de Xochimilco, entre otros manuscritos más.
En el año de 1955 contrae matrimonio con la profesora Beatriz Gutiérrez Domínguez, originaria de Tepalcingo, Morelos, quien a decir de ella misma en la semblanza que entregó a los invitados al homenaje que se le hizo a su esposo a unos días de fallecido, «lo comprendió en su labor e inquietud cultural y social, brindándole su apoyo hasta el último día de su vida».
En su etapa de madurez, su fogosidad lo hace abarcar muchas actividades, interesándose apasionadamente por la antropología, estudiando zonas como Teotihuacan, Xochicalco y Chalcancingo, al lado de la también estudiosa arqueóloga y paleógrafa, profesora Eulalia Guzmán, dedicando la mayor parte de su tiempo a descubrir y estudiar los petroglifos de la zona de Cuahilama. Para ello tuvo que motivar siempre a las autoridades delegacionales a fin de interesarlas en adquirir el lugar apropiado para este museo, siendo el edificio de las bombas de agua del pueblo de Santa Cruz, entregando ese lugar siendo delegado el ingeniero Mario Velasco Mujica, y jefe del departamento el licenciado Octavio Sentíes.
El profesor Farías fue coleccionando una serie de piezas arqueológicas, así como un entierro de la época prehispánica encontrado en su casa, que interesó a las autoridades y otros amigos interesados en este tema, hasta conseguir su sueño de fundar el museo en el pueblo de Santa Cruz Acalpixca en Xochimilco, D.F.
Su acervo cultural fue importante en los aspectos de su formación; maestro normalista, antropólogo, estudioso de música en el Conservatorio Nacional; de idiomas como francés, inglés, nahuatl y otomí; periodista, compositor, autor de varios libros y folletos, sobre Francisco Goitia García (del que escribió tres libros); Toponimias de Xochimilco, Morelos y estado de México; Máximas a la mujer, Peregrinación mexica, Ensayo histórico de Xochimilco, así como obras que permanecen inéditas.
Lo sobresaliente para el profesor José Farías Galindo fueron los estudios de este hermoso pueblo de Xochimilco, haciendo un análisis de su folklor, tradición y cultura, siendo su pasión el dar a conocer estas expresiones en otros países, por medio de conferencias y proyecciones hechas en diferentes centros culturales a las que perteneció en nuestro país, como la Sociedad Mexicana de Geografía; fue miembro académico de la Sociedad de Cronistas de Ciudades Mexicanas por el Distrito Federal.
El profesor José Farías Galindo fue una persona dinámica e inquieta que lo hizo destacar en su labor social y en numerosos aspectos que sería largo enumerar. Sin embargo, algunas agrupaciones en las que participó fueron el Grupo Badiano, en el que logró que se hicieran los monumentos a Juan Badiano y Martin de la Cruz, localizados en el Jardín Morelos del centro de Xochimilco; dictando conferencias con grupos importantes acerca de estos dos personajes. Participó como presidente de la Junta en la Rotonda de los Hombres Ilustres en el panteón de Xilotepec, con Fernando Celada, así como en la conformación del busto del pintor y poeta Francisco Goitia y el de Fernando Celada en el centro de Xochimilco
Fue fundador del Museo «Francisco Goitia» en Fresnillo, Zacatecas (1982), al que donó su obra pictórica y documentos importantes en el centenario del nacimiento del pintor. Fue presidente vitalicio del Patronato «Francisco Goitia» (1972-1994); fundador del Museo Arqueológico de Fresnillo (1974) Y en Santa Cruz Acalpixca; fundador del Archivo Histórico y la Hemeroteca de Xochimilco, en 1982 y 1983, respectivamente, y de esta última fue su director; así como de varias escuelas, entre las que se cuenta la Secundaria Técnica 28 en Xochimilco; la Secundaria Plan de Ayala en Tepalcingo, Morelos. Asimismo, proporcionó ternas para diferentes instituciones como la Secundaria «Alfonso Pruneda», en San Gregorio Atlapulco, así como el Jardín de Niños «Francisco Goitia», en Xochimilco.
Colaboró en guiones de películas como las de Xochimilco siempre de fiesta, una producción cinematográfica de corte documental cuyo valor principal radica en el rescate etnográfico e histórico de la zona chinampera durante el siglo XX; filme que retrata de manera íntima el vasto calendario festivo, religioso y tradicional de Xochimilco, y explora cómo la comunidad defiende su identidad, fe y costumbres ancestrales (como el culto al Niñopa, la celebración de Día de Muertos y el certamen de La Flor más Bella del Ejido) frente al inevitable crecimiento urbano y la influencia económica de la Ciudad de México; y Goitia, un dios para sí mismo, una de las películas más aclamadas de la cinematografía mexicana moderna, estrenada en 1989 y dirigida por Diego López Rivera; es la obra biográfica que retrata la compleja, espiritual y atormentada vida del célebre pintor zacatecano con el que mantuvo estrecha relación.
Grabó un sinnúmero de entrevistas a personajes de Xochimilco como el doctor Regino Balanzario, el señor Pablo Rosas, el señor Buenaventura Morales, a la acreditada maestra América Ordoñez; diseñó programas diversos en los trabajos que desempeñó (como fue el caso en la delegacion); fundador de los primeros periódicos que circularon en esta región (1946-1988), como Metztlixóchitl (1946), El Mundo (1964), Anales y Letras de Xochimilco (1973) y Horizontes (1988).; miembro y organizador por más de 10 años de Citas Bohemias, para la impartición de conferencias en diferentes partes de la delegación y la Ciudad de México y a las que asistieron artistas, poetas, amigos, escritores, músicos, compositores nativos y de otros lugares; miembro de la Sociedad de Investigaciones Históricas de México y de la Asociación de Escritores de México; cronista de ciudades mexicanas, miembro de la Sociedad de Investigadores Americanistas, cronista vitalicio y miembro del Club de Leones de este lugar.
Cargos que desempeñó: primer presidente de la Junta de Vecinos en Xochimilco, participando como miembro del Consejo Consultivo de la Ciudad de México (1973-1976); jefe de Administración en el Castillo de Chapultepec, representante académico de México en el estudio de documentos históricos en España y otros países. Localizó en el Archivo de Indias en Sevilla, España, el documento original del escudo de armas de Xochimilco.
Fue acreditado con un sinnúmero de reconocimientos y trofeos por su participación en certámenes como La Fresa de Oro, donde obtuvo el primer lugar en los juegos florales a nivel nacional con La leyenda del viejo Xiricuitzio. Cuenta con una serie de diplomas, de reconocimientos por parte de escuelas, sociedades civiles, de diferentes gobiernos por su participación, así como de medallas y homenajes en su honor.


Entre sus grandes amigos mencionaremos a la profesora Eulalia Guzmán Barrón (1890-1985), una de las figuras más fascinantes, influyentes y controvertidas de la ciencia en México, con quien compartió una profunda pasión por el México prehispánico y colaboraron en investigaciones antropológicas; la periodista Alma Reed, inspiradora de la canción «Peregrina» compuesta por el poeta Luis Rosado Vega y el compositor Ricardo Palmerín, además de ser corresponsal del diario The New York Times; del pintor y poeta Francisco Goitia García; del político Octavio Sentíes G.; de Arnoldo Kroumm Heller, astrólogo que detectó los temblores más fuertes que han habido en México y otros países; Luis Cisneros Alvear (1943–2014), universalmente conocido como Güicho Cisneros, uno de los compositores y músicos más importantes del bolero romántico y la música de tríos en México; de los delegados Mariano Velasco, Nicolás Reines, Juan Gil Elizondo y Héctor Luna de la Vega; así también de Luis Sandoval Fraga, destacado ingeniero, intelectual y promotor cultural nativo de Xochimilco, y quien al igual que el profesor José Farías Galindo, dedicó gran parte de su vida a defender la identidad histórica de la región; Antonio Escobar Yedra, destacado profesor, periodista, cronista e investigador local nativo de Xochimilco, y que como su amigo íntimo, el profesor Farías Galindo, dedicó toda su vida a la preservación y difusión del patrimonio cultural y las tradiciones de su pueblo natal.
Mención especial merecen los hermanos Sandoval Castro, quienes integraban la red de ciudadanos ilustres y profesionistas nativos que apoyaban el financiamiento y la logística de los proyectos culturales del profesor, tales como las tertulias de las «Citas Bohemias» y las actividades del Patronato «Fernando Celada»; además del doctor Miguel Torres y muchos otros más. Así como sus compadres y ahijados que en número pasaron la cifra de cien, debido a que él fue conocido en todos los medios sociales.
La generosidad del profesor José Farías Galindo con sus familiares y amigos, destacó por su filantropía desde su juventud, ayudando a los primeros que recibieran formación dentro de su hogar, al igual que otros a quienes apoyó en sus actividades, dando aportaciones económicas a quien se acercaba a él, siendo «explotado» en ocasiones, como llegó a considerar su esposa en la semblanza biográfica que elaboró para ser distribuida con motivo del homenaje que se le rindió al ilustre personaje.


En cuanto a los homenajes recibidos en vida, el profesor Farías Galindo en una ocasión recibió la sorpresa de un amigo, quien emocionado lo invitó a asistir a la exposición de los símbolos patrios en el recinto de la Secretaría de Gobernación, donde al final de la muestra y en el lugar de honor, se encontraba la partitura y letra del Himno Nacional mexicano en lengua nahuatl, así como el nombre de su autor, José Farías Galindo, y en el centro el Escudo Nacional. Eso fue algo que impresionó mucho al profesor.

El ultimo homenaje que recibió en vida el profesor Farías Galindo fue el día 18 de mayo de 2003, organizado por la delegación Xochimilco y diversas agrupaciones culturales, donde recibió diferentes reconocimientos, como la develación de una placa que mandó poner el delegado Juan González Romero; el Patronato Autónomo de Xochimilco; el Club de Leones, la Comisión de Educación y Cultura (pax) y xochipilli; este homenaje se realizó en el Teatro Carlos Pellicer, colocando una placa con el nombre del profesor Farías a la entrada de la sala de exposiciones.
Él nunca explotó de manera personal ni egoísta sus conocimientos, los que brindó sin esperar nada a cambio; así que al cumplir 17 años de la fundación del Jardín de Niños que lleva el nombre de profesor José Farias Galindo, recibió como testimonio un homenaje sencillo, pero que quedó grabado en su corazón. Que la sabia de su cultura alimente a nuestros pequeños y a los jóvenes que desconocen el valor cultural, por las raíces de nuestros pueblos, debido a que él también fue fundador de la Escuela Secundaria Técnica del pueblo de San Pablo Oxtotepec, donde trabajó con amor, dedicación y ejemplo. ♦
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Fuente: «Semblanza biográfica del profesor José Farías Galindo como un reconocimiento a su labor». Cuadernillo fotocopiado. Xochimilco, D.F., a 18 de septiembre de 2004.

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