En peligro, el arte medieval de los monasterios de Kosovo, en Serbia

• Exposición en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo permite al público «internarse» en cuatro monumentos de más siete siglos de historia y queorman parte de la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro, debido a su contexto geopolítico y tensiones en la región

Dos décadas después de los violentos disturbios interétnicos en Serbia, que propiciaron ataques a sus comunidades y monumentos, la iglesia de la Virgen de Ljeviš sigue rodeada con alambre de púas y protegida por las fuerzas internacionales y es uno de los ejemplos sobre los que invita al público a reflexionar la exposición temporal Patrimonio medieval serbio en peligro en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo de la Ciudad de México.

A decir del INAH, la exposición muestra dos caras del patrimonio cultural edificado: su fragilidad y su resiliencia, frente a los agentes naturales y antrópicos, incluidos los conflictos armados.

En el montaje, el público se interna en cuatro testimonios únicos de la vida espiritual y artística de los Balcanes, construidos hace más de 700 años en Kosovo: Los monasterios Dečani, Patriarcal de Peć y de Gračanica, así como la iglesia de la Virgen de Ljeviš, inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial y, desde hace 20 años, también en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro.

La muestra temporal puede visitarse hasta octubre en el MNCM. Fotografía: Alicia Santiago

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura señala que estos máximos ejemplos de la cultura eclesiástica bizantina-romana enfrentan, entre otras amenazas, las dificultades para supervisar la propiedad, debido a la inestabilidad política y la situación posterior al conflicto conocido como el Pogromo, de marzo de 2004.

Monasterio de Decani, en Kosovo. Fotografía: Los Viajes de Alí

Con esta exposición, organizada en el marco de los 80 años de relaciones diplomáticas entre México y Serbia, el Ministerio de Cultura del país europeo y su embajada en nuestro país buscan difundir, mediante recreaciones virtuales, aspectos como la pintura mural que decora las iglesias y monasterios, producto de un estilo distintivo, desarrollado en los Balcanes entre los siglos XIII y XVII; así como mostrar su vulnerabilidad.

Durante la invasión de las tropas del Sacro Imperio Romano Germánico (la monarquía de los Habsburgo de Austria), en el XVII, en un intento de borrar la cultura y arte serbios, algunos de estos lugares sagrados fueron incendiados y, sus frescos, caso de los del Monasterio Sopoćani, cubiertos con cal.

Este revestimiento, contrario al propósito original, se convirtió en su escudo. Dos siglos después, al recuperar Serbia su independencia, los conservacionistas retiraron dichas capas y volvieron a emerger las imágenes santas, algunos de ellas con el brillante azul bizantino, cuyo pigmento es el lapislázuli, una piedra semipreciosa traída de Afganistán.

Hasta octubre de 2026, en la Galería de Monolitos del Museo Nacional de las Culturas del Mundo (Calle Moneda número 13, Centro Histórico, Ciudad de México), el público podrá ver «levantarse» frente a sus ojos el Monasterio de Dečani, erigido a mediados del siglo XIV para el rey serbio Stefan Dečanski, siendo su mausoleo, así como la iglesia de la Anunciación del Monasterio Gračanica, obra maestra de la arquitectura bizantina tardía, edificada en el reinado de Stefan Uroš II Milutin, hacia 1315.

Forman parte de la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro, debido a su contexto geopolítico y tensiones en la región. Fotografía: Alicia Santiago, MNCM

Asimismo, mediante dispositivos electrónicos portátiles, se puede admirar el Monasterio Patriarcal de Peć, un conjunto de cuatro iglesias con cúpula que presentan una serie de pinturas murales, y que es sede y sepulcro de los líderes de la Iglesia ortodoxa serbia.

La evolución del arte balcánico tiene un ejemplo extraordinario en la iglesia de Nuestra Señora de Ljeviš, pues representa la aparición del nuevo estilo renacentista paleólogo, que combina las influencias de las tradiciones bizantina ortodoxa oriental y románica occidental; a su vez, posee extraordinarios frescos, los cuales se atribuyen al pintor de Tesalónica, Miguel Astrapas, o a su padre, Eutiquio.

Estos monumentos, punto de convergencia entre las influencias artísticas de oriente y occidente, testigos de la continuidad y el legado perdurable de la cultura serbia en un sinfín de generaciones, hoy viajan y se comparten gracias a la exposición Patrimonio medieval serbio en peligro. ♦

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