En riesgo el arte funerario del siglo XIX por saqueo de cementerios
Publicado en Revista Nosotros, Núm. 98 | Noviembre de 2006
Declarar los panteones como museos, proponen investigadores para protegerlos, porque el detrimento de los cementerios conlleva también a la pérdida de testimonios de las formas de vida del hombre.
El abandono que por años han registrado la mayoría de los panteones, así como el saqueo, destrucción y rehabilitación de esos espacios, pone en riesgo el arte funerario y con ello gran parte de la historia social y cultural del siglo XIX, dijo Elsa Malvido Miranda, investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Una alternativa para que eso no suceda es la declaratoria de dichas zonas como museos, para que puedan ser autofinanciables, como es el caso del Cristóbal Colón, en La Habana, Cuba.
«El saqueo se da en todo el mundo, los panteones están siendo abandonados a partir de la cremación de los cuerpos, católicos o no. La casa de los muertos está siendo saqueada por la gente que tiene colecciones de arte funerario, como piezas de ángeles extraordinarias», comentó.
Malvido Miranda señaló que el Cementerio Monumental Cristóbal Colón de La Habana, opera como museo, con visitas guiadas que permiten la captación de recursos destinados a la atención y conservación del mismo, aunado al freno que se ha tenido en su saqueo y destrucción.
Es urgente sentar las bases para la protección y preservación del arte funerario, sobre todo de detención de la rehabilitación de esos espacios, donde incluso familias enteras viven en las capillas y criptas.
«El rescate que nosotros queremos proponer es por medio de declaratorias de museos, y no específicamente como bien o zona patrimonial, porque hay una serie de obstáculos. Primero, porque son parte de la propiedad privada; segundo, porque el control del espacio es civil y del Estado, y algunos siguen en uso y tienen perpetuidad», refirió la historiadora al subrayar que de no tomarse medidas para la protección de los cementerios se estaría hablando de la pérdida de la historia social y cultural del siglo XIX, de plano.
Entre los factores que paulatinamente han influido en el abandono de estos sitios mortuorios se encuentran los cambios en los rituales permitidos actualmente por la Iglesia Católica, a partir de la autorización de la cremación. Los primeros antecedentes se dan en 1860 y es el inicio de la «pérdida de los muertos» por parte del clero con esa medida, aunque los comienza a recuperar en el 2000, con el depósito de restos cremados en criptas colocadas en las iglesias.
La importancia de los panteones radica en que son testimonios de las formas de vida del hombre durante la historia, de los movimientos de las poblaciones y de las modificaciones de las costumbres funerarias. Ejemplo de ello es la presencia del arte escultórico italiano de la talla del mármol, que se dio en casi todo el mundo, originado en el siglo XIX cuando una sequía azotó por 20 años el norte de Italia, lo que obligó a sus habitantes a emigrar a diversos países, donde instalaron talleres familiares y los escultores italianos enseñaron la talla del mármol que era importado de Carrara, con modelos europeos antiguos y de carácter religioso, cuyas creaciones son las que podemos ver en los cementerios de casi todo el mundo.
Los panteones, concluyó, también dan muestra de la inserción de grupos no católicos en estos sitios, como los de doctrinas protestantes y masónicas, entre otras, que también van a imponer sus propias formas artísticas en sus criptas y rituales funerarios, para demostrar que ellos pertenecieron a una ideología diferente. ♦


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