El Panteón Francés de La Piedad, primero en ser independiente

• Nació a finales del siglo XIX como iniciativa de la Sociedad de Beneficencia Francesa. Fue uno de los primeros que se realizaron en la Ciudad de México de forma independiente a los templos religiosos

Los cementerios, además de ser un bien cultural tangible son también un patrimonio intangible, porque a través de los sistemas funerarios dan cuenta de las tradiciones y creencias de los pueblos que los erigieron, señaló Ethel Herrera Moreno, al hablar de su estudio acerca del Panteón Francés de la Piedad, que fue el primero establecido tras de la declaración de las Leyes de Reforma.

Nació a finales del siglo XIX como iniciativa de la Sociedad de Beneficencia Francesa. Fue uno de los primeros que se realizaron en la Ciudad de México de forma independiente a los templos religiosos y con un proyecto específico definido. Continúa activo hasta nuestros días.

Fotografía: Aldo Jaen para Covermedia

La investigadora del INAH dijo que luego de que Benito Juárez promulgara el decreto de 1859 sobre la secularización de los cementerios, donde se estableció que el clero dejaba de intervenir en la economía de estos lugares de sepultura, quedaron bajo la inspección de la autoridad civil y se prohibió la práctica de enterrar cadáveres en los templos.

Fotografía: Aldo Jaen para Covermedia

La primera concesión fue otorgada en 1871 para el Panteón General de la Piedad, y en 1872 el Gobierno Republicano permitió que continuara el Panteón Francés de la Piedad que se había fundado desde 1864. En 1874 se otorgó el permiso al de Dolores y en 1883 al Español.

Herrera Moreno apuntó que los cementerios fueron creados con base en un proyecto urbanístico-arquitectónico específico, que incluía calles primarias y secundarias, lotificación de tumbas, plazas, fuentes, edificios para oficinas, capilla, osario y viviendas para cuidadores, así como vegetación e infraestructura.

Fotografía: Aldo Jaen para Covermedia

«Son como pequeñas poblaciones, donde los monumentos funerarios representan las ‘casas’, pero en este caso de los muertos. Este cementerio en sus inicios sólo permitía sepultar a los franceses que pertenecían a dicha sociedad y a los pocos años ciudadanos suizos y belgas también fueron favorecidos, pero ya en la década de los noventa del siglo XX se incluyó a los mexicanos, llamándose desde entonces Sociedad Franco-Mexicana-Suiza y Belga», precisó.

El Panteón Francés de la Piedad es un conjunto de bienes culturales, bienes-monumentos de arquitectura, de arte y de historia, expresó.

Herrera Moreno manifestó que en su estudio se pueden deducir algunas consideraciones: las áreas con monumentos sencillos o suntuosos denotan el nivel socioeconómico de los difuntos y sus familias, la época en que fueron edificados y los valores arquitectónico, histórico y artístico, incluido el valor económico del monumento en el momento en que fue construido, mientras que en el aspecto del valor intangible este tipo de monumentos dan cuenta de la cultura, las costumbres funerarias y tradiciones populares, concluyó. ♦

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