«Contamos con una línea robusta de investigación y…  pagarán por ello»

• Elaborar discursos de ese tipo es una práctica común entre políticos sin importar su filiación partidista, y viene a colación por lo acontecido en Zacatecas que no deja de ser una muestra de la putrefacción que envuelve al país

Por Efrén Camacho Campos

Cuando escuchamos las declaraciones de las autoridades, en cualquiera de sus niveles, en referencia a algún delito cometido –asesinatos, secuestros o feminicidios, entre otros delitos–, no dejan de escucharse poco creíbles y hasta chuscos; se llenan la boca declarando que «contamos con una línea robusta de investigación» y, aún más, cuando sentencian «quienes hayan ordenado y realizado esta barbarie pagarán por ello. Habrá justicia, no impunidad».

Esto último viene en referencia a lo acontecido en Zacatecas, donde hace unos días nos despertamos con la noticia que habían asesinado a 10 personas –cinco de ellos colgados de un puente– en tres municipios de ese estado vecino de Aguascalientes, lo cual no deja de ser preocupante, precisamente por la cercanía con mi lugar de residencia. Y en función de ese tipo de acontecimientos es que las autoridades salen a declarar lo que sea, tal vez echando mano de algún diccionario secreto para funcionarios, donde uniendo palabras descontextualizadas construyen sus declaraciones, con el propósito que resulten amenazantes y hasta justicieras.

Esta cuestión, la de elaborar discursos, me hizo recordar al gran maestro Eduardo Humberto del Río García, con el célebre seudónimo de Rius, debido a que en un ejemplar de sus magistrales historietas presupone la manera en que los políticos construyen sus peroratas, aunque nadie les crea.

Desafortunadamente, no pude encontrar en mis viejas historietas dicha matriz para incorporarla en este espacio, por lo que recurrí a mi amigo y colega Sergio Rojas para ver si la recordaba y, en su caso, la tenía para que me la compartiera. No la recuperó de momento, pero me señaló que «se trata del famoso ‘Generador de discursos políticos (o demagógicos)’ que Rius popularizó en su mítica historieta Los Agachados (y que posteriormente incluyó en libros satíricos como Su majestad el PRI)». Me compartió que dicha tabla «es una genialidad humorística y una crítica mordaz: consiste en una matriz de 4 columnas con 10 frases numeradas cada una. El truco es que puedes combinar cualquier número de 4 dígitos (por ejemplo, eligiendo al azar una frase de la columna 1, luego otra de la 2, la 3 y la 4) y siempre obtendrás un fragmento de discurso perfectamente hilado, que suena impecable, formal y muy patriótico, pero que no significa absolutamente nada».

Toda esta digresión viene a colación precisamente porque escuché, sin querer, el discurso del gobernador zacatecano haciendo referencia a este hecho deleznable y dando un remate contundente a sus palabras con la siguiente sentencia «pagarán por ello». A esas alturas, casi ya en un proceso vomitivo, en parte por las imágenes televisivas y también por tantas palabras huecas, las cuales estoy cierto serán olvidadas la próxima semana, sustituidas con otras, repetidas hasta el hartazgo, a través de los medios tradicionales, dizque de comunicación, apagué el televisor, perdón, la pantalla.

Y pienso que esta situación, la de elaborar discursos de este tipo, es una práctica común entre los políticos, independientemente de su filiación partidista. Lo acontecido en Zacatecas es una muestra de la putrefacción que se viene generando en nuestro país, con el incremento del narcotráfico y crimen organizado, a partir de 1980.

De acuerdo a las fuentes de información consultadas, se asegura que actualmente la situación de inseguridad en México, se puede resumir de la siguiente manera:

  • Industrialización de la violencia: cárteles, sicarios, corrupción policial.
  • Aumento de homicidios y desapariciones, con impacto nacional e internacional.

Asimismo, leí en SDP Noticias, del 22 de julio del año en curso, que «ante esta crisis, las autoridades han reforzado la seguridadcon la llegada de cientos de elementos federales y militares… con un operativo de más de 900 elementos estatales y federales. Tras los hechos, arribaron 400 elementos adicionales del Ejército y la Guardia Nacional para fortalecer las tareas de vigilancia… se ha fortalecido la comunicación con entidades vecinas como Aguascalientes, Jalisco, Nayarit, Guanajuato, San Luis Potosí y Durango para cercar a los grupos criminales».

Todo lo anterior me parece muy bien, hay que reforzar la seguridad física, pero entonces, me pregunto, ¿y qué pasa con las consecuencias emocionales profundas en la ciudadanía? «No se trata sólo de un tema de seguridad física, sino también de cómo la percepción del riesgo afecta la vida cotidiana y el bienestar psicológico». ¡Hasta la próxima!

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