Regresa a su lugar de origen escultura de Santa Rosa de Lima, del siglo XVII

• El regreso de la talla, robada junto con otras 5 imágenes del retablo de la capilla en 2007, representa un avance significativo, pero aún permanecen desaparecidas el resto de las piezas que integraban el retablo, por lo que el patrimonio del templo continúa incompleto

Epazoyucan, Hgo.~ Luego de haber sido sustraída ilegalmente en 2007, casi dos décadas después la escultura de Santa Rosa de Lima, datada en el siglo XVII, regresó a la capilla de Santa Mónica, su lugar de origen, para volver a engalanar el retablo principal.

La identidad de quien o quienes sustrajeron la imagen la noche del 30 de diciembre de 2007 no se hizo pública, debido a que el atraco formó parte de un saqueo anónimo cometidos por traficantes de arte sacro. La pieza fue localizada años después, en 2024, en una galería de Texas, Estados Unidos, gracias a operativos internacionales, y regresó a su comunidad de origen en agosto de 2026 tras ser repatriada.

Al momento de posar para la foto quienes estuvieron involucrados en el regreso de la talla, se pueden observar los otros seis nichos de imágenes que fueron robadas del retable de la capilla. Fotografía: Gerardo Peña | INAH

El robo ocurrió cuando un grupo de personas sustrajo seis imágenes religiosas coloniales pertenecientes al retablo de la capilla. Desde entonces, la comunidad mantuvo la esperanza de recuperar su patrimonio histórico y religioso. Aunque el regreso de Santa Rosa de Lima representa un avance significativo, aún permanecen desaparecidas el resto de las piezas que integraban el retablo, por lo que el patrimonio del templo continúa incompleto.

La escultura antes de su restauración. Fotografía: Gerardo Peña | INAH

La Fiscalía General de la República y el Instituto Nacional de Antropología e Historia coordinaron su restauración y entrega formal a la comunidad en agosto de 2026, luego de ser atendida por especialistas del Laboratorio de Conservación de Escultura Policromada del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

A decir del secretario técnico del INAH, José Luis Perea González, «el arte sacro no es una mercancía, forma parte de la identidad e historia de los pueblos».

En tanto que la titular de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural, Thalía Velasco Castelán, el robo del patrimonio debe preocuparnos a todos, puesto que es un fenómeno que vulnera no sólo la pérdida material, sino el valor histórico y el significado profundo que tiene para los habitantes de cada localidad.

La escultura luego de ser sometida a un proceso de restauración. Fotografía: Gerardo Peña | INAH

Por su parte, Manuel Villarruel Vázquez, titular del Centro INAH, dijo que se trata de una pieza de valor incalculable, la cual forma parte del patrimonio vivo de la comunidad, por lo que invitó a las autoridades eclesiásticas y al pueblo de Epazoyucan a sumar esfuerzos en favor de la protección de sus bienes culturales.

La restauración de la talla comenzó en marzo de 2026 y se extendió por 10 semanas. «Tenía dos grietas en el soporte y algunos desprendimientos de estratos preparatorios y decorativos –explicó Erika Romo Hernández–; aunado a ello, tanto la santa como el Niño Jesús que la acompaña habían perdido dos dedos cada uno, y el brazo del infante estaba desprendido.

Traslado de la pieza por parte de especialistas. Fotografía: Gerardo Peña | INAH

»El mayor daño se encontraba en la capa pictórica, la cual presentaba escamas suponiendo la pérdida de la pintura original, por lo que se restituyeron faltantes de capa de preparación, dorado y policromía, para recuperar la continuidad en las formas y diseños de la decoración».

En tanto que Juan Ramírez Ponce comentó que otros deterioros que correspondían a elementos repuestos en intervenciones anteriores, como resinas, clavos y piezas originales desprendidas, fueron sustituidos por materiales acordes a los utilizados en la manufactura original. «Con esta intervención se logró estabilizar por completo la escultura y devolverle una lectura visual fluida», afirmó.

La escultura regresó a la capilla de Santa Mónica, su lugar de origen, para volver a engalanar el retablo principal. Fotografía: Gerardo Peña | INAH

Urge adecuado registro de bienes inmuebles

La talla, de 110 centímetros de alto por 42 de ancho y 33 de profundidad, muestra una figura femenina completa sobre una base, la cual porta un velo negro, una túnica blanca con diseños fitomorfos dorados, un manto negro y una corona de flores. En el brazo derecho sostiene un infante desnudo, de 26 centímetros de alto por 21 de ancho y 17 de profundidad.

Fue robada en 2007 y recuperada en 2024. Fotografía: Gerardo Peña | INAH

Al respecto, la restauradora adscrita a la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía, Martha Isabel Tapia González, quien realizó los peritajes para la repatriación de la pieza, subrayó la importancia de contar con un adecuado registro de los bienes muebles en un inventario que facilite su identificación.

En la entrega de la escultura estuvieron el vicario judicial de la Arquidiócesis de Tulancingo, Ubaldo Castaño Zapata; el sacerdote de la parroquia de San Andrés Apóstol, Francisco de Jesús Contreras Figueroa, y la restauradora Cristina Noguera Reyes.

Por ahora, la comunidad espera que el gobierno mexicano a través de la Secretaría de Cultura continúe con las gestiones para localizar y recuperar las piezas restantes, con el objetivo de restaurar por completo el retablo histórico de la capilla de Santa Mónica. ♦

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