Azucena Flores plantea alternativa de movilidad para San Andrés Mixquic

Para quienes viven en San Andrés Mixquic, uno de los 7 pueblos originarios de la alcaldía Tláhuac, trasladarse diariamente hacia otras zonas de la Ciudad de México puede convertirse en una auténtica carrera contra el reloj. Distancias largas, conexiones entre distintos medios de transporte y vialidades saturadas forman parte de la rutina de cientos de familias que salen de sus comunidades para estudiar o trabajar.

En medio de esta realidad, una propuesta realizada por la coordinadora territorial del pueblo, comienza a tomar forma: analizar la posibilidad de que el Cablebús llegue también a Mixquic.

La iniciativa es impulsada por Azucena Flores Peña, coordinadora territorial, quien plantea llevar el tema a las mesas de trabajo con las autoridades y, como primer paso, promover un estudio técnico que determine si una ampliación o conexión del sistema hacia San Andrés Mixquic resulta viable.

“La movilidad debe ser un derecho para todos los pueblos”, es la premisa detrás de la propuesta.

La idea cobra especial relevancia en un momento en el que el Gobierno de la Ciudad de México desarrolla una nueva etapa de expansión del Cablebús hacia las zonas periféricas.

Un Cablebús que ya mira hacia el suroriente

El proyecto de la Línea 6 del Cablebús contempla una conexión entre las alcaldías Milpa Alta y Tláhuac. De acuerdo con la información oficial, tendrá alrededor de 12 kilómetros y siete estaciones: cuatro en Tláhuac y tres en Milpa Alta.

La obra forma parte de la estrategia de movilidad impulsada por la jefa de Gobierno, Clara Brugada, para conectar zonas históricamente alejadas de los principales sistemas de transporte.

El proyecto contempla un recorrido entre Milpa Alta y Tláhuac, con estaciones en comunidades como San Pedro Tláhuac, Santiago Tulyehualco, San Juan Ixtayopan y San Antonio Tecómitl, además de puntos previstos en territorio del centro de Milpa Alta.

Actualmente, las obras de las primeras estaciones avanzan, mientras que en San Francisco Tecoxpa y Villa Milpa Alta continúan pendientes los procesos de consulta con las comunidades.

Brugada ha insistido en que la construcción no será impuesta y que la decisión deberá considerar la participación de los pueblos originarios.

Y precisamente ahí aparece la pregunta que plantea la coordinadora de Mixquic:

Si el Cablebús ya está llegando al suroriente de la ciudad, ¿por qué no estudiar la posibilidad de acercarlo también a Mixquic?

El reto de llegar al trabajo

La discusión no se reduce a construir una estación más.

En Tláhuac, una parte importante de la población debe salir diariamente de la alcaldía para encontrar empleo, realizar actividades comerciales, estudiar o acceder a servicios que se concentran en otras zonas de la capital.

Para trabajadores de pueblos como Mixquic, San Juan Ixtayopan, San Nicolás Tetelco o San Pedro Tláhuac, el traslado representa una parte considerable de su jornada.

El problema no es solamente la distancia: es la cantidad de conexiones necesarias para recorrerla.

Una persona puede comenzar su día caminando hacia una parada, abordar un microbús o autobús, conectar con otro servicio y posteriormente utilizar Metro, Metrobús u otro medio para llegar a su destino.

El resultado es conocido por miles de habitantes del suroriente: más tiempo en el transporte significa menos tiempo con la familia, menos descanso y menos oportunidades para aprovechar el día.

La propia presentación del proyecto Milpa Alta-Tláhuac ha colocado la reducción de los tiempos de traslado como uno de sus principales objetivos. El Gobierno capitalino ha señalado que hay habitantes de esta zona que pueden pasar varias horas al día en el transporte público.

Mixquic, una comunidad que pide ser escuchada

Desde esta perspectiva, la propuesta de Azucena Flores busca abrir una discusión más amplia: que las decisiones de movilidad también se construyan desde las comunidades.

La intención, explica la coordinadora territorial, es que la ciudadanía sea el punto de partida y que antes de hablar de una obra se realicen los estudios necesarios para conocer costos, rutas, impacto urbano, demanda potencial, condiciones técnicas y posibles conexiones con el sistema existente.

No se trata, por ahora, de afirmar que el Cablebús llegará a Mixquic, sino de poner sobre la mesa la posibilidad de estudiarlo.

Y esa diferencia resulta importante.

Porque una obra de esta magnitud requiere planeación, presupuesto, estudios técnicos y, en una zona con pueblos originarios, procesos de participación y consulta comunitaria.

Más movilidad, menos tiempo perdido

La discusión sobre el futuro de la movilidad en Tláhuac también abre una oportunidad para pensar en algo más amplio que una nueva línea de transporte.

Se trata de preguntarse cómo conectar mejor a los pueblos del suroriente con las zonas donde se concentran los empleos, las escuelas, los servicios y las oportunidades.

La apuesta de Flores Peña apunta justamente hacia ese escenario: más movilidad, menos tiempo en los traslados y mayores oportunidades para las familias.

En una ciudad donde el tiempo de traslado puede marcar la diferencia entre llegar a casa para convivir con los hijos o pasar una hora más en el transporte, hablar de movilidad también significa hablar de calidad de vida.

Por ello, la propuesta deja una pregunta abierta para Mixquic y para toda la zona sur de Tláhuac:

¿Tú apoyarías que se realice un estudio de viabilidad y que se gestione ante las autoridades la posibilidad de que el Cablebús llegue algún día hasta San Andrés Mixquic?

La respuesta, como plantea Azucena Flores, debería comenzar escuchando a quienes todos los días viven el problema. ♦

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