El juego de la patada. Breves apuntes sobre el futbol en México. El Mundial 26
Por Manuel Garcés Jiménez
Ante la euforia futbolística me puse a hurgar en mi archivo algo de información del juego de la patada[1] y encontré lo necesario sobre el origen del futbol en el mundo. Nuestro país queda inmerso practicándose desde tiempos inmemoriales, como el juego «llanero», la «cascarita» en calles, parques y jardines, hasta alcanzar el profesionalismo que ha llevado a todo el orbe el llamado Mundial. Este año de 2026 se celebra momentáneamente en tres países: Canadá. México y Estados Unidos.
Encuentro interesantes datos que nos llevan a los primeros países europeos, en la segunda mitad del siglo pasado, donde fue aceptado este deporte de origen británico, como Bélgica. Y es que fue en la ciudad de Brujas donde se había establecido una escuela en el año de 1930 que atendía a los miembros de la orden religiosa de los Hermanos Javerianos, fundada en Inglaterra, quienes estimularon a sus alumnos en la práctica del balompié.
De esa animación nació en 1899 el Círculo Deportivo Brujense, el cual aún continúa activo en la Primera División de Bélgica, y que en aquella lejana época escogió como colores distintivos de su camiseta las rayas blancas y rojas.
Entre los jugadores de los javerianos, donde figuraba un joven de nombre Edgard Everaert quien, algunos años después, en 1904, llegaría a la ciudad de Guadalajara, en nuestro país, para trabajar en una tienda de ropa. Con los años conoció a sus nuevos amigos y compañeros, los cuales no conocían el futbol, por lo que organizó y fundó el primer club de futbol de Occidente de México llamado, más tarde, Guadalajara. El equipo debutó el 10 de mayo de 1906 ante un reducido y azorado público, compuesto por un medio centenar de personas. Naturalmente, su fundador impuso los colores a su flamante equipo, los mismos del club de Brujas.
Desde 1906 a la fecha, una de las camisetas más populares de los equipos nacionales y más queridas en el medio deportivo nacional es la que ostenta las rayas blancas y rojas de las célebres Chivas Rayadas, o rebaño sagrado.
El origen de los equipos profesionales de nuestro país tiene su propia historia, tal es el caso del equipo Pachuca, cuyo origen fue con trabajadores mineros; el Atlante en la Colonia Anzures de la Ciudad de México, y en fin, es largo de analizar la historia del deporte de las multitudes. Tomemos el ejemplo de los pueblos de sureste de la capital del país, en cada pueblo y colonia cuentan con su propia liga y cancha de futbol.
Con el paso del tiempo, surgió a nivel mundial la organización del Mundial por parte de la Federación Internacional de Futbol (FIFA), como empresa exorbitante en manos de los grandes intereses capitalistas, convirtiendo al futbol en una gran fiesta deportiva. «Se trata de una organización que ha conseguido convertir a un deporte masivo en un multimillonario negocio trasnacional disfrazado de una entidad sin fines de lucro y en un espectáculo orientado a estupidizar a las grandes mayorías»[2].
Independientemente de los intereses económicos, el futbol es considerado un verdadero deporte practicado por todas las clases sociales del mundo, y claro, en nuestro país nos lleva a recordar la historia del emblemático nombre del Estadio Azteca, donde se celebró la fiesta de inauguración del Mundial 2026, inaugurado el 29 de mayo de 1966, cuyo nombre retoma nuestro origen prehispánico, el del pueblo mexica.
El recinto fue construido en las faldas de la lava del volcán Xitle, en Santa Úrsula Coapa[3], con un diseño creado por los arquitectos mexicanos Pedro Ramírez Vázquez y Rafael Mijares Alcérreca. Con los estacionamientos, el inmueble ocupa una superficie de 63,590 metros cuadrados con capacidad para 100 mil espectadores.
El nombre de «Azteca» fue elegido por Antonio Vázquez Torres, de León, Guanajuato, tras ganar un concurso que se realizó a través del Servicio Postal Mexicano entre los aficionados del país.
Al paso de los años, se intentó cambiarle el nombre, hace casi 20 años se llamó «Guillermo Cañedo» en conmemoración a quien fue directivo del futbol y que influyó en 1963, durante el sexenio de Adolfo López Mateos (1958-1964) para que le fuera otorgada a la Ciudad de México el Mundial de 1986.
El Coloso de Santa Úrsula tiene una distinción especial en el futbol internacional al ser sede de tres mundiales y con la coronación del brasileño Pelé en 1970 y del argentino Diego Armando Maradona en 1986.
La arquitectura mexicana está presente en la explanada frontal del estadio, donde se encuentra la escultura El Sol Rojo, del escultor Alexander Calder (1895-1976), colocada en 1968 para señalar la sede de los eventos de futbol de los XIX Juegos Olímpicos de la Ciudad de México.
Este año de 2026, por tercera vez intentaron cambiar el nombre del estadio por el de Banorte, debido a que el grupo Ollamani, propietario del estadio, el cual es parte de Televisa, firmó un millonario contrato de apertura de crédito simple con Banorte para financiar las obras de remodelación y modernización a través de la sociedad bursátil de Televisa.
Lo interesante es que la afición mexicana argumenta a voz viva: «Póngale como quieran, siempre seguirá siendo el estadio Azteca»; e, inclusive, también lo será para los extranjeros. El nombre ya está en la memoria de chicos y grandes que son aficionados a este deporte popular, y hasta los que no somos tan aficionados, como resulta ser su servidor. ♦
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*Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta y vicepresidente de Cronistas Cabildos de la Ciudad de México.
Pie de foto: Aficionados en el Deportivo de San Francisco Tecoxpan, Alcaldía Milpa Alta
Bibliografía:
Mata Puga, Gonzalo. Coapa, Región de privilegio. Junio de 2004. Textos fotocopiados por el autor.
López Sarrelangue, Delfina E. Coapa. La ciénega de la culebra y las aguas dulces (1500-1968). Instituto Politécnico Nacional, México, 2012.
Gallardo González Esther, Mora Jiménez Gerardo. San Lorenzo Huipulco. Entrada a los pueblos del sur. Editorial Praxis, México, 2007.
Excélsior, 7 de junio de 1994.
La Jornada, 15 de marzo 2025.
La Jornada, 11 de junio de 2026.
[1] Recuerdo que de adolescente se le llamaba al juego de futbol de la calle, juego de la patada.
[2] La Jornada, 11 de junio de 2026. Opinión: «Los goles de la derecha».
[3] Coapan, del náhuatl lugar de culebras de agua, o de las serpientes sobre el agua, bien podría ser del río de las culebras. Gonzalo Mata Puga, «Coapa de privilegio».

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