Leonor Bernal Roque, profesora y guardiana histórica de su comunidad
La profesora Leonor Bernal Roque es la autora del poema que hoy presentamos, el cual fue escrito con motivo del Día de Muertos en 1998. En aquel entonces, la profesora se significó por ser una figura de carácter e identidad local profundamente arraigada a la preservación cultural del pueblo originario de San Andrés Mixquic, ubicado en la Alcaldía Tláhuac, en la Ciudad de México.
En pueblos originarios de la periferia de la Ciudad de México como lo es Mixquic, los profesores no sólo imparten clases en las aulas, sino que fungen como promotores culturales y guardianes de la memoria histórica de su comunidad.
Guardiana del sincretismo y la identidad de Mixquic, a través de su poesía Leonor Bernal Roque demuestra el conocimiento y orgullo de la cosmovisión mexica y su fusión con las tradiciones actuales.
Defensora de la identidad local, su poema «Belleza prehispánica» exalta a Mixquic como un pueblo que, mediante la «astucia, su fe y su belleza», logró resistir espiritualmente tanto a la conquista española como a los cambios modernos.
Muestra su firme postura ante la Modernidad significada por la lucha entre la fiesta del Halloween contra el Día de Muertos, y en aa última estrofa del poema ofrece un valioso testimonio de la época en la que fue escrito (finales de los años 90). En ese tiempo, el debate sobre la influencia del Halloween estadounidense frente a la tradición mexicana del Día de Muertos era muy intenso.
La profesora Bernal Roque deja en claro su postura anti-Halloween, tildando de «tontos» a quienes pensaban que la festividad extranjera desplazaría el milenario culto a los muertos en Mixquic. Su poema fue un recordatorio combativo de que las tradiciones de su pueblo siguen «listas» y vivas.

Su obra pertenece a la valiosa literatura comunitaria o comunal, textos creados no necesariamente para el mercado editorial comercial, sino para ser leídos, recitados o compartidos en escuelas, altares y festividades del mismo pueblo durante las celebraciones de los Fieles Difuntos.
Belleza prehispánica
Sabios místicos fueron los ancestros
que traen en la genética su historia,
cosmogonía en su veneración a muertos
culto y respeto que dan gloria.
Avanzan al Sur~Este Toltecas~Chichimecas
y hallan bello islote florecido
fundan ahí el gran pueblo Mixquica
gran centro ceremonial bien conocido.
Fuertes lazos ancestrales tus raíces,
forjan tu alma religiosa y pura,
magia y misticismo tus matices
legado tradicional que aún perdura.
Hermosas historias narran los antiguos
que los muertos acompañan a los Dioses
a recorrer el universo en lazos finos
los músicos, los nobles y guerreros feroces.
Las mujeres muertas en el parto
encuentran lugar en esos confines
libando flores de ese huerto
son mariposas, colibríes, quetzales y clarines.
Existe región de aguas diamantinas
donde Tlaloc formó su paraíso
donde brotan ojos de agua cristalinas
ahí llegan los ahogados con permiso.
Escuchase trinar de aves cantarinas
enervantes aromas de flores exquisitas,
aleteos de mariposas de alas muy finas,
son plasmados en estelas, artesanías y pisos.
La región que me produce más ternura
Chichihuacuauhco donde los árboles florecen
dando frutos de rica sabrosura
alimentan a los niños que ahí crecen.
El Mictlan, la región tan prometida
lugar para los que de muerte natural fallecen
de ahí sale el permiso de visitar esta vida
a los deudos que los frutos de la tierra ofrecen.
Orgulloso Tonathiu sembró el camino
de riqueza en sus flores de oro
de un muerto brota la vida, es el destino,
dualidad, vida y muerte con místico decoro.
El altar de la ofrenda hoy dada
representa un Tzompantli exiguo
en él la ofrenda fue dotada
con rostros de la muerte y es antiguo.
Campanero y ofrenda es sincretismo
después del cruento mestizaje
sigue aún vivo el culto a la muerte hoy mismo
a pesar de tanto sufrimiento y ultraje.
Alumbrar a las almas noche y día
es el final de bella ceremonia
es amor, fe, esperanza y guía
es preservar la tradición, es la gloria.
Mixquic, pueblo fino y heredero
del culto colosal riqueza
engaño al conquistador ligero
con su astucia, su fe y su belleza.
Al pueblo mixquica no sirvieron
revoluciones ni conquista
los conquistadores de coraje se murieron
y la tradición en Mixquic sigue lista.
Escuchen a los tontos que dijeron
que la fiesta del Hallowenes guerrista
también al olvido con disfraces fueron
y hoy del Hallowen, no queda ni su pista.
Profesora Leonor Bernal Roque
1 de noviembre de 1998. ♦

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