Semejanzas de las cosmovisiones china y maya en el Museo de Pekín
Por Manuel Garcés Jiménez
En la singular exposición Maíz, oro y jaguar, en el Museo de Pekín, China, a cargo de la Administración Municipal del Patrimonio de esa ciudad y con más de 800 piezas, 384 de ellas originarias de nuestro país, se exploran las semejanzas entre las cosmovisiones china y maya y que el público puede admirar desde el pasado 18 de mayo y hasta el 18 de octubre de 2026.
Es interesante recordar que China, juntamente con la India, son los países más poblados del mundo, pero es en el país de Mao Tse Tung donde su historia se remonta a miles de años, reflejada y presentada en sus museos y que nos lleva a un viaje milenario a través de sus dinastías. Es el caso del Museo de Nanjing, ubicado en la ciudad del mismo nombre, capital de la provincia de Jiangsu, en el este de China; un recinto con 70,000 metros cuadrados que alberga una colección de más de 430,000 reliquias culturales[1].
En el segundo Museo más importante de la capital de China se podrá admirar el descenso de la serpiente emplumada en el templo de Kukulcán, en Chichen Itzá, durante los equinoccios de primavera y otoño, una de las imágenes que sorprenden a propios y extraños que asisten a dicho recinto para admirar la cosmovisión del mundo maya. Este impacto no sólo se debe a la precisión astronómica de los antiguos mayas, sino a su parecido con otro ser mítico alabado a miles de kilómetros de distancia, el milenario dragón chino.
Cabe señalar que las piezas expuestas salieron de nuestro país con apego estricto a la Ley de Monumentos y tras un recorrido por varios puntos del planeta, la Ciudad de Pekín será el último, y regresarán a nuestro territorio nacional a finales del próximo año.
En esta exposición, los chinos admirarán cómo en dos extremos del mundo antiguo florecieron estas dos civilizaciones. Varios expertos han hallado algunas coincidencias en sus cosmovisiones compartiendo numerosos rasgos análogos en múltiples aspectos.
Al respecto, la profesora Zhou Sirui detalla que elementos culturales de la antigua China como el dragón (long) y el fénix (feng) –vigentes en la China moderna– tienen mayores semejanzas con la visión que las civilizaciones prehispánicas, dando a Quetzalcóatl (Kukulkán) el quetzal, la cual difiere del significado que el mundo occidental, en particular Europa, dio a esos seres mitológicos.
Los organizadores de la exposición establecen que ya en los años 60 del siglo pasado, el antropólogo Kwang-Chih Chang formuló la hipótesis del continuo civilizacional, sino-maya, que apunta a los paralelismos entre ambas cosmovisiones.
La exhibición se divide en tres fases: la primera, dedicada a los mayas, con 224 piezas del Instituto Nacional de Antropología e Historia, pertenecientes al período Clásico de esa civilización (300-800 años antes de nuestra era), alusivas a su legado histórico, artístico y cosmogónico. En el centro de la sala, se admiran varias luces de neón formando el contorno de una réplica tridimensional a escala del templo de Kukulkán. En su interior se expone una de las piezas más buscadas: la máscara de jade de Calakmul.
Al respecto, cabe señalar que después de tres años de investigación y trabajos en técnicas digitales de registro, fotogrametría, dibujo digitalizado y modelado arquitectónico virtual, se logró una reconstrucción gráfica detallada de un mural en Calakmul y del mismo contexto arquitectónico. Este trabajo permitió identificar al personaje mitológico Juun Ajaw, el cual aparece en una escena de cacería en el agua[2]. Calakmul, Campeche, sigue dando sorpresas al mundo.
En el segundo nivel, los curadores del Museo Chino hicieron especial énfasis en el árbol sagrado; la ceiba (yaxché), centro de la cosmovisión maya, que abarca y comunica tres planos: el superior (mundo espiritual), el intermedio (el terrenal) y el inframundo o Xibalbá, que se funden a cada descenso de Kukulkán.
El legado astronómico, matemático y arquitectónico de esa antigua cultura es parte central de la exposición. El dominio en la siembra de la milpa, la precisión de sus calendarios y el legado que constituye la creación del número cero, son también elementos que los visitantes conocen con asombro.
El maíz es reconocido como el cultivo fundamental mesoamericano, tanto de los mexicas como de los mayas[3]. En sus mitos de la creación maya los seres humanos fueron moldeados con masa de maíz, por lo que los mayas se denominaban a sí mismos hijos del maíz.
Al respecto, Shao Xinxin, curadora de la exhibición e investigadora del Museo de la capital China, comenta que el periodo Clásico de la civilización maya coincide aproximadamente con el final de la dinastía Han, hasta la dinastía Sui y Tang en China.
En el tercer nivel se exponen 160 piezas y elementos aportados por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que salen del país por primera vez. Está dedicado a la relación entre las culturas mesoamericanas con animales como el jaguar, el quetzal, el perro, los reptiles y el guajolote.
Se hace hincapié que «el jaguar, felino exclusivo de nuestro continente americano, es un tótem sagrado y símbolo de poder venerado tanto por los mayas como por los pueblos andinos. En la cosmovisión maya, es la encarnación del sol durante el día, ese astro ilumina el mundo de los vivos, pero al caer la noche, se transforma en un jaguar moteado que desciende al inframundo. Al transitar por los tres planos del universo, el jaguar simboliza tanto la muerte y el caos como a esperanza del renacimiento».
Finalmente, la profesora Zhou refiere a La Jornada: «En China, el dragón es un símbolo supremo del poder celestial. Refiere a la prosperidad climática, a la lluvia oportuna y la fertilidad de la tierra. El fénix es la contraparte masculina del dragón, simboliza la paz social, la renovación y el renacimiento. La pareja de dragón y fénix representan la armonía entre el yin y el yang, la prosperidad total y la felicidad suprema».
Enfatiza: «Para la cosmovisión maya –y de otras civilizaciones originarias de México– en cambio, la serpiente emplumada es el ser mitológico que conecta el cielo con la tierra. Creían también en la existencia de pares opuestos, complementarios e inseparables, que constituyen la esencia de todo: vida y muerte, masculino y femenino, luz y oscuridad».
Confirmamos lo que establece el filósofo Enrique Dussel, no somos partidarios del eurocentrismo, nuestras culturas mesoamericanas tuvieron todo el conocimiento a través de la cosmovisión para entender, comprender, apreciar y valorar el mundo que les rodeaba. ♦
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* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta y vicepresidente de Cronistas Cabildos de la Ciudad de México.
Bibliografía:
Revista China hoy, Vol. LXVII, febrero 2026.
La Jornada, «Exhibición en Pekín…», 28 de junio, 2026.
El Universal, Sección Estados, «Crónica de la Guelaguetza», 4 de julio, 2026.
La Jornada, 16 de julio, «Reconstrucción de pintura en Calakmul…»
[1] Revista China Hoy , Vol. LXVII, febrero 2026.
[2] La Jornada, Reconstrucción de pintura en Calakmul devela escena mitólogica.
[3] Este año durante las festividades de la Guelaguetza en Oaxaca la diosa del maíz (Centéotl) estará representada por una mujer afromexicana; Enid Azucena Torres de 21 años estudiante de la Licenciatura en Enfermería por la Universidad de la Costa. El Universal, La Crónica.

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