Primer año del Día Nacional del Tequila auspiciado por la Sader
Por Manuel Garcés Jiménez*
Mesoamérica ha sido el origen y centro de diversidad genética de bebidas como el pulque, el mezcal y el tequila, estos últimos son reafirmados por antropólogos después de años de estudio y con la aplicación del radio carbono 14 se han hallado vestigios de hace 400 años a.C., donde el mezcal ya se destilaba para su consumo ritual.
El nombre mezcal viene de nuestra lengua náhuatl; metl: maguey, y calli: cocido, y, por ende, el tequila tiene varias acepciones, aunque la más acertada se refiere a el lugar en que se corta o sitio donde se efectúa cierto tipo de labores (del náhuatl tequitl: trabajo, oficio, empleo, fatiga y tlan: lugar). El primer significado guarda relación con el corte o cosecha del agave[1]. El mezcal y tequila son sinónimos, considerando que el segundo se obtiene bajo un procedimiento más refinado.
El tema se hace interesante al señalar que este año 2026 es el primer año que se considera el 24 de julio como el Día Nacional del Tequila auspiciado por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader). Recordando que fue a inicios de este año, en el mes de abril, el pleno del Senado de la República aprobó la declaratoria como el Día Nacional del Tequila, conmemoración que reconoce a este destilado como símbolo de identidad, patrimonio cultural y motor de desarrollo económico para las miles de familias que intervienen para obtenerlo, desde preparar la tierra, la siembra del agave o maguey, el despenque por el jimador, el horneado, la destilación, su almacenamiento, embazado y hasta su venta.
Esta bebida sólo es producida en un territorio protegido por la denominación de origen que comprende todo el estado de Jalisco y algunos municipios de los estados de Guanajuato, Michoacán, Nayarit y Tamaulipas. El tequila fue la primera bebida en el mundo con denominación de origen, cuya materia prima tarda más de siete años en cultivarse.
La industria tequilera ha sido considerada la más antigua en la zona occidental de México y ha promovido el primer producto mexicano en ser oficialmente reconocido por su nombre de origen. A partir de 1944, el grupo de industriales del tequila inició gestiones para proteger la denominación de origen, promoviéndose hacia 1958 la formación de la Cámara Regional de la Industria Tequilera. Luego, en 1959, dicha cámara fue reconocida oficialmente y se dio a las tareas de representar los intereses de la industria en general, promover su desarrollo y combatir la adulteración y la competencia ilícita[2].
En el interesante libro, Alma de agave, cuyo subtitulo aparece como «Pasado, presente, y futuro de los destilados de México», del investigador David Suro Piñera, se establece que «todas las denominaciones de agave: bacanora, sotol, tequila, mezcal y raicilla, son productos hiperdiversos, no nada más en sabores, sino en culturas»[3].
Una investigación realizada hace ya varios años por antropólogos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), como Mari Carmen Serra Puche, Jesús Carlos Lazcano A. y Manuel de la Torre, establecieron que la destilación del mezcal no databa de 1650, como indicaron los primeros reportes, sino de 400 años antes de Cristo.
Se tienen evidencias que durante los años de la colonización española, fue prohibida su destilación, es por ello que los nativos lo obtenían en lugares lejanos de las ciudades, se escondían en lo más recóndito del cerro para no ser descubiertos por los hispanos. Es por ello que las comunidades indígenas actualmente lo siguen obteniendo de forma artesanal para los rituales que datan de épocas prehispánicas, tal es el caso que se producía principalmente durante la temporada de sequías, donde se repartía entre los habitantes en ceremonias para la petición de la lluvia a Tláloc y sus tlaloques.
Las primeras investigaciones tuvieron en duda que los hornos encontrados sirvieran para la elaboración de cerámica, después de concienzudos estudios se confirmó que fueron utilizados para el cocido de piñas de maguey y su destilación y así obtener el mezcal. Bajo estos conocimientos, en 1988 comenzó el proyecto de la «Ruta del Mezcal».
Actualmente, tanto el mezcal como el tequila se exportan a varios países del orbe, de tal manera que se tiene estimado que los primeros meses de este año de 2026, se exportaron 126.5 millones de litros, lo que equivale a 31.8 por ciento de todo el volumen enviado durante el año de 2025.
«Entre los principales países se encuentran los Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Canadá, Australia, Alemania e India. Al cierre de 2025, nuestro país exportó 397.1 millones de litros de tequila, cifra superior a los 392.9 millones de litros registrados 2024 y a los 377.6 millones de litros de 2023, lo que representó un incremento acumulado de 5.2 por ciento, y generó ingresos por poco más de 11 mil 697 millones de dólares durante esos tres años»[4].
Asimismo, «entre 2020 y 2025 las exportaciones de tequila registraron una tasa media anual de crecimiento de 8.5 por ciento, al pasar de 2 mil 337.1 millones de dólares a 3 mil 513.8 millones de dólares»[5].
Concluimos que el mezcal más solicitado entre los mexicanos es el destilado en Oaxaca. El de pechuga es el más consumido entre los oaxaqueños para recordar a sus difuntos, así como durante las cosechas. En cambio, el nombre tequila lo lleva el municipio, el valle y el cerro de la región donde se originó esta bebida, que es Tequila Jalisco.
Nos despedimos de acuerdo a la sabiduría popular: ¡Para todo mal mezcal, para todo bien, pues también!
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* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta y vicepresidente de Cronistas Cabildos de la Ciudad de México.
Bibliografía:
Los alimentos mágicos de las culturas indígenas mesoamericanas. Octavio Paredes López, Fidel Guevara Lara, Luis A. Bello Pérez, Fondo de Cultura Económica (FCE), México, 2006.
Periódicos:
La Jornada, 19 de abril de 2004.
La Jornada, 22 de mayo de 2026.
La Jornada, 25 de mayo de 2026.
[1] «Los alimentos mágicos de las culturas indígenas mesoamericanas», p. 170.
[2] «Los alimentos mágicos de las culturas indígenas mesoamericanas», p. 171.
[3] Se editó por primera vez en inglés, con el sello Norton, obteniendo uno de los premios Beard 2024.
[4] La Jornada, 25 de julio, 2026, sección economía.
[5] Ibidem.

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