El manga, el anime y el J-pop, expresiones artísticas  de la cultura nipona

• El manga está segmentado en múltiples subgéneros y temáticas, dirigidas a públicos específicos, como el kodomo, relatos para las infancias, entre los que se encuentran Astroboy (1952), Doraemon (1969) o Pokémon (1996)

Expresiones artísticas como el manga, el anime o el J-pop, así como la gastronomía nipona, son conocidas y apreciadas mundialmente, aseguró el ex embajador de Japón en México, Akira Yamada, en el marco del 81 aniversario del lanzamiento de la bomba atómica por parte de Estados Unidos sobre las prefecturas de Hiroshima y Nagasaki.

Al hablar de la cultura pop del Japón contemporáneo, el diplomático se centró en la diversidad del manga y la música asociada a este género literario, durante su exposición efectuada en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo.

Akira Yamada habló de la cultura pop del Japón contemporáneo. Fotografía: Alicia Santiago

«Aunque es un producto cultural ampliamente conocido a nivel global –explicó–, la escala y diversidad del mercado local marca una diferencia respecto a otras naciones debido a que el manga está segmentado en múltiples subgéneros y temáticas, dirigidas a públicos específicos.

»Ejemplo de lo anterior son el kodomo, relatos para las infancias entre los que se encuentran Astroboy (1952), Doraemon (1969) o Pokémon (1996); el josei, dirigido a mujeres jóvenes, cuya obra más emblemática es Nana (2000); o el seinen, para personas adultas, que ofrece obras como El almanaque de mi padre (1994)».

Además de la segmentación por público, Yamada subrayó la vasta gama temática del manga, que también explora disciplinas como matemáticas, historia, economía, religión, filosofía o derecho e, incluso, «es común que los periódicos japoneses incluyan una sección informativa en dicho formato».

En las librerías y bibliotecas, aseveró el ponente, es frecuente que se dedique todo un piso al citado género. Su popularidad ha originado modelos de negocio que han sido exportados a otros países, es el caso de cafés y locales de venta de alimentos en los que la clientela puede leer mangas mientras consumen sus platillos.

«El auge de las historias, los productos y actividades asociadas –dijo–, ocurrió de manera paulatina tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), con la aparición de la serie La nueva isla del tesoro (1947), ópera prima de Osamu Tezuka (1928-1989), considerado el Padre del manga.

El manga como expresión artística fue el tema del que disertó el ex embajador. Fotografía: Alicia Santiago

«El estilo expresivo de Tezuka combinó la composición cinematográfica con el lenguaje simbólico propio del manga y se convirtió en un estándar del género», puntualizó Yamada.

Más adelante, entre 1984 y 1995, Dragon Ball, creado por Akira Toriyama (1955-2024), se convirtió en un fenómeno mundial, al grado de que en la actualidad es el manga más vendido y conocido fuera de Japón, indicó.

La mayoría de estos mangas han dado lugar a series animadas, conocidas como animes, así como a una escena musical asociada a dichos relatos, la cual, en opinión del exembajador, ha despuntado gracias a los servicios de streaming actuales.

El dúo Yoasobi encabeza la lista de popularidad del J-pop, seguido de la cantante Hikaru Utada, conocida por interpretar los temas principales del videojuego Kingdom Hearts y Neon Genesis Evangelion (1994), así como Hiroshi Kitadani, quien da voz a la melodía de One Piece (1999).

Por último, apuntó, por medio de la cultura pop se da un primer acercamiento a la cultura japonesa, por lo que estas expresiones son importantes para que otras personas se acerquen al idioma, identidad y la historia de su país.

La popularidad del manga ha originado modelos de negocio que han sido exportados a otros países

Al dar la bienvenida al público, Alejandra Gómez Coronado, directora del Museo, celebró los lazos de amistad entre México y Japón, rememorando la donación al recinto en 2017 de la réplica del reloj occidental del shogun Tokugawa Ieyasu (que el rey Felipe III de España le regaló en 1611), testimonio de las relaciones bilaterales que datan del siglo XVII.

En la conferencia estuvo presente el director de la Fundación Japón en México, Toru Oono. La charla fue moderada por la antropóloga social Dahil Melgar Tísoc, curadora de la exposición comunitaria Archivos del afecto. Memorias familiares de la migración japonesa a México, vigente en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo (Calle Moneda número 13, Centro Histórico de la Ciudad de México). ♦

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